miércoles, 20 de marzo de 2013

Para Peronistas y afines: Bergoglio, Guardia de Hierro y una discusión sobre la militancia de los años 70.


Guardia de Hierro, derecha, izquierda y nostalgia


Las vinculaciones, cuarenta y tantos años atrás, en el peronismo del nuevo Papa Francisco, Jorge Bergoglio, han vuelto a poner en los medios y en la discusión política el tema de Guardia de Hierro (Recién Gerardo Fernández volvía a preguntarme en su programa El Vermucito sobre el asunto).
Me parece válido subir aquí, entonces, este trabajo serio y breve de Aritz Recalde, que me hizo llegar otro veterano guardián, Alejandro Pandra, y me tuiteó hace unos minutos Ruth Gott. Hasta donde yo sé – y algo tuve que ver – lo que relata es verdadero y exacto (cosa que no se puede decir de toda la bibliografía citada).
Eso sí, el autor escribe para demostrar algo, que Guardia no era “de derecha”. Sobre eso, tengo ganas de agregar algo y lo hago al final.
“La designación del cardenal Jorge Bergoglio como el nuevo Papa, desató un profundo debate acerca de su ideología y de su trayectoria política. En este marco, uno de los argumentos más reiterados para definir su personalidad, se refiere a su vinculación con la agrupación política peronista Guardia de Hierro (GH). Buena parte del argumento de periodistas y de académicos, está centrado en reiterar que esa agrupación tiene una ideología de “derecha” peronista.
No me interesa opinar sobre Bergoglio, quien por otro lado, no militó orgánicamente en GH.
Simplemente, considero oportuno polemizar en pocas líneas el argumento que sostiene que Guardia de Hierro es de derecha. Esa denominación es una simplificación. Por el contrario, los militantes de GH forman parte de una generación juvenil que se abocó masivamente a la política, articulando su proyecto personal, con los anhelos revolucionarios y de cambio social de los sectores populares de la Argentina y Latinoamérica.
La agrupación  nació en el año 1962 vinculada al “gallego” Alejandro Álvarez y a Héctor Tristán. Éste último, era un dirigente de origen anarquista, había militado en ámbitos sindicales y participó activamente en la resistencia peronista junto a figuras como John W. Cooke y otros “duros” de la lucha popular contra las dictaduras. El “gallego” Álvarez, con una formación ideológica de izquierda, militó en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y también participó desde el llano, en la resistencia peronista.
Desde su origen, ambos dirigentes tuvieron una práctica intransigente, anti burocrática y promovieron el trabajo social y sindical con las bases. Desde su creación, los miembros de GH mantuvieron una línea política de enfrentamiento a las posiciones negociadoras de Vandor, de la dictadura de Onganía y del resto de los militares. Con el paso del tiempo, la agrupación sumó dirigentes políticos de izquierda universitaria, como fue el caso del socialista Roberto Grabois proveniente del Frente Estudiantil Nacional. En GH participaron intelectuales como Amelia Podetti, que formó parte de las Cátedras Nacionales y que dirigió la Revista Hechos e Ideas. Se sumaron dirigentes de procedencia juvenil católica, como fue el caso de Julio Bárbaro y también de origen judío, como el mencionado Grabois o el economista de Mendoza Roberto Roitman.
Las lecturas de sus miembros son una radiografía del intenso debate cultural de la época, que supo articular a Mao, con Perón y con el nacionalista y marxista Juan José Hernández Arregui. Tal cual documentó Humberto Cucchetti, GH debatió un amplio espectro de autores y de ideas, incluyendo aquellas ligadas con la renovación religiosa de Theillard de Chardin, con las tesis de la lucha armada de Ernesto Guevara o con el nacionalismo socialista de Frantz Fanon. Según Julio Bárbaro, leían además a Marechal, a Carl von Clausewitz o a Sun Tzu.
Los años sesenta y setenta, fueron una etapa de lucha y de resistencia para los militantes de GH. Sus integrantes protagonizaron una empeñada resistencia contra la violencia institucional de las dictaduras, actuaron en barriadas humildes con los más necesitados y otros integraron la acción sindical en ámbitos como la CGT de los Argentinos. Fueron parte de una épica de lucha y de cambio social, conjuntamente a miles de jóvenes y de trabajadores de izquierda, católicos y nacionalistas.
Entrados los años setenta, sus miembros promovieron la Organización Única del Trasvasamiento Generacional (OUTG)[1] que se avocó, centralmente, al trabajo barrial con el pueblo. Toda ésta etapa los vio lejos del poder, de los cargos de gobierno y de las diversas corporaciones.
En el año 1973 apoyaron la candidatura de Campora y luego la de Perón. En este contexto, reforzaron una posición sumamente crítica de la lucha armada, cuestión  que los distanció de la Tendencia y de la guerrilla de izquierda marxista. Se propusieron como “guardianes de Perón” y defendieron una línea política de apoyo al presidente, cuestión que los definió como “verticalistas” del primer mandatario. En este contexto, no mantuvieron vinculación orgánica con López Rega, ni con la CNU o con sectores del sindicalismo de derecha.
Toda esta etapa los distancia claramente de cualquier calificación de “derecha”. Por el contrario, formaron parte de una generación juvenil comprometida, incluso con sus propias vidas,  con el cambio social y político. Su articulación era con las bases y no participaron en las estructuras de poder partidario, empresarial y sindical. Incluso, gran parte de ellos no aceptaron cargos públicos en el año 1973.
Muerto Perón en julio de 1974, para gran parte de GH llegó la hora de disolver la agrupación.  Frente a ésta decisión, un sector controlado por Álvarez, continuó con las actividades políticas.  A partir de ésta fecha, no es del todo correcto hablar de GH, sino de un “desprendimiento” o por lo menos, de las actividades de una fractura política que no da cuenta del funcionamiento y de la historia de la agrupación.
En el año 1975  éste sector de GH inició un vínculo con Isabel Perón. Algunos de los ex miembros de GH, justifican su apoyo a Isabel en el intento de evitar el golpe de Estado, reiterando la iniciativa de otras expresiones políticas como fue el caso del Partido Comunista Revolucionario (PCR).
Tal cual menciona Alejandro Tarruella, Jorge Bergoglio se vinculó a los miembros de GH a partir de su participación en la Universidad del Salvador. Según este autor, en el año 1975 Bergoglio nombró en la universidad a dos miembros de GH: Francisco “Cacho” Piñón y a Walter Romero. Piñón fue quién le entregó en el año 1977 la designación de Profesor Honoris Causa al almirante Emilio Eduardo Massera.  Bergoglio y muchos sobrevivientes de la dictadura ligados a GH, adujeron que estas acciones tuvieron que ver con un “pacto”, para salvar la vida a dirigentes políticos.
A partir de acá, el comportamiento de algunos de sus miembros fue abonando la tesis de GH de “derecha”. Una mistificación similar ocurrió con la Tendencia y las luchas políticas de los años setenta, que fueron caratuladas a la vuelta de la democracia como uno de los “dos demonios” que “condujeron a la dictadura”.
Bibliografía
·         Alejandro Tarruela, Guardia de Hierro, Sudamericana, Buenos Aires, 2005.
·         Horacio Verbitsky, Un ersatz, Página 12 14/03/13.
·         Humberto Cucchetti, Combatientes de Perón, herederos de Cristo, Prometeo, Buenos Aires, 2010.
·         Julio Barbáro, Juicio a los 70, Sudamericana, Buenos Aires, 2009.
·         María Sucarrat, La universidad del Salvador nunca retiró el honoris causa a Massera, Tiempo Argentino, 25/11/12.
[1] Grabois conoció a Tristán en España en el marco de una reunión con Perón. A su regreso en el año 1971, se formó la Mesa del Trasvasamiento Generacional (MTG) con Alejandro Álvarez (GH), Roberto Grabois (FEN), Dardo Cabo y Julián Licastro. La MTG se disolvió y Álvarez y Grabois profundizaron sus vínculos que culminaron en el ingreso de éste último a GH”.
Muy buen resumen. Eso sí, le vendría bien una definición previa de lo que entiende por “derecha” e “izquierda”. Porque lo que esas palabras indicaban hace 40 años es muy distinto de lo que expresan hoy. El cuestionamient de Guardia a las organizaciones guerrilleras, para dar un ejemplo, era “foquistas”: que tomaban la idea de una vanguardia armada que podía y debía crear un “foco” desde el cual se extendería la Revolución. Mientras que GH reivindicaba la “guerra popular prolongada”, a la que se referían, en diferentes momentos, claro, Perón y Mao, la validez de todas las formas de lucha, en tanto fueran asumidas por el pueblo en su conjunto. No es la discusión actual sobre el matrimonio igualitario.
En cuanto a los hechos, ya dije que A. R. está diciendo la verdad. Porque, por ejemplo, no es falso afirmar que “Muerto Perón …, para gran parte de GH llegó la hora de disolver la agrupación” (yo era uno de los que pensaba así; en realidad, desde antes). Pero la decisión de disolverla – como estructura organizativa – fue personal, y sorpresiva, de Alejandro Alvarez. Y la gran mayoría de los cuadros siguió – seguimos – vinculada entre sí por lazos personales y políticos – y escuchando al Gallego.
El apoyo a Isabel fue una continuación natural de la trayectoria política anterior: el rechazo a la acción guerrillera como elitista y fundamentalmente antiperonista, la imposibilidad de concebir al Movimiento Peronista – ¿lo recuerdan? – sin una conducción personal legitimada por el pueblo, … Cabe recordar que en este apoyo GH simplemente acompañó a la mayoría del peronismo. En las únicas elecciones realizadas en 1975, el Partido Peronista Auténtico, organización de superficie de Montoneros, sólo obtuvo una pequeña minoría.
El desperdigarse de los cuadros del Trasvasamiento, de Guardia, fue un proceso lento, paulatino e individual, o en muy pequeños grupos. Usualmente, no hubo ruptura, sino alejamiento (Solía decir que yo fui el único expulsado de la orga, pero el Gallego me desmiente y jura que no lo hizo). Antes que diferencias ideológicas, se produjo a partir de la realidad del gobierno de Isabel, y los cada vez más graves errores políticos que cometía Alejandro Álvarez en su búsqueda de referentes.
Los contactos con Massera – aunque hoy despierten rechazo – no fue el más absurdo en las circunstancias de la época. Un grupo humano que todavía era numeroso debía proteger a sus miembros, evitando la persecución. Y Guardia no entregó a nadie, no denunció, y no salió a defender a la Junta Militar en foros internacionales, como sí lo hizo el Partido Comunista.
Pero el ideologismo de Alejandro convertía las maniobras en el descubrimiento de tendencias históricas. Y cada vez lo acompañaba menos gente. Para cuando a mediados de los ´80 apoyó a Seineldín, sólo le quedaba un pequeño núcleo sólido y delirante – que actualmente está desperdigado, también. Espero que no sea calificado de delirante su actual apoyo ferviente a Cristina Fernández.
Creo que corresponde que termine con un párrafo que escribí una vez anterior en que este blog mencioné a la orga: ”Yo respeto y agradezco al Gallego Alejandro Álvarez y al grupo de muchachos, sectarios y dogmáticos, que a fines de los ´60 y comienzos de los ´70 mantuvieron Guardia como una opción de la Juventud Peronista diferenciada de las que, con origen en el Peronismo de Base alguna, pero en su mayoría en la izquierda católica o en el marxismo, se preparaban a matar y morir por el Hombre Nuevo. Y también diferenciada de los fierreros nacionalistas. Como en ese tiempo, si eras joven estabas con la Revolución, o de muy última con la Contrarrevolución, o eras puto (todavía no se había inventado lo gay), somos muchos los que posiblemente les debemos la vida a Guardia y a la orga del Transvasamiento”.

Fuente: El blog de Abel. (entrando al blog pueden leer interesantes comentarios sobre este post)

Nota: El autor de este blog (el portal de tandil) fue parte de GH en su militancia universitaria (Universidad del Salvador). 

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