lunes, 24 de noviembre de 2014

4ta Expo Jardín 2014 Sans Souci y la historia de amor que se respira en el predio natural periurbano de Tandil

Entre el 22 y 24 de Noviembre se llevó a cabo la Expo Jardín 2014, en el Parque Ecológico Sans Souci y Jardín Botánico Sara Wilkinson de Santamarina, reconocido como patrimonio natural,cultural e histórico de nuestra ciudad. Este evento nos da la oportunidad de contar la historia de amor de José y Sarah, dos reconocidos vecinos de los pagos de Tandil; uno proveniente de una familia de origen española, que al amparo de las leyes lábiles de la época rivadaviana, amasa una fortuna y se entrona en la pirámide social bonaerense , y la otra, hija de un ferroviario, de escaso pedrigee para las elites lugareñas; pero la historia, la cuenta Marcos Gonzalez, y es publicada en el Diario El Eco de Tandil, de donde la transcribimos. Acá va:   





1910- La novelesca historia de amor entre José Santamarina y Sarah Wilkinson daba un nuevo paso: la construcción de una mansión propia, de un palacete que llevaría el nombre del hotel donde tantas temporadas pasaron en la deseada Europa: Sans Souci.
Fue un gusto que se dio este matrimonio; un nuevo capricho, como su amor mismo, que nació bajo la velada resistencia del patriarca, don Ramón Santamarina. 
Ella, Sarah, era tan inglesa como el ferrocarril y al igual que los trenes había llegado desde el reino a estas lejanas tierras del confín del mundo. Su padre trabajaba en los Ferrocarriles del Sud, aquí en Tandil.
Tenía 16 años y una belleza británica y adolescente que deslumbró a José, un hombre maduro, adusto, de bigote riguroso. Era el segundo hijo del primer matrimonio de Ramón Santamarina, el inmigrante español que construyó un imperio desde la nada misma. O mejor dicho, desde la ilusión y desde el empeño que le puso a su esperanza. La historia de Ramón es conocida: fue carretero, atendió una pulpería, se hizo carnicero, puso un almacén. Y –para no abundar en más datos- compró tierras. Tantas que hacia mediados del siglo XIX lo convirtieron en uno de los mayores terratenientes de la región.
Sarah no tenía abolengo; José, tampoco, pero le sobraba riqueza. Por eso don Ramón no veía con buenos ojos que su hijo (al que le costeó la carrera de abogacía y con quien ya había emprendido rentables negocios en sociedad) se casara con la hija de un trabajador del ferrocarril, por más súbdito de la corona que fuese.
Sucede que a esa altura el apellido Santamarina (perpetuado por los dos hijos de su primer matrimonio y los trece del segundo) ya había entretejido beneficiosas relaciones con los Alvear, los Avellaneda, los Echagüe y sigue la lista... Relaciones que se formalizaban a través de lazos matrimoniales.
José, enamorado hasta los huesos, desconoció el mandato tácito y paterno, para casarse  en secreto con la muchacha de pelo renegrido y ojos vivaces. Don Ramón se enteró de la novedad a través de una carta de su propio hijo. Sin embargo, con el tiempo iba a aceptar aquella unión.
Era la época en que la Argentina comenzaba a creerse aquello del “granero del mundo” y los Santamarina eran algunos de los dueños de esa época literal de vacas gordas. Por eso, el matrimonio de Sarah y José vivía al estilo de las pocas y acaudaladas familias. Eran frecuentes y prolongados sus veraneos a la por entonces elitista Mar del Plata. También transcurrían buena parte del año en Francia, más precisamente París, segundo hogar de la aristocracia argentina. En la capital francesa tenían casa propia, que alternaban con estadías en la localidad alemana de Baden-Baden, en el valle del Rin. Allí se hospedaban en el hotel Sans Soucis.
En 1909, cuando muere el hermano mayor de José, éste hereda una de sus propiedades. Eran poco menos de 70 hectáreas ubicadas en las afueras del pueblo. Sarah y José deciden erigir allí una mansión. 
Lejos de fijarse en gastos, la preocupación del matrimonio pasó por dotar al lugar de los mejores materiales conocidos en la época. Buena parte de ellos (mármoles de Carrara, mayólicas españolas y francesas, aberturas refinadas, grifería bañada en plata), al igual que el mobiliario, fue traído en barco desde Europa. 
La propiedad constaba de un casco principal, con sus respectivas construcciones alrededor: viviendas de caseros, cocheras, galpones... La residencia principal, cuenta con decenas de habitaciones distribuidas en tres niveles. En la sala central, una inmensa estufa hecha en piedra tallada impone su presencia. También se distinguía la escalera, en cedro, con barandales torneados en espiral.
La mansión contaba con servicios impactantes para la época: calefacción central, ascensor, usina propia, teléfono alarma con sirena y las instalaciones completas para una cocina de hoy. 
Afuera, el parque de la residencia colaboraba con ese lujo: con rosales y flores de todo tipo diseminadas alrededor de la casa y más allá -hectáreas y hectáreas- arboledas conformadas por distintas especies, que convertían al lugar en un verdadero jardín botánico.


1918- Los constantes bombardeos sobre París obligaron a los argentinos que pasaban sus días allí a trasladarse a tierras más serenas. Elegían, por lo general, las playas de Deauville, de Biarritz... Hacia allí fue el matrimonio Santamarina.
La guerra finalizaba, sin embargo, una de sus consecuencias iba a dejar su impacto en la pareja. Según relatan las crónicas de la época, las tropas norteamericanas llegadas a Europa llevaron consigo una extraña enfermedad, similar a la gripe. La pandemia se cobró más vidas que la contienda bélica propiamente dicha. Bajo sus efectos caía también José Santamarina. La enfermedad derivó en una neumonía que lo llevó a la muerte.
Joven aún y tan bella como siempre, Sarah superó no sin esfuerzo la irreparable pérdida, mientras en Tandil impactaba la noticia de la muerte del hijo del pionero gallego.
Años más tarde, Sarah se volvió a casar con un general italiano, Mauricio Marsengo, un hombre aristocrático, de gustos refinados y forjada cultural, que formó parte de la diplomacia de su país.
Con el militar volvieron a la Argentina y a Sans Souci. El lugar se convertiría en solar de veraneo de parientes y allegados, que venían desde la Capital a pasar unos días en los saludables aires de la campiña tandilense.


1930- El mundo entraba en recesión con la emblemática –y cíclica- caída de Wall Street. Todavía no se había acuñado el término globalización, sin embargo, el quiebre tuvo su impacto en la pampa argentina. Las vacas gordas comenzaron a perder peso y pronto, aquella mansión se convertiría en un lugar costoso, antieconómico y molesto.  Paralelamente, Sarah ya no quería pasar sus días en Tandil a la vez que se iba alejando de la familia Santamarina. Sus veraneos se fueron trasladando paulatinamente hacia Mar del Plata, donde poseía un lujoso chalet.
Años más tarde, la familia intenta deshacerse de la propiedad. Una operación que no fue fácil, dado el altísimo valor y los pocos interesados en desembolsar esa fortuna.

1949- Juan Domingo Perón había comenzado a escribir buena parte de la historia política argentina. Bajo la administración del gobernador bonaerense Domingo Mercante, el predio fue expropiado para convertirse en lugar de descanso de los mandatarios provinciales. 
Cinco años más tarde, la llamada Revolución Libertadora tomaba el poder y el predio fue nuevamente devuelto a sus dueños que decidieron donarlo al Estado Nacional, para que sea destinado a la educación.
Fue así que en 1957 se creó la Escuela Hogar Agraria Femenina “Eduardo Olivero”, un establecimiento educativo que funcionó bajo la órbita del Ministerio de Asuntos Agrarios. 
Recién el 10 de mayo de 1960 –con un país temporariamente normalizado institucionalmente con la presidencia de Arturo Frondizi-, el Ministerio de Educación tomó posesión del predio y creó el Instituto Superior de Enseñanza Rural (ISER), destinado a la formación de maestras rurales.
El nuevo enfoque curricular movilizó a los docentes con vocación por la educación rural a cursar en este nuevo instituto. La carrera tenía una duración de dos años y los aspirantes docentes en actividad eran becados con su sueldo a la vez que residían en el mismísimo palacio.
El establecimiento fue pionero en el país y en el ámbito latinoamericano. Quienes de allí egresaban gozaban de un reconocimiento que trascendía las fronteras del país. Baste mencionar que por sus aulas (por sus suntuosas habitaciones también) pasaron representantes de distintos ministerios de educación extranjeros, funcionarios de la Unesco y estudiosos de América Latina, Norteamérica y Europa.
En 1974, bajo la tercera y última presidencia de Perón (justamente, el año de su muerte), fue creada la carrera de Ciencias Naturales.
  
1976- El país se sumergía en su noche más oscura. Tres meses más tarde de aquel nefasto 24 de marzo, el gobierno militar “tomó por asalto” el predio y expulsó a alumnos y docentes. El lugar pasó a depender operativamente de la policía bonaerense.
Existen testimonios, hoy investigados por la Justicia, que aseguran que el otrora palacio de los Santamarina pasó a funcionar como centro clandestino de detención. Estos lugares fueron sitios indispensables en la estrategia de desaparición de personas durante el llamado Proceso de Reorganización Nacional.
Testimonios de sobrevivientes del terrorismo de Estado confirman que por allí pasaron varios ciudadanos que permanecieron ilegítimamente privados de su libertad. Algunos relatos van más allá y aseguran que incluso se produjeron fusilamientos.
El año pasado, el juez federal de Azul Juan José Comparatto recorrió el predio, en el marco de las investigaciones que lleva adelante en los denominados Juicios por la Verdad.
Petra Marzocca ex concejal y activa militante de los Derechos Humanos explicó alguna vez que “cuando finalizaron los años de la dictadura y la gente comenzó a animarse a hablar, surgieron varios testimonios que hablaban que no sólo “La Huerta”, “La Blanqueada” o “La Quinta de Méndez”, eran centros clandestinos, sino también el ex Iser”.
De acuerdo a esos relatos, se llegó a la conclusión de que Sans Souci funcionó como un centro en donde se apresaba a las personas, se las torturaba para obtener información y rápidamente eran trasladadas a otros lugares de detención, en La Plata por ejemplo.
Algunos de los ex detenidos que reconocieron el lugar, lo hicieron con los ojos vendados, tratando de recordar  las texturas, los ruidos, la disposición de las dependencias, entre ellas, el inmenso sótano, donde se presume, se realizaban las sesiones de torturas. 
En la actualidad...

1983- Recuperada la democracia, el ex Iser pasó nuevamente a funcionar bajo la órbita del Ministerio de Educación. El lugar no era el mismo que le había sido arrebatado ocho años antes.
Al abandono, falta de mantenimiento, descuido, se sumó el saqueo. Aberturas, grifería, herrajes, todos los detalles de suntuosidad desaparecieron. La situación se agravó un par de años más tarde, cuando la Municipalidad quedó a cargo del predio.
Bajo su falta de control e inoperancia, paulatinamente el lugar fue ocupado por familias sin viviendas, que convirtieron al sitio en un verdadero asentamiento.
Como una paradoja de la historia, la otrora mansión señorial, coqueta en su refinamiento, exclusiva en sus detalles, ostentosa en su opulencia, iba a ser tomada por los sin techo, por los marginados. Como una toma de la Bastilla, pero sin revolución, sin ideales de libertad, igualdad o fraternidad;  sin más pretensiones que escaparle a la miseria.
Con los años, los ocupantes fueron desalojados y derivados hacia otros lugares. Sin embargo, con ellos también se fueron yendo los pequeños tesoros que aún quedaban.


2001- El 6 de abril de este año inició sus actividades el Instituto Superior de Formación Técnica 75, creado por disposición 6.424 del año anterior de la Dirección Provincial de Educación Superior. El establecimiento educativo dicta carreras de tipo técnico y en la actualidad funciona en el edificio de la Escuela Normal.
En marzo del 2004, la Dirección General de Cultura y Educación transfirió definitivamente el lugar al ISFT 75. 

viernes, 17 de octubre de 2014

17 de Octubre de 1945. Ahí comenzó todo: alegría para los trabajadores y los pesares para las minorías privilegiadas de la Argentina




Nadie sospechó que un arresto desencadenaría una movilización gigantesca. El 13 de octubre Juan Perón, hasta el momento vicepresidente de la Nación, era detenido. Los lazos que había cultivado durante los años precedentes rindieron frutos.
Las consignas del 17 fueron huelga general y marcha sobre la Capital. Eran los miembros de los sindicatos, los denominados "cabecitas negras" quienes, movilizados en apoyo del líder, confluyeron en Plaza de Mayo.
La oligarquía aprendió una lección y Perón recobró la libertad.
Se inauguró una nueva forma de participación en la política argentina, la movilización masiva.
Un gran patriota, Scalabrini Ortiz, escritor, político y cofundador de FORJA, junto a Arturo Jauretche,entre otros pensadores nacionales, nos relata esa jornada histórica:
“Un pujante palpitar sacudía la entraña de la ciudad. Un hálito áspero crecía en las densas vaharadas, mientras las multitudes continuaban llegando. Venían de las usinas de Puerto Nuevo, de los talleres de Chacarita y Villa Crespo, de las manufacturas de San Martín y Vicente López, de las fundiciones y acerías del Riachuelo, de las hilanderías de Barracas. Brotaban de los pantanos de Gerli y Avellaneda o descendían de las Lomas de Zamora. Hermanados en el mismo grito y en la misma fe, iban el peón de campo de Cañuelas y el tornero de precisión, el fundidor, el mecánico de automóviles, el tejedor, la hilandera y el empleado de comercio. Era el subsuelo de la patria sublevada. Era el cimiento básico de la Nación que asomaba como asoman las épocas pretéritas de la tierra en la conmoción del terremoto... eran los hombres que están solos y esperan, que iniciaban sus tareas de reivindicación”.
La Plaza de Mayo, testigo de los grandes episodios de la historia nacional, en el anochecer del 17, escucha la palabra del Gral Perón:
“Muchas veces he asistido a reuniones de trabajadores, y siempre he sentido una enorme satisfacción, pero hoy siento un verdadero orgullo de argentino porque interpreto este movimiento colectivo como el renacimiento de la conciencia de los trabajadores”.
Y el líder no se equivocaba, había nacido un movimiento que perduraría en el tiempo, superando todos los escollos, venciendo a todas las adversidades, el peronismo.
El movimiento marcó un antes y un después en la vida política argentina.
Nunca más un dirigente de ningún partido pudo dejar de escuchar a la gente y, cuando lo hicieron, cayeron rápida y estrepitosamente.
Los argentinos habían aprendido a hacer valer sus voces, sus reclamos, planteando sus necesidades ante quienes tenían la verdadera vocación para resolver los problemas. El diálogo de Perón y el pueblo fue directo, sin interferencias, sin dilaciones.
La figura del manifestante se convirtió, así, en la imagen de un pueblo libre de cara al futuro, listo para lanzarse a las grandes conquistas sociales que el General y Eva Duarte impulsaron decididamente desde el primer gobierno nacional y popular que tuvo la Nación Argentina.

martes, 14 de octubre de 2014

El PJ tandilense despide a Antonio Cafiero



El Peronismo de Tandil sufre la muerte de Antonio Cafiero, uno de los dirigentes más lúcidos y más respetados del Justicialismo; querido, además, por haber mantenido una conducta ejemplar hasta sus 92 años y uno de los pocos que gozaba del prestigio y cariño le prodigan propios y adversarios políticos, sin distingos.
Fue protagonista de la historia nacional por las últimas siete décadas, desde su temprana responsabilidad en el segundo gobierno de Juan Domingo Perón.  Fue gobernador de la Provincia de Buenos Aires, diputado y senador.  Pero fue, sobre todo, el timón de la Renovación Peronista que en la década del 80 dio vuelta la estructura partidaria y la proyectó.  En Tandil, el Peronismo fue Gobierno con este impulso renovador que llevó a encabezar el Ejecutivo a Gino Pizzorno.
Después de la derrota del justicialismo en 1983, Cafiero había organizado, junto a otros dirigentes, la “Renovación Peronista”. En las elecciones legislativas de 1985 encabezó la lista de Diputados Nacionales y ocupó ese cargo hasta 1987. Ese año fue elegido gobernador de la provincia de Buenos Aires, teniendo como compañero de fórmula a Luis María Macaya, el tandilense que también fue parte de la historia grande del Peronismo y orgullo de la militancia local.
En 1988 encabezó la fórmula interna para la presidencia.  Perdió con Carlos Menem a quien acompañaba Eduardo Duhalde.
Más allá de los cargos formales nunca dejó de ser referencia obligada del Peronismo.  Su figura y su palabra eran respetadas sin distinciones, un honor que muy pocos han logrado en la historia nacional.
El apoderado del Partido Justicialista y diputado nacional Jorge Landau resaltó que Cafiero fue “uno de los mejores seres humanos” que conoció en su vida política. Subrayó su “gran integridad moral” y la persistente “lucha por sus convicciones”.
“Cafiero creyó profundamente en los partidos políticos y en la institucionalización del Partido Justicialista. No sólo presidió el PJ de la provincia de Buenos Aires y el nacional sino que, además, peleó para que existiera”, dijo resaltando conceptos que el PJ de Tandil hace suyos en plenitud.

domingo, 12 de octubre de 2014

Fiesta Nacional de la Flor 2014, en Escobar (fotos)

Día lluvioso y gris, pero el predio de la Exposición Nacional de la Flor estaba a pleno de gente. Muchos tandilenses concurrieron el pasado fin de semana a la más grande exposición de flores que desde hace 51 años se realiza en la ciudad de Escobar. De la mano de la comunidad japonesa que se arraigo en la zona, y trajo su arte milenario a estas tierras sudamericas. los argentinos gozamos todos los años de esta maravillosa muestra de la naturaleza que junto a la mano de hombre nos asombra y conmueve las fibras más íntimas del espíritu humano. Acá les dejo una pequeña muestra de fotos que con Myriam sacamos en la Fiesta.
















viernes, 26 de septiembre de 2014

Partido Justicialista de Tandil. A 67 años de la promulgación de la Ley del Voto Femenino




La charla tendrá lugar el viernes 26 de septiembre, a las 20, en la sede del PJ Tandil, Pinto 879. Adriana Valobra es historiadora y docente universitaria. Es investigadora adjunta del CONICET, premiada por su producción en temas de género e historia. Es también autora de artículos en revistas nacionales e internacionales, capítulos de libros y libros de su autoría; entre otros “Mujeres en espacios bonaerenses”, “Del hogar a las urnas”. A 67 años de la promulgación de la Ley del Voto Femenino, el PJ resalta su origen, la importancia histórica y el paso que significó en la conquista de derechos políticos. “Tenemos indiscutiblemente el gran honor de haber sido los primeros en proclamar la necesidad de reconocer que en nuestro país la mujer existe”, dijo en su momento Juan Domingo Perón. “Soy un convencido de la necesidad de otorgar el voto a la mujer, los derechos políticos, y apoyo con toda la fuerza de mi convicción el propósito de hacer de esto una realidad argentina”, añadió. El 23 de septiembre de 1947, una gran concentración reunida en Plaza de Mayo aclamaba la promulgación de la Ley 13010 de Derechos Cívicos a la Mujer. Una lucha de muchísimo años en la que se alzaron voces y se emprendieron acciones tendientes a levantar las barreras que excluía a las mujeres del ámbito público. La Ley del Voto Femenino, como se la suele nombrar, fue el principio de un camino de inclusión que se sigue transitando.

domingo, 8 de junio de 2014

La bohemia de los años 30 en la Aldea Tandilense: la recuerdan René Lavand y Sergio Moldavsky en una noche excepcional en el CCU

Un heterogéneo grupo que colmó la sala del primer piso del CCU vivió momentos muy emotivos ayer a la nochecita cuando se presentó en el escenario René Lavand y el guitarrista Sergio Moldavsky para dialogar con la periodista Gisela Busaniche que logró crear un clima especial sobre el escenario con estos dos grandes artistas.
El acto tenía por fin presentar en sociedad “La Guitarra de los Gauchos”, obra literaria inédita, recitada por el famoso ilusionista René Lavand, y que fuera escrita en los años ´30 por el poeta tandilense Lauro Viana. Cuenta con los arreglos y acordes musicales del ilustre concertista de guitarra Abel Fleury, interpretados en los dedos del eximio Sergio Moldavsky. 
“La Guitarra de los Gauchos”, una obra que recorre los paisajes coloridos del agreste señorío de la pampa con un manejo apropiado del vocabulario gauchesco;  contó con el apoyo de la Unicén, Radio Nacional y la Incubadora de Arte de Tandil y fue declarada de Interés Educativo y Cultural por el Honorable Concejo Deliberante local.
La pulcra bohemia tandilense
En una pantalla gigante se pudo adentrar el espectador en la cálida casa de René Lavand que de este modo decía en medio de los acordes de Sergio: “En los años 27… 30 ya Tandil hacía gala de su poder de convocatoria concentrando personajes de muy alto nivel representativo de la cultura y así fue como músicos, poetas, intérpretes, escritores, compositores, periodistas de la talla de Abel Fleury, Fernando Ochoa… Ambrosio Renis y otros se reunían en amistad en el desaparecido hotel Ramírez de la calle San Martín configurando la pulcra bohemia tandilense. A los efectos de rescatar en parte todo aquello que el tiempo devoró he aceptad la sugerencia de Nora, mi mujer, de mis hijos  y de amigos como Aníbal Tuculet y José Ignacio Fosco y trataré de ensamblar la profunda fluidez literaria de Viana y la genial interpretación de Fleury interpretado por el eximio guitarrista Sergio Moldavsky. Lo hago sólo por una sola razón, la sentenció Sarmiento: ´las cosas hay que hacerlas mal o bien pero hay que hacerlas´. 
El aplauso fue cerrado cuando Lavand le puso punto final a sus palabras y se recordó a las figuras de Viana y Fleury que integraron, tal como lo señaló René, la pulcra bohemia tandilense   junto a reconocidos ciudadanos de sensibilidad artística e intelectual como el periodista Ambrosio Renis, el escritor Juan Antonio Salceda, el impresor gráfico Alfredo Vitullo, Héctor F. Miri, Abel Mugaburu, Marciano Alduncin y Ernesto Valor entre tantos otros. A ese grupo debe sumarse el recitador estrella de la radiofonía argentina de aquellas décadas, Fernando Ochoa, figura para quien Lauro Viana solamente escribiría con el objetivo de que él leyera sus obras.
A mediados de esa década aparecería publicada la primera poesía de Viana en un medio importante, el suplemento literario de La Prensa. Esa obra, “El Palenque” recibió elogios del poeta Baldomero Fernández Moreno y hasta del mismísimo Jorge Luis Borges, a quien Ricardo Guiraldes le había hecho conocer la poesía de Viana.
Sin embargo Viana, un hombre dotado de un gran pudor y sentido de autocrítica sobre su propia producción literaria, jamás editó ningún libro y redujo casi en absoluto el acceso al estilo y personalidad sus versos. Antes de morir decidió quemar todos los originales de sus obras pero la conservación aficionada de alguno de sus amigos impidió que el talento de Viana se perdiera en el tiempo logrando tener acceso a algunas de sus poesías, sonetos y coplas.
Abel Fleury en su juventud, residió  en Tandil donde dio clases de guitarra, algunas audiciones y conciertos. Continuó su carrera en la Capital Federal donde, por la recomendación de su amigo Lauro Viana quien le redactó una carta de presentación, empezó a participar en los recitales poético-gauchescos de Fernando Ochoa.
Un sueño hecho realidad
En la mitad del acto, en la charla sobre un cálido linvig al azar la escenografía realizada sobre tablas, Lavand seguía narrando anécdotas como sólo él sabe hacerlo, contando cómo nació la necesidad de llegar al hecho cultural que se presentaba ayer por la noche en el auditorio Alfa manifestando que Lauro Viana  “debiera ser reconocido como uno de los poetas Latinoamericanos más importantes del Siglo XX".
Y la noche seguiría entre melodías y palabras y de este modo veía la luz un largo sueño hecho realidad.




Biografía

Lauro Viana nació en Tandil el 20 de agosto de 1897 y falleció en Mar del Plata el 6 de enero de 1976.


A los 5 años perdió a su padre y se formó en el Colegio Sudamericano de Manuel Carné.


En la adolescencia comenzó a trabajar y simultáneamente, atraído por la literatura, pasaba horas en la Biblioteca Rivadavia, en la que dio sus primeros pasos guiado por José A. Cabral.


Entabló amistades perdurables con Juan A. Salceda, el escritor Héctor F. Miri y el artista Ernesto Valor, con quienes compartió ideales comunes sobre los valores de la vida.


Alentado por los hermanos Conrado y Roberto Nalé Roxlo, a quienes conoció en diciembre de 1919, comenzó a escribir sus  poemas.


En 1930 apareció publicada su primera poesía en el suplemento literario de La Prensa, “El palenque”, que recibió elogios de Baldomero Fernández Moreno y de Borges, a quien Ricardo Güiraldes le había hecho conocer la poesía de Viana.


También en 1930 conoció a don Fernando Ochoa, con el que trabó una sólida y profunda amistad, y que le permitió a Viana hacerse conocer, a través de los recitados de Ochoa, el que prácticamente registró con su voz, la mayor parte de la obra Viana.


Sus conocimientos del campo bonaerense y la especial inclinación por su paisaje y sus hombres, inspiraron su producción y su pluma tradujo con fuerza y colorido el agreste señorío de la pampa, con un manejo apropiado del vocabulario gauchesco.


Activo integrante de las tertulias, y de las peñas literarias y artísticas que realizaba en su casa el escritor y gráfico Vitullo, estrechó amistad con colegas y conoció a la pintora Sofía Zárate, con quien se casó. 


Viana siempre fue reacio a la publicación de sus obras, debido a su sentido extremadamente crítico y es por ello que gran parte de su producción no está disponible.


A continuación, Desvelo de Lauro Viana y Abel Fleury, por Suma Paz.






Fuentes: El Eco de Tandil y El Mirador Nocturno

domingo, 18 de mayo de 2014

Capital, in the Twenty-First Century: Un libro de Thomas Piletty que recomendamos

el capitalismo ha fallado y seguirá fallando, por lo que se ve...

El influyente Martin Wolf, jefe de análisis del Financial Times, ha dicho con razón que Thomas Piketty ha escrito "un libro extraordinariamente importante".Le Capital au XXIe siècle (Seuil), publicado en 2013 en Francia y traducido al inglés -Capital in the Twenty-First Century (Belknap Press, 2014)- el pasado marzo lo es. Sin duda.
Se trata de una obra clave por sí misma y por el momento en el que se ha escrito. Es undocumentadísimo trabajo sobre el capitalismo y la desigualdad social... que ha aparecido justo cuando la mayor crisis económica desde el crack bursátil de 1929 ha ahondado las diferencias sociales que existen en algunos de los países más desarrollados. Hablar de capitalismo, liberalismo, rentas del capital, del trabajo y desigualdad social en este tiempo postrecesión es demasiado apetitoso.
Por eso, el dominical británico The Observer titulaba así una larga entrevista que hizo a Piketty el pasado 13 de abril: "Occupy tenía razón: el capitalismo ha fallado al mundo". En otras palabras, ¿ha proporcionado Piketty el cuerpo doctrinal que necesitan los movimientos antiglobalización y antisistema, desde Occupy Wall Street al 15-M, que han proliferado en todo el mundo con la crisis? ¿Se debe a ello que el economista francés haya generado la mayor discusión académica y mediática sobre economía en los últimos años? ¿Por qué The Economist le ha llamado "el moderno Marx"?
Veamos lo que dice Piketty, después de un exhaustivo análisis de millones de datos y estadísticas en una veintena de países desarrollados en los últimos tres siglos:

1.  El capitalismo es un buen sistema económico para generar riqueza, pero no corrige automáticamente los incrementos de desigualdad.
2.  Los ricos son cada vez más ricos. La relación entre el valor generado por las rentas de capital (el patrimonio) y el creado por la renta nacional (el trabajo, básicamente) no es constante a lo largo del tiempo. Cuanto más bajo es el crecimiento económico, más peso tienen en la riqueza de un país las rentas de capital. Es decir, los ricos son cada vez más ricos respecto al resto de la población. Lo formuló con su famoso r > g (donde r es el rendimiento del capital y g, la tasa de crecimiento económico)
3.  La riqueza se concentra. Las rentas de capital tienden a agruparse mucho más que las rentas del trabajo, por lo que con el paso del tiempo los hijos de los ricos serán más ricos que sus padres, mientras que la renta del resto de la sociedad crece mucho más lentamente.
4.  Un parón en el siglo XX.Piketty comprueba este fenómeno en sus análisis de los siglos XVIII y XIX y dice que en el siglo XX el incremento de la desigualdad se ha frenado por las dos guerras mundiales y por la política económica fuertemente redistributiva que aplicaron todos los gobiernos posteriores a las conflagraciones. El acelerado crecimiento económico mundial de la segunda mitad del siglo XX, la implantación de políticas fiscales progresivas y la generalización de los sistemas de protección social redujeron la diferencia entre el retorno de las rentas de capital y el de las del trabajo.
5.  Vuelta a la desigualdad en el XXI. El economista francés observa cómo las diferencias de renta se han acentuado desde los años 70 hasta ahora. Las economías desarrolladas han vuelto al crecimiento sostenido, pero débil, de forma que se reproduce su argumentación: la riqueza se concentra en cada vez menos manos. Piketty dice que si no se corrige, las sociedades desarrolladas podrían alcanzar niveles de desigualdad similares a los de épocas anteriores a la revolución industrial. Si las diferencias son demasiado elevadas, dice Piketty,  se reduce la igualdad de oportunidades y, por tanto, se pone en riesgo la democracia. El economista pone como ejemplo lo sucedido en Rusia desde el desmoronamiento de la Unión Soviética, donde una oligarquía cada vez más reducida y adinerada controla el país...
Fuente: En el blog de Artemio Lopez 

Entradas populares

Google

Loading...