miércoles, 19 de febrero de 2014

El Consejo del Partido Justicialista sesionó en Las Tunitas...

Diego Bossio, presidente del PJ local, advirtió que "hay una ciudad que añoran los vecinos, una ciudad que hay que recuperar, con un proyecto industrial, con buenas escuelas, con acceso al terreno y a la vivienda, con una fuerte inversión social; una ciudad que proponga alternativas para toda la sociedad y no solamente para un sector, porque de lo contrario, se profundiza la marginación y con la marginación se potencian las miserias humanas. Y entonces, se dan circunstancias y acontecimientos que todos lamentamos", señaló.
 El lugar de reunión no fue casual. El Consejo se congregó en pleno barrio donde días atrás se produjo un enfrentamiento entre policías y un grupo de jóvenes del barrio que se oponían a la instalación del destacamento. El hecho no tiene precedentes en Tandil y prácticamente no los tiene en el resto del país. Reveló una realidad que muchos tandilenses desconocen y una parte de la dirigencia pretende evitar y esconder.
 El Justicialismo coincidió en que las inversiones del Gobierno local se vienen concentrando en el centro urbano de la ciudad y en los espacios turísticos. Advirtió que este tipo de inversiones obtiene alto rédito político pero escaso rédito social y que sólo es sostenible por un tiempo determinado. Luego, las consecuencias "salen a la superficie".
 "Gobernar es priorizar y elegir entre esas prioridades. Y un gobernante manifiesta allí, en esa decisión, sus valores. Los resultados están a la vista. Está a la vista lo que se priorizó y lo que esa elección está generando en distintos barrios de la ciudad, donde se reiteran y se profundizan las situaciones de violencia. No podemos desconocer que en Tandil se están viendo prácticas propias del Conurbano, prácticas muy complejas. Entiendo que esta situación requiere de una opinión del Peronismo. Una posición bien pensada y fundamentada para compartir con la comunidad de Tandil", sostuvieron las autoridades del Consejo.
 Para el Justicialismo, los hechos que se vivieron en Las Tunitas marcan un antes y un después. Lo sucedido en Tunitas "desnudó el profundo problemas social de la ciudad".
 En el cierre del debate, las autoridades locales del PJ destacaron que:
 "Los últimos hechos de violencia en Tunitas, Movediza y Villa Aguirre demostraron que hay barrios olvidados por el Gobierno local".
 "Que se han desfinanciado las herramientas sociales de contención e integración y que se han vaciado las instituciones que históricamente trabajaban en las barriadas, con los sectores más vulnerables".
 "Que se apoya el reclamo vecinal de mayor presencia policial en los barrios pero sin olvidar la tarea social municipal previa que debe ser la que abra el camino a las políticas de prevención y seguridad".
 "Que se debe priorizar la "prudencia" para lo agudizar los conflictos que siempre se cobran víctimas fatales".
 "Que se deben acordar intervenciones inteligentes y no caprichosas o fundadas en cuestiones de egos personales".
 "Que se apoyarán las gestiones para dotar a la zona de Tunitas y alrededores de una subcomisaría que implique personal policial suficiente para una estrategia de seguridad eficiente".
 "Que el Justicialismo y su militancia, a través de las unidades básicas, deberán profundizar su presencia en los barrios y hacerse eco de la sensibilidad de la comunidad en la que se insertan, transformándose en espacios donde se concentre y se amplifique la voz de la comunidad". (fuente: políticatandil)

domingo, 9 de febrero de 2014

Finalizó en Tandil la filmación de la miniserie "Fábricas"


Finalizó en Tandil la filmación más costosa y multitudinaria que se haya rodado por estos lares.
“Fábricas” (tal su nombre) fue la primera ficción con característica de serie (ocho capítulos) que se filmó en nuestra ciudad, con dirección de Víctor Laplace y afamados actores como Susú Pecoraro, Belén Blanco, Marcelo Savignone, Carlos Portaluppi y Cristina Murta.
Trata sobre una historia de amor, pero en realidad refiere a las fábricas Cerámica Tandil e Impopar, hoy cooperativas de empleados.
Participaron más de 200 actores, medio centenar de técnicos y más de 150 extras. Casi todos de Tandil.
La filmación duró más de dos meses y sirvió, como quedó especificado, para que mucha gente tuviera trabajo y ganancias. Millones de pesos llegaron a Tandil, se distribuyeron acá y seguramente habrán ayudado al desarrollo colateral y al consiguiente consumo.


Nota de la Agencia Paco Urondo

Desde la primer semana de diciembre se está llevando adelante en Tandil el rodaje de “FÁBRICAS”, una serie de ficción basada en hechos reales, totalmente producida por la Productora de Contenidos Audiovisuales de la Universidad Nacional del Centro, que será transmitida por los canales de aire nacionales en horario prime time.
Este proyecto es el resultado del segundo concurso para Prime Time del Consejo Asesor del Sistema Argentino de TV Digital Terrestre (SATVD-T) y el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), para la producción de Series de Ficción en Alta Calidad y Definición para TV Digital.
La serie, de 8 capítulos de una hora televisiva, cuenta una historia de amor entre Nina (28) -Belén Blanco- y Damián (25) -Marcelo Savignone-, dos obreros cuyas vidas se cruzan en el contexto de la quiebra, toma y recuperación cooperativa de dos fábricas de la ciudad de Tandil.
Es la primera vez que se filma en Tandil una ficción de éstas características producida íntegramente en nuestra ciudad con un equipo que une profesionales de reconocida trayectoria a nivel nacional y técnicos y trabajadores del medio audiovisual de la ciudad y la región. En este sentido, esta producción es una iniciativa pionera en el interior y una oportunidad ansiosamente esperada para Tandil y su zona de influencia. La dirección artística está a cargo de Víctor Laplace (quien se encuentra trabajando en su ciudad natal Tandil) y Diego Poleri.
Los actores y actrices principales son Susú  Pecoraro, Belén Blanco, Marcelo Savignone, Carlos Portaluppi, y Cristina Murta. El resto del elenco se compone de actores locales como Lucas Máximo, María Luz García, Diego Baretta, María de los Ángeles Aznar, Claudia Gayo, Mary Boggio, Adrián Polich, Julio Lester, Analía Ríos, Natalia Camio y Sergio Saltapé entre otros, seleccionados de un casting del que participaron más de 200 actores y actrices y se postularon más de 300 extras. Participan también en “FÁBRICAS” más de 40 técnicos locales y más de 150 extras.
“FÁBRICAS” es una ficción creada en el marco de hechos reales protagonizados por dos fábricas recuperadas de Tandil: la fábrica de calefactores Impopar y Cerámica Blanca, hoy ambas cooperativas después de haber pasado por duros momentos de conflicto que significaron la pérdida de trabajo –con todo lo que ello significa- y la esperanza a partir de una lucha que propuso ante todo que los propios trabajadores podían hacerse cargo íntegramente de las empresas. Los trabajadores de ambas fábricas acompañan el proyecto y participan en la ficción.
El guión fue escrito por Roque Larraquy, Virginia Morazzo con la colaboración de Horacio Cappelutti (docentes de la carrera de realización integral de cine y Tv de la UNICEN). Además de la historia de amor entre los personajes principales, también refleja el proceso de creación de las cooperativas, la incertidumbre de sus miembros, la forma de afrontar los cambios que fueron adoptando, los tipos de conductas diferentes entre los propios obreros -y sus familias- y las de los patrones con sus propias historias personales de ambición y solidaridad, idealismo y miserias, tristeza y esperanza, valentía y miedos.
Un orgullo
María Salceda, Directora de la Productora, indicó que “Fábricas” “es una historia tandilense que tiene que ver con la experiencia de trabajadores que defendieron su empresa y se transformaron en protagonistas de su propia historia”, y agregó que “es un orgullo, porque es la primera vez que una Universidad Nacional filma una serie de estas características; esto representa un desafío para la Productora, ya que la idea es consolidar un equipo en Tandil, dinamizar el sector audiovisual, y hacerlo crecer”.
El rodaje, las locaciones
Impopar y Cerámica Blanca están ubicadas en el Parque Industrial de Tandil. La serie se realiza en las fábricas originales con la colaboración y participación de los obreros. Incluso algunas actuaciones son interpretadas por obreros y obreras reales de ambas fábricas. Filmada en escenarios reales, el resto de la serie transcurre en exteriores de la ciudad y en las características y vistosas sierras que hacen de Tandil una región muy particular, que la provee de un fuerte turismo, y a la vez posee una intensa vida propia.
Desde el 2 de diciembre en que inició el rodaje, “FÁBRICAS” viene contando siempre con el acompañamiento de vecinos e instituciones de cada uno de los lugares donde se trabajó. La Productora de Contenidos Audiovisuales de la UNICEN agradece públicamente a, entre otros, Municipalidad de Tandil, Casino, Reserva Natural Sierra del Tigre, Hospital Ramón Santamarina  y vecinos en general, por la colaboración prestada para poder producir la serie.

sábado, 8 de febrero de 2014

XXXI Festival de la Sierra: A toda música y acompañado por una multitud se desarrolla la fiesta popular

Viernes a la noche en el Anfiteatro Martín Fierro
En los fogones, exquisitas bondiolas, matambres, tapas de asados y chorizos son servidos a los presentes. En la faz competitiva, Rodrigo Revillo conduce con su destacado tono y con la palabra justa  el desarrollo en el imponente escenario del club Independiente, y Walter Adamoli hace lo propio en el escenario del Martín Fierro.
El punto de mayor atracción se dio con la presencia del periodista Mario Markic, al cual se le realizó un reconocimiento por la difusión que en su programa "En el camino", por TN, ha venido realizando de la cultura y las bellezas de nuestra ciudad, como las pulperías, con René Lavand, historias locales como la del Tata Dios y un excelente programa describiendo las bondades de nuestros salames y cómo se consiguió la Denominación de Origen. Tomaron la palabra Juana Echezarreta por la DOT y el director de Turismo Ernesto Palacios en representación del Instituto Mixto de Turismo, quienes entregaron una hermosa caja con productos regionales y un cuchillo de Tandil. Finalmente fueron muy aplaudidas las palabras de agradecimiento del reconocido periodista.
En tanto, ayer en el Independiente se vivió la última noche de la competencia antes de la gran final consagratoria del sábado.
En el anfiteatro el público se deleitó con el show de Juan y Juanito, de Cocineros Argentinos, presentando el salame más largo de América.
Por otro lado, dieron comienzo las charlas en el espacio Chacinar con la primera denominada "Situación del sector porcino en Argentina y prácticas de manejo responsable en la producción porcina” y  "Control y prevención de la triquinosis en la producción porcina y alimentos derivados", ambas dictadas por la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Unicén,  finalizando con una degustación de productos regionales.

Con Juan Braceli
Tal como hiciera el año pasado se llegó hasta Tandil para participar del encuentro folclórico. Este Diario lo entrevistó antes de que saliera al escenario a preparar lo que llegaría a ser el salame más largo de América: “Estaba de vacaciones pero cuando me convocaron no pude decir que no”, expresó y prosiguió: “Mañana (por hoy) llega mi compañero Juanito Ferrara con quien prepararemos  unos panes especiales para acompañar una tremenda picada gigante con quesos y salames que será degustada por el público. Una linda clase dinámica, interactiva, porque participará la audiencia”.
En el anfiteatro, en el marco de una noche espléndida, no cabía un alfiler y la presencia del archi conocido cocinero no hizo otra cosa que aumentar la algarabía popular. “Si bien este salame hace cuarenta días que se está preparando, vamos a ir mostrando paso a paso cómo se hace un embutido de ley, el proceso, los cortes, los condimentos, lo vamos a embutir, lo vamos a atar, pasaremos una película y después lo vamos a presentar en sociedad”.
Sobre la participación del público en el colmado espacio Juan acotó que “los tandilenses son especialmente cálidos, buena gente y siempre nos acompañan en estas actividades gastronómicas y las disfruta desde las gradas tanto como nosotros desde el escenario”.

Presentaciones en el anfiteatro
Todos los días en el escenario se presentan los siguientes artistas:
Mariano Palacios, Tandil
Grupo Ofrendas, Tandil
La Portada, Tandil
Esteban Román, Tandil
Grupo Besares, Buenos Aires
Lucas Torres, Buenos Aires
Silvia Fernández, Buenos Aires
Leandro Taconi, Buenos Aires
Alejandro Bellendier, Olavarría
Ramiro Hittaller, Olavarría
El Entrevero, Olavarría
Jorge Gómez, Tandil
Luisina Bruno, Madariaga
Jesica Minteguia, Buenos Aires
Sergio Llera, Tandil
Awa-Trío, Quilmes
Cintia D'allegri, Tandil
Dúo Tintaya, La Plata
Gustavo Corvi, Buenos Aires
Los Chapuceros, Tandil
Bruno Prina, Buenos Aires
Estirpe Folk, Buenos Aires
La vuelta, Buenos Aires
Cristian Gigena, Lobería
Manuel María, Tandil
Alma de Guitarras de Chascomús
María Teresa Mónaco, Tandil
Vidoro Casco, Ayacucho
Julieta de la Canal, Tandil
Jesús Vera, tres Arroyos
Alexander Carabajal, Lobería
Matices Criollos, Cañuelas
Grupo Sanguíneo, Tandil
Marcos Ferreyra, Tandil
Estirpe Sachera, Coronel Vidal
El Gaucho Orellana y Los del Fuerte, Tandil

Finalistas de la faz competitiva
(Día jueves)
1- Solista Malambo Sureño
Esteban Ryan,  General Pirán
Matías Pedroza, Coronel Vidal
Ricardo Soplan, El Malón, Rawson
Matías Gómez, Córdoba
Mauricio Suárez, Ballet Amancay, Santa Rosa
2- Solista Malambo NorteñoFrancisco Ciares, Berazategui
Claudio Rojas, El Viejo Algarrobal, El Jagüel
Damián Gómez, La Ferrere
Lucas Echevarría,  Serranías,  Lomas de Zamora
3- Pareja Danza Tradicional
Ballet Amancay, Santa Rosa
Ballet Chaquipura,  Florencio Varela
Pinto – Rokotovich, Particular, General  Catán
El Malón – Rawson
4- Malambo Combinado Sureño
El Entrevero, Pergamino
5- Conjunto Danza Tradicional
El Entrevero, Pergamino
6- Malambo Combinado Norteño
El Entrevero,  Pergamino
El Viejo Algarrobal, El Jagüel
7- Pareja de TangoEl Redomón, Florencio Varela
8- Pareja Danza Raíz Folclórica
Del Arco – Rodogno, La Matanza
Serranías,  Lomas de Zamora
Ballet Amancay, Santa Rosa, La Pampa
El Malón, Rawson
Martín Fierro, Santa Fe
9- Pareja Danza Libre
Sonkoy,  Hurlinghams
Del Arco – Rodogno, La Matanza

Lo que se viene
Hoy a las 20, Juan Braceli y Juanito Ferrara realizarán una clínica de cocina, donde enseñarán al público  los secretos para preparar una tabla de fiambres y todo tipo de panificados para acompañar los productos regionales. En el evento se realizarán degustaciones de fiambres y quesos, acompañados por aperitivos y cervezas.
Hoy a las 22 actuará en el anfiteatro el folclorista Facundo Saravia. Entrada libre y gratuita.
El Domingo cierra Jorge Garnica.
Fuente: El Eco de Tandil (fotos y nota de la edición digital del Eco Digital)

viernes, 31 de enero de 2014

XXXI Edición del Festival de la Sierra-Encuentro Nacional del Folclore y el Salame Tandilero



La Peña El Cielito y El Consejo de la D.O de Salame de Tandil se unieron una vez mas para llevar adelante en conjunto el XXXI Festival de la Sierra – Encuentro Nacional del Folclore y el Salame Tandilero, que se realizará en Tandil. Con variadas propuestas, nuevos eventos, presentaciones gastronómicas, degustaciones, importantes sorteos y con la gran jornada musical de cierre, el XXXI Festival de la Sierra nuevamente promete convertirse en un suceso recordado por mucho tiempo. En esta edición, el Festival de la Sierra 2014 – Encuentro del Folclore y el Salame Tandilero nuevamente presentará un renovado predio del Anfiteatro Martín Fierro, con el acompañamiento de distintas instituciones nacionales, provinciales y locales. En ese espacio, entre el Viernes y el Domingo la gastronomía tandilense tendrá un espacio principal, en el que los visitantes podrán degustar parte de la importantísima variedad de productos regionales que se elaboran en la ciudad. También los fogones vuelven a mostrarse renovados y acompañados de eventos especiales, estando prevista la realización de un importante show gastronómico a cargo de uno de los más trascendentes chefs del país, quien cocinará delante del público en base a productos locales. Entre otros atractivos, se montará nuevamente una destacada feria artesanal de alimentos y productos criollos de primerísima calidad. Y como es una tradición, en los fogones populares cantores, bailarines y recitadores se mezclarán con tandilenses y visitantes para presentar su arte desde el escenario del Anfiteatro Martín Fierro. Pero el Festival también tendrá en la sede del Club Independiente sus atractivos de siempre, que le dieron prestigio a lo largo de su historia, como la competencia de danza tradicional y estilizada en sus distintas categorías, la Jornada Nacional sobre la danza, y la gran noche central de los consagrados. 
Festival competitivo 
El Festival de la Sierra, Encuentro del Folclore y el Salame Tandilero, tiene una de sus pilares en la faz competitiva que se desarrolla en el Polideportivo del Club Independiente durante 5 noches, de febrero. Allí los mejores exponentes de danza y malambo del país compiten en distintos rubros con un jurado de reconocido prestigio nacional, integrado por los profesores Teresita Barreto, Jorge Caballero, Raúl Godoy, Omar Fiordelmondo, que serán los encargados de durante extensas veladas de determinar clasificados y ganadores en distintas instancias. El día 4 en el polideportivo del club Independiente comenzará la parte competitiva de danza y malambo, con la participación inscriptos locales y hasta 200 km. El jueves les tocará el turno a delegaciones del resto de la provincia de Buenos aires y el viernes a las delegaciones del resto del país. El día sabado será la gran final de la parte competitiva. Cabe mencionar que el Ballet El Cielito, es el ballet oficial del Festival y quien se encuentra a cargo de la bienvenida coreográfica de los visitantes, que año a año se superan en cantidad de inscriptos y calidad de actuación. La conducción se encuentra a cargo de las caracterizadas voces festivaleras de Walter Adamoli y Rodrigo Rebillo. Se montará nuevamente allí un patio de comidas para atender a visitantes y público. Cabe reiterar que este festival en su faz competitiva es uno de los 3 más importantes del país y así lo demuestra los 31 años consecutivos, la categoría del jurado y la extensión de sus jornadas, en virtud de la cantidad de inscriptos. 

domingo, 19 de enero de 2014

“Aquella clase media era menos heterogénea que la actual” SEBASTIAN CARASSAI,autor del libro Los años setenta de la gente común


 Por Cristian Vitale

En pleno trance de posgrado en la Universidad de Indiana, Sebastián Carassai ya tenía claro tres cosas: el objeto epocal de su tesis (los años setenta), el sujeto (la clase media –o el “argentino medio”–) y los tópicos centrales (la política y la violencia). Orbitando alrededor de tales franjas de análisis, y bajo la tutoría de Daniel James, este joven sociólogo pensó un plan de acción y encaró una tan original como sesuda investigación que determinó no sólo su tesis doctoral, sino también el libro en cuestión: Los años setenta de la gente común (La naturalización de la violencia), publicado por Siglo XXI. “Si estuviésemos en 1984 y tuviéramos que pensar un tema para ese período histórico, ese tema sería la militancia, claro, pero dado que transcurrieron muchos años y que hay muy buenos libros sobre eso, me pareció que había que explorar en lugares más distantes del compromiso político. Diría que esta investigación suma al rompecabezas de los setenta una pieza más”, introduce Carassai sobre el principio motor de un trabajo que precisamente indaga en el imaginario de un sector de la sociedad argentina, tan distante de los grupos de poder como de la memorable militancia popular.
Los años setenta de la gente común implica entonces un intenso téster generacional que, sobre la base de testimonios personales, material gráfico y encuestas de opinión in situ, le quita la lupa al combate político en sí –o a los sectores que formaron parte de él– y la reubica en las representaciones mentales de ese argentino medio “y silencioso”, que atravesó la época interpelado por publicidades, telenovelas de gran rating y programas humorísticos. “No se trata de negar el proceso de creciente interés por la política, que movió a muchos sectores juveniles a izquierdizarse o peronizarse, sino de ver qué pasaba por fuera; es decir, cómo fue percibido ese proceso, que efectivamente fue un signo de los tiempos, por sectores que yo no llamo necesariamente apolíticos, porque son sectores que tenían alguna percepción sobre lo que pasaba en el mundo político”, desarrolla Carassai.
–Una percepción con diversos niveles de interés, porque tales sectores efectivamente vivenciaban la política como “una cosa más”, dentro de una realidad más amplia que incorporaba intereses personales, familiares y de proyección económica, entre otros.
–Sí. Yo tomé como base de testimonios a Correa, un pueblo santafesino de cinco mil habitantes, como los que había miles, y había una percepción de lo que pasaba por lo que salía en los diarios, pero era una percepción diferente. Entonces, las preguntas arrancaron desde ahí: cuáles eran sus consumos culturales, sus referentes, en fin...
–De ahí que ponga especial énfasis en el programa humorístico de Tato Bores y en la telenovela Rolando Rivas, taxista como espejos de tales sectores...
–Los trabajo porque me parecía que eran vehículos interesantes para estudiar por qué tipo de discurso se sentían más interpelados estos sectores. Bores era muy aceptado por ellos, porque expresaba lo que ellos sentían. Y Rolando también, los datos del rating marcan que cambió la historia de la telenovela en la Argentina, porque introdujo cuestiones políticas en la tira que interpelaba al argentino medio. ¿De qué manera? La relación entre el buen muchacho trabajador y familiero (Rolando), y su hermano Quique, un chico universitario y algo vago para el trabajo, que vivía de su hermano y que termina siendo el secuestrador “guerrillero” del padre de la mujer de Rolando. Ingresar esas escenas de la vida cotidiana al mapa de los setenta aportaba una visión diferente que valía la pena explorar.
Entre ellas, una desagregación de la violencia en diferentes niveles. El autor no sólo indaga en la percepción que la “gente común” tenía de la violencia de la Triple A, los militares y la guerrilla, sino también de la social y de la que operaba en el campo simbólico. Para dar con tal objetivo se valió de unos doscientos testimonios de personas no comprometidas políticamente, y con residencia en tres áreas geográficas diferentes: el mencionado pueblo de Correa, San Miguel de Tucumán y Buenos Aires. “En su mayoría tomé empleados, profesionales independientes y comerciantes, pero el criterio que tomé en la búsqueda de testimonios fue, más que sus ingresos económicos, su pertenencia que se define distanciándose de los sectores altos y bajos”, señala Cara-ssai, que también es investigador del Conicet, miembro del Centro de Historia Intelectual de la Universidad Nacional de Quilmes y docente en la carrera de Sociología de la UBA.
–Utilizó una metodología que delata la influencia de su tutor: Daniel James. Aparecen las entrevistas personales, las estructuras del sentimiento, en fin, determinados métodos, visiones y herramientas de investigación que el historiador inglés utilizó en Resistencia e integración.
–Buena parte de las ideas centrales del libro las discutí largamente con él, sí. Es un tipo capaz, talentoso, y un gran lector, que me hizo devoluciones interesantes de los borradores. Y su libro influyó en el modo de pensar la cultura que tiene tal sociedad. Así como James piensa la cultura de la clase obrera en los sesenta, yo traté de hacer algo inspirado en su trabajo, pero pensando en las clases medias.
–¿Peronistas?
–Bueno, hubo sectores de la clase media que apoyaron al peronismo desde su origen, como el empleado de Molinos que entrevisto, y que estaba por comprarse su primer auto y por formar su familia. Ese testimonio sirve para ver que el regreso de Perón representaba para esta persona la posibilidad de ver, en vivo, a aquel líder del que le hablaban sus padres, que eran peronistas desde el origen. Había puesto en ese retorno una expectativa muy grande... y aquí está bueno distinguir ese peronismo que no llegó a un compromiso político militante o que no se radicalizó, del peronismo de los jóvenes universitarios radicalizados. En su caso, se ve defraudado por Perón y se distancia del proceso político y no toma partido por el líder, como sí hacen amplios sectores que sacan el 62 por ciento, en las elecciones de septiembre de 1973.
–Pensando en Jauretche y el medio pelo, ¿a estas clases medias les corresponde determinado imaginario?
–A ver: aquellas clases medias eran heterogéneas, pero en los setenta tal heterogeneidad no era tan grande como iba a ser en los noventa. Era una sociedad más integrada, digamos, en la que la desocupación no hacía estragos, y la brecha entre clases altas y bajas no era tan profunda como lo fue después de la hiperinflación y la década neoliberal. Dicho esto, sí, uno puede hablar de que hay un imaginario con elementos que interpelan a ese sector social heterogéneo, pero que comparte algunas aspiraciones. Por ejemplo, en términos de movilidad social, los padres pensaban siempre que sus hijos iban a estar mejor que ellos, algo que cambió hacia el final de la década del ochenta... había cuestiones que estas clases compartían.
–Cuya síntesis podría ser Tato Bores...
–Un referente ineludible, porque no era un humor chabacano y sí compatible con esa aspiración ilustrada de las clases medias.
–Los “peronistas de Perón” no lo querían nada...
–Exactamente. Yo logré constatarlo en ciertos testimonios de gente que veía en Tato una especie de burla hacia lo popular.
–De subestimación, claro...
–Y sin embargo era una especie de héroe cultural de los sectores medios no peronistas. En el caso de Rolando Rivas, él trascendía a la clase media, pero designa de entrada a su audiencia: el ama de casa, el estudiante universitario, al patrón del hogar, y no a la señora que limpia... la historia tenía una audiencia en mente, basada en tales estereotipos.
–¿Con qué intención final encaró la investigación?, ¿cuál cree que es su aporte central?
–Incorporar a un actor que no fue protagonista pero que sin embargo sufrió la influencia de los protagonistas y que, de alguna manera, también ejerció alguna influencia sobre los protagonistas de la época. Otra contribución es la de pensar dos niveles: un plano consciente, donde trabajo sobre testimonios, encuestas y prensa de la época; y otro inconsciente.
–Deseo y violencia, el último capítulo...
–Que me llevó a pensar que el rechazo a la violencia que podía verse a través de las encuestas y los testimonios orales no era el mismo a través de otros canales como las publicidades, que hablan del deseo de la gente. Que la violencia haya sido un vehículo eficaz para interpelar consumidores de clase media aporta un ingrediente bastante novedoso, porque aparece cierta naturalización de la violencia que, como dijo el investigador Martín Rodríguez, no se sabe que se tiene. Eso se ve en la enorme cantidad de publicidades con armas que aparecen. Este es un aspecto poco explorado de la violencia en los setenta, que tiene que ver con la inconciencia social y no con la conciencia de clase. Cierta inconciencia que denota un universo preideológico, porque esa violencia que aparece en el espacio simbólico no es una violencia política. Suma la arista de que la violencia de los setenta, que siempre fue pensada como política, tiene un reflejo prepolítico en la publicidad.
–¿Algún puente que se pueda tender entre la clase media de entonces y la de hoy?
–Hoy tenemos una clase media bastante más heterogénea de lo que era hace cuarenta años. Resumiría esto en tres aspectos: la nueva pobreza, la aparición de los nuevos ricos, gente que ha subido de clase pero que culturalmente ve a Tinelli, y la recuperación de esa clase media empobrecida que ha logrado recuperarse en los últimos años. Digamos que hoy es difícil hablar de la clase media como una categoría social sólida. Haciendo tal salvedad, uno puede encontrar que hay puntos en común con los setenta o fines de los sesenta: cuando uno desagrega por edades el apoyo a Onganía de un sector de la clase media bastante importante, encuentra que son los adultos los que apoyan y los jóvenes quienes rechazan... la generación era un elemento clave para entender el pensamiento político de estas clases medias. Y si uno lo traslada a hoy, se podría decir que el kirchnerismo logró interpelar a los jóvenes de clase media, mucho más que a los adultos. Es una variable clave para entender la heterogeneidad de las clases medias.
–¿Y otro puente entre Tato Bores y Lanata?
–Qué difícil... a ver, tienen un elemento en común, y es que hay sectores sociales de clase media que no son afines a movilizarse por sí mismos, que no tienen un compromiso que los lleve a militar activamente y que rara vez se manifiestan públicamente... ese sector se ve interpelado por un programa como el de Lanata en la actualidad, del mismo modo que un sector análogo lo hacía con Bores en los setenta. En este plano sí, pero después hay diferencias porque lo que hace cada uno es diferente: en el caso de Lanata hay una suerte de espectacularización de la noticia y de la investigación política... tratar de convertir una investigación sobre corrupción, por ejemplo, en una suerte de show; lo de Tato era un poco al revés: partía del humor y, en esa retórica con fuerte basamento en la sátira, introducía cuestiones del día a día.
–Pero los tópicos eran más o menos lo mismos... la “corrupción” o aquello que, sea verdad o no, molesta a esa clase media “aspiracional”...
–Yo diría la sospecha sobre la política.
–¿O sobre los políticos?
–Puede ser, que en Tato incluía también a los militares. Todo caía en la misma bolsa para él. Uno puede ver en él y en Lanata que hay un público que se siente atraído por el discurso antipolítico, de sospecha generalizada respecto del mundo político, en este sentido sí, también son compatibles.

Fuente: Página 12

domingo, 22 de diciembre de 2013

A 100 años de la fundación del Club y Biblioteca Ramón Santamarina ( por Hugo Mengascini)


Fundado el 20 de diciembre de 1913 con el nombre “Club Atlético Independencia” cuando el fútbol en Tandil se encontraba en sus comienzos, la entidad aurinegra   aparecía en la escena deportiva como Club Ramón Santamarina el 6 de marzo de 1914. Una determinación que -en asamblea general- fue adoptada por sus 41 socios y que perseguía la intención de lograr el apoyo de la familia del acaudalado estanciero fallecido en 1904. Con tal motivo se nombró socio honorario a Antonio Santamarina.  Poco después, se obtenía la manzana comprendida entre la avenida Colón y las calles Pellegrini, Paz y La Plata (actualmente Uriburu) para instalar el campo de deportes denominado cancha “del Hospital”, cuyo terreno pertenecía  a  José Santamarina.
Según las crónicas de la época, el primer partido de fútbol se llevó a cabo el 17 de marzo de 1914 con Jorge Newbery, equipo con quien monopolizaría la atracción de la juventud hasta el surgimiento del Club Ferro Carril Sud en 1919.
Además del fútbol, la naciente entidad pretendía fomentar el tenis, el cricket, el boxeo, las reuniones sociales y culturales. En tal sentido, a partir del 6 de junio de 1914, con Martín Bicondo como presidente de la institución se ingresaría en una serie de adelantos. Se adquirieron juegos de tenis, de cricket y la secretaría de la avenida España 658 se trasladó a la avenida Colón 1181, lugar donde se abrió, en marzo de 1915, una biblioteca social con 40 ejemplares donados por los socios. Por entonces, el Club alcanzaba los 70 asociados
Sin embargo, en el contexto de la Primera Guerra Mundial, el Club atravesaría una etapa de zozobra financiera. De modo que la sede se trasladó a la casa del presidente de la comisión directiva en calle Maipú 791. Al año siguiente, la familia  Santamarina  obsequió la suma de 1.000 pesos para la institución; en tanto que Rafael Montaner, en agosto de 1916, cedía gratuitamente un vasto salón que poseía en su domicilio de la calle Pinto 368. Seguidamente, se alquiló un inmueble ubicado en 9 de Julio 450, con una pieza y un amplio terreno, a la vez que se incorporaba un importante material bibliográfico para su biblioteca.
Pero a principios de los años veinte, la entidad aurinegra volvería a sufrir una profunda crisis financiera.  “Un período de decaimiento en que el Club se quedó sin cuadro”, decía la prensa local. Los esfuerzos para recuperar la institución fueron significativos. En los años 1922/23, por ejemplo, la empresa que alquilaba el Teatro Cervantes exhibió “películas entretenidas” y llevó a cabo funciones teatrales a beneficio de la entidad. Asimismo, el cine Americano colaboró exhibiendo diferentes espectáculos cinematográficos.
Cuando para muchos el Club y Biblioteca Ramón Santamarina corría el riesgo de desaparecer, en 1924 comenzó a renacer con el empuje del dirigente Pedro Fossatti. Su gestión como presidente, desde 1924 hasta 1929, culminaría con múltiples triunfos y adelantos.
En la búsqueda de ampliar el programa deportivo, la comisión directiva resolvió trasladar la biblioteca y sala de reuniones a una casa ubicada en la calle Mitre, entre 9 de Julio y Rodríguez. Como se disponía de un amplio salón y suficiente terreno, se establecieron dos canchas de bochas, ring y un gimnasio; suceso que se festejó con un gran asado al asador. “La fiesta en pro del Club Ramón Santamarina con la cooperación de ‘estimables señoritas’ a la obra deportiva y cultural. ‘Niñas vinculadas a conocidas familias’ ha de ser un incentivo más para que la concurrencia sea numerosa”, expresaba un periodista de ese momento.
De igual manera, en el transcurso de los años veinte,  la sede fijó domicilio en  Sarmiento al 600  y, más tarde, en un local ubicado en la calle Yrigoyen entre San Martín y Pinto.
En febrero de 1925, a través de las gestiones realizadas por el diputado conservador Juan D. Buzón, el gobierno de la provincia de Buenos Aires otorgó una subvención de 50 pesos mensuales. El Club tenía el propósito de anexar a la biblioteca bien surtida (se obtuvieron 800 volúmenes más) una sala de esgrima y de billar.  Además, se adquirió un aparato de radiotelefonía.
A principios de la década del treinta, la familia Santamarina ofreció en carácter de préstamo una casa en calle 9 de Julio 551. En ella, su sala de lectura ostentaba alrededor de dos mil volúmenes y en su mesa bien provista de revistas, periódicos y diarios se atendía anualmente a unos cuatro mil lectores. Por otra parte, la masa de socios continuaba creciendo y se elevaba a 400.
En el plano futbolístico, su popularidad comenzaría a advertirse a partir del triunfo obtenido en la final del 3 de agosto de 1924 con Independiente. Ese día se consagró campeón sin conocer la derrota, mientras que “el flaco” Rómulo Romeo, uno de los máximos guardametas del fútbol local y de la Selección de Tandil, se convertía en el ídolo de los pibes al mantener, durante un año, el arco invicto.
El resultado entusiasmó a muchos de los espectadores, los que organizaron una manifestación en la que tomaron parte más de 200 personas que recorrieron varias calles de la ciudad. Por la noche, durante una reunión en el restaurant “El Plata” se hicieron los honores con “una abundante y suculenta cena” en la que se entonaron canciones populares y se recitaron  poesías, cuyo autor era uno de los socios.
Luego llegaron los campeonatos ganados de 1925, 1926 y 1928. Entre los 35  premios y trofeos que lucían en sus dos amplias vitrinas, figuraban hermosas copas que recordaban aquellos campeonatos. Por esos años, la cancha de las Ferias Francas (ubicada en la manzana de las calles 4 de abril, Mitre y las avenidas Marconi y Santamarina) congregaba a una verdadera multitud deseosa de seguir los partidos con su principal rival: el cuadro de Ferro Carril Sud. Algunos de los restantes equipos de fútbol que participaban, por entonces, eran  Jorge Newbery, Independiente, Defensa Tandil,  River Plate, Sarmiento, La Movediza, Alumni y Nacional.
Durante los años cuarenta y cincuenta, con Francisco Vistalli como presidente de la etapa 1936/57, la institución se transformó en un importante centro boxístico cuando los púgiles Alberto Daher y Raúl Angerami -formados en el gimnasio del Club- alcanzaron títulos sudamericanos en el campo amateur. Simultáneamente se lograría un notable crecimiento patrimonial. Al cumplirse los treinta años de vida, sus dirigentes hicieron realidad el sueño de la casa propia con la adquisición del inmueble de la calle Yrigoyen al 600, hecho que se llevó a cabo el sábado 18 de diciembre de 1943. Posteriormente, a fines de 1956 sumaba su moderno estadio al aire libre y otro inmueble en la zona céntrica, contiguo a su sede social. Para ese momento, el número de socios superaba los 3000.
No obstante, como es sabido, la estafa de los años noventa, la quiebra y el posterior remate de todos sus inmuebles -incluida las 15 hectáreas de la quinta Belén-  provocó el derrumbe de una de las entidades sociales y deportivas más significativas de la región.  El Club y Biblioteca Ramón Santamarina, “cuna de hidalguía y de campeones”, dejaba atrás aquellos años de esplendor, las multitudinarias jornadas de box y de basquet, las hazañas del legendario arquero “Mingo” Pastor y del ciclista Alberto Ferreira, las extraordinarias reuniones sociales y los bailes con las grandes orquestas típicas y figuras de relevancia nacional e internacional, la “Barra del Bombo y el Muñeco”, el Campeonato Nacional de Fútbol de 1985...
En bien de la actual etapa, y teniendo en cuenta que continúa siendo una institución   arraigada a un hondo sentimiento popular, es indispensable que -como en  los tiempos memorables- encuentre la oportunidad de desarrollarse en función de las necesidades deportivas, sociales y culturales de la comunidad de Tandil.
El recuerdo y la memoria, pues, a todos los dirigentes, deportistas y socios que, a partir de ese deporte de jugar con los pies a la pelota, construyeron con altruismo una entidad social y deportiva  excepcional.

Material fotográfico- Gentileza: Pablo Pasty


Tandil, diciembre de 2013

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