domingo, 11 de diciembre de 2011

Carne Vacuna: Cambio de poder en el sector ganadero [ tomar nota, antes que sea tarde]


“El gobierno va a terminar abriendo las exportaciones de carne”
El economista cordobés Carlos Seggiaro.

Carlos Seggiaro es un economista cordobés de unos 56 años de edad que se desempeña como docente de Economía y Comercio Internacional en la Universidad de Villa María y asesor de la Federación de Cooperativas Agropecuarias de Entre Ríos (CAFER).

Seggiaro tiene una original teoría sobre la situación del sector ganadero argentino que se inicia, según él, a partir de la explosión del mercado de carnes en el año 2010 producto de la feroz liquidación del stock bovino.

“La falta de oferta produjo un cambio estructural en el negocio que se va a traducir inevitablemente en la modificación de las relaciones de poder, no sólo dentro de la cadena de valor de la carne, sino también hacia afuera”, asegura el especialista.

En un Seminario organizado por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) en la localidad chubutense de Esquel, el economista fue entrevistado por La Política Online.

-¿Por qué considera que hay un cambio de poder en el sector ganadero? 
-Hay un punto de inflexión que se produce en 2010 que implicó un cambio estructural, no coyuntural, en las reglas de juego del negocio de ahora en adelante. Si hoy miramos el consumo de carne en lo que va del año se daría una relación de 55 kilos de carne vacuna por habitante por año, casi 40 kilos de pollo y entre 10 y 15 kilos de carne porcina. Esto es un cambio notable que indica que hay una estructura de demanda interna de carnes que va a ser totalmente distinta a la que hemos visto históricamente. Si efectivamente cuando se recupere el stock ganadero, esto sigue así, la carne vacuna va a haber perdido el peso político histórico que tuvo, y por lo tanto va a haber menos presiones políticas para exportar los excedentes.

-¿Esto que usted plantea debería alentar a los productores a invertir en el negocio?


-Mi impresión es que esta película es positiva en términos de negocio. La carne vacuna va a ir avanzando y no va a haber tantas trabas a las exportaciones. Pero si no somos capaces de avanzar en la composición de acuerdos dentro de la cadena, el negocio lo van a hacer otros y no los productores. De ahora en adelante el negocio va a ir creciendo en términos de oportunidades. Va a haber un proceso de cambio parecido al del sector lácteo en la década del 90 cuando se generó un alto grado de concentración porque muchos no pudieron seguir el modelo de producción.

-¿Ve posible la composición de acuerdos dentro de la cadena de la carne? 
-La Argentina necesita una serie de cambios institucionales importantes con respecto al mercado de las carnes que acá no se han dado porque siempre hubo presiones internas, y no por estupideces del Gobierno, sino por grupos de presión dentro de la propia cadena de valor que impedían que eso pasara. Pero ahora esto tenderá a cambiar porque los frigoríficos, que han sido una pieza clave en las decisiones políticas, están en crisis, lo que modifica las relaciones de poder alentando la generación de los cambios institucionales que necesita el país y el sector.

-¿Cree que el Gobierno estaría dispuesto a quitar las trabas a las exportaciones? 


-Antes, en otras circunstancias, el Gobierno impidió que salieran exportaciones de carne vacuna. Pero ahora mi impresión es que después del cambio en la composición de la demanda, el Gobierno va a alentar los procesos de exportación de los excedentes. Y esto me parece que va a cambiar parte del entramado en las relaciones intrasectoriales en los eslabones de la cadena.

-Es decir, ¿usted recomienda mirar hacia adelante en lugar de detenerse a tener en cuenta los hechos pasados a la hora de invertir?
-Muchas veces tendemos a replicar los procesos pasados creyendo de que volverán a ocurrir, pero mi impresión es que pensar el futuro del mercado con las experiencias anteriores no tienen mucho sentido dado que estamos en presencia de un cambio estructural que cambió las reglas y la estructura de la demanda.

-El propio Plan Agroalimentario del Gobierno plantea cifras de consumo de carnes bastante equitativas. ¿Esto cree que influyó en el cambio que usted habla?


-Por supuesto. El PEA plantea 110 kilos de consumo por habitante por año de todas las carnes. Habla de 50 kilos de carne vacuna, 40 de pollo y 20 de carne porcina. Este planteo se hace en el piso del stock vacuno. Entonces, si el stock comienza a recuperarse en los próximos años, que es algo que va a ocurrir, todo el excedente deberá ir orientado al exterior.

-¿El sector avícola está en condiciones de afrontar un aumento de consumo?
-El proceso de inversión de los polleros el año pasado fue de 150 millones de dólares. Esta inversión implica un aumento en la producción de pollos del 15 por ciento para este año y este proceso se va a ir consolidando en los próximos años. Hay una estructura de demanda interna de carnes que va a ser totalmente distinta a la que hemos visto.

-¿Cuánto tiempo cree que tardará en recuperarse el stock ganadero? 

La recomposición del stock va a ser muy lenta porque estamos hablando de un ciclo biológico, no económico. 

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