jueves, 18 de febrero de 2010

Horizonte Sur a la intemperie...


Para pensar y reflexionar, los dichos de Jorge Rulli, en su editorial de Horizonte Sur. Transcribimos algunos párrafos que nos parecieron definiciones urticantes para los actores que involucra y acusa. Acá va:


Cuando los cambios climáticos y los crecientes desordenes ecológicos, colocan a la Humanidad ante desafíos insoslayables, nuestras dirigencias progresistas, han decidido apostar por el crecimiento a ultranza, aprovechar las crisis de los poderes globales para renegociar con las Corporaciones la inversión de capitales y las transferencias de tecnologías, y dar definitivamente la espalda a los cuidados ecológicos del medio ambiente, permitiendo modelos extractivos y masivas intervenciones de empresas para la extracción de los recursos naturales. Amplias zonas de esta realidad neocolonizada se encuentran naturalizadas, tanto en nuestro país como en los otros, y ya no se debate sobre ellas, se sobreentiende que son parte de un destino argentino, asumido como propio y que no está en discusión. Desde el partido de Breid Obeid y el Instituto Juan Manuel de Rosas, a la Coalición Cívica, el radicalismo, el pro o el peronismo disidente, hasta la izquierda clásica y el Partido comunista revolucionario, todos comparten el modelo biotecnológico y de sojización a escala extrema que impera en la Argentina. Están disputando otras cosas con el Gobierno, no el modelo instalado. Si acaso no pueden o no son capaces como en el Uruguay de Mujica, de juntarse frente a las empresas para mostrar un mismo frente, no es porque difieran del país que nos proponen, sino porque las diferencias entre bandas y las luchas despiadadas por el poder de administrar esta argentina dependiente y agroexportadora, impiden los acuerdos.

... Es malo porque a pesar de acordar un mismo país agroindustrial y prisionero de la escala, no pueden siquiera ponerse de acuerdo entre sí, debido a sus apetitos y a sus egoísmos de tribus, y se debilitan mutuamente en las luchas intestinas que llevan por la administración de un gobierno al servicio de las Corporaciones. Es bueno en cambio, para nosotros, para los que continuamos creyendo y soñando una Argentina donde la felicidad del Pueblo sea un bien deseable muy por encima de otros logros. Una Argentina que en un mundo dominado por los agronegocios, cuyas poblaciones se encuentran sometidas a la ingesta obligada de comida chatarra y de transgénicos, vuelva a ser el país productor de alimentos sanos y productos de excelencia que alguna vez conocimos. Una Argentina, que sea modelo de innovaciones productivas respetuosas y amigables con el medio ambiente, una Argentina que sea capaz de planificar sus desarrollos demográficos, extendiéndolos con justicia a toda su diversa geografía, una Argentina que sepa aprovechar el inmenso potencial de su tradicional inteligencia para desarrollos integrados y al servicio de un verdadero Proyecto Nacional, procurando soberanías alimentarias locales y regionales, cultivo de la Biodiversidad y reparación de sus ecosistemas arrasados. Por último, una Argentina que sea capaz, de dar al mundo el ejemplo de una sociedad que se propone tomar un camino diferente al del suicidio ecológico al que conduce tanto el capitalismo globalizado como otros proyectos urbano industriales y dependientes de combustibles fósiles, que, a fuer de progresistas y a veces bajo banderas socialistas, se han convencido, que ha llegado el momento de repetir el mismo camino que tomara hace varios siglos Europa y que nos condujo al actual desastre planetario.

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