miércoles, 3 de octubre de 2012

Harvard, empleo público y las clases privilegiadas de Tandil



Hagamos una  “declaración de previo y especial pronunciamiento” antes de abordar este asunto  de “ríspido e urticante” tratamiento  en la Aldea Serrana. Excluyo  fundamentalmente  a la actividad docente inicial, primaria y secundaria. Por dos razones: la regulación normativa es precisa-vía asambleas públicas-y no admite un grado de discrecionalidad mayor, por la presencia de los gremios docentes como garantes de los derechos docentes que reconoce el Estatuto Profesional; algo que si se vislumbra- alto grado de discrecionalidad- en las administraciones municipales, provinciales y nacionales.
Otro sector-el judicial- tiene un manejo de mecanismos más sutiles para “seleccionar e ingresar” al personal auxiliar y merecería un tratamiento especial. También lo excluimos de esta nota.
Si hiciéramos un recorrido por las distintas dependencias públicas en Tandil-de cualquier jurisdicción-podríamos ver a simple vista, la homogeneidad social de los agentes y/o empleados públicos jerarquizados  de planta permanente: provienen de los sectores más tradicionales de la sociedad tandilense. Todos nacidos y criados en el seno de las familias que históricamente se reconocen como pertenecientes  al casco urbano conocido como “las cuatro avenidas”. Una identidad histórica, social, cultural y económica, muy arraigada en el imaginario de la Aldea Serrana. Lo que veamos diferentes en este panorama confirma lo hasta aquí sostenido.
Esta homogeneidad podríamos individualizarlas en dos grandes grupos: uno proveniente de la actividad agrícola ganadero, gente con “apellido” como capital simbólico-actividad que domino el escenario durante décadas la historia de la pampa húmeda-y el otro, que surge lentamente a partir de principios del siglo XX con el radicalismo(conservador que predomina en la sociedad tandilense), compuestos de comerciantes ligados al campo, profesionales que subieron un escalón en el status social con el impulso democratizador de la enseñanza universitaria del Irigoyenismo, viejos dependientes de campo que se independizaron en el periodo de decadencia que sufrió la llamada “oligarquía” ganadera con la crisis del 30 y el surgimiento del peronismo y la industrialización del país, etc.
Sin pretensiones de rigor científico en el análisis queremos mostrar una postal  del pasado, producto de una sociedad estamental que dominó la vida de los lugareños durante muchas décadas.
Con la primavera democrática del 83 entra en una lenta agonía, la vieja estructura social y económica tandilense. Aunque en la superficie todo pareciera que esta igual que antes, cada vez hay más demandas de estos sectores por ocupar empleos en el Estado, que a la par de la crisis económica propia se ven desplazados por una nueva generación económicamente poderosa “extraña” a sus intereses y afectos; muchos provenientes de sectores excluidos del escenario social representativo del “ethos” tandilense, e inmigrantes internos en busca de nuevas oportunidades de fortuna y calidad de vida en nuestras sierras.
 No necesitamos decir los estragos que provocó la ola neoliberal  en la Argentina durante los finales de los años 80 y toda la década del 90; solo diremos que dio un toque mortal a las viejas estructuras  sociales y económicas que pensaron que podían “alambrar” el pueblo, para seguir siendo amos y señores.
El “hambre” por un empleo público se hace cada vez más apremiante. La decadencia de estos sectores se quedan aferrados a su único símbolo vigente: el apellido. Con este valor agregado sobrevive todavía hasta entrado el nuevo milenio.
A la saga de estos cambios que trastocan a fondo al viejo “orden conservador tandilense” se hunden sectores de clase media ligada al radicalismo  que todavía conserva las viejas mañas del “perder  elecciones y ganar puestos públicos” para sus afiliados y amigos. Un viejo y repetido entrenamiento de esta fuerza política, desde que el peronismo lo sacó de la puja política por la conquista del gobierno, pero no  de su arraigado y profundo enraizamiento histórico en el Estado.
En Tandil resistieron años de vacas flacas en nichos propios: la UNICEN, el Palacio Municipal, el Poder Judicial, en dependencias nacionales como el ANSES y la AFIP, en el Banco Provincia, Rentas Provincial, etc.
Subieron la “presión” en el Estado por nuevos “empleos” a la par que iban desapareciendo “iconos” de la vieja sociedad tandilense donde tenían sentados sus petates: La Agrícola, el Banco Comercial, la Tandilense, entre otros, y el complejo financiero “radical” que tenía como símbolo y fuente de trabajo, el Banco del Fuerte y las empresas satélites que vivían de la  entidad madre.
No queremos agotar el inventario, simplemente damos un “botón de muestra” del estado de cosas “naturalizado” en la sociedad.  Eran los beneficiarios de los mejores y  mas  estables empleos que ofrecía la sociedad a sus vecinos. Nadie, pero nadie, pasaba el filtro para un empleo público o privado, sin el consentimiento o el apadrinamiento de unos pocos  “dueños del pueblo”; esto se acabó para beneplácito de los vecinos de a pie.
La dirigencia política que surge con la renovación en el justicialismo local, se ajusta a este esquema y no insinúa siquiera cambiar un ápice el “status quo”; derivan en todo caso algún fiel o amigo de la familia hacia la ciudad de La Plata.
Con el gobierno justicialista de Pizzorno-que proviene del seno de las familias de las “cuatro avenidas”- entrarán a trabajar “temporariamente” al municipio unos 300 compañeros y se irán al final de mandato, 300 compañeros. No compararemos con lo que sucede en este largo periodo del lunghismo en el gobierno comunal. Escapa al tema que estamos tratando. Será un interesante tema para otra nota.  Sigamos.
Esa política de la dirigencia local-a cargo de la comuna- se pagó con creces; si hablaran los meandros de la memoria del Banco del Fuerte podremos rastrear las huellas de esa “convivencia” de intereses societarios.
El ascenso del radicalismo-travestido de lunghismo- al gobierno también significó, en paralelo, la pérdida de la UNICEN como fuente en la colocación de afiliados en puestos de planta permanente, y les dio un respiro ante el fracaso de la Alianza y la cuasi desaparición como fuerza política de peso a nivel nacional. Pérdida que afectó lo mejor que saben hacer los radicales: incorporar amigos a la administración pública.
La sociedad  estaba exteriorizando un profundo cambio de naturaleza.  La aparición de un simil del “zanatelismo” en el gobierno local, les permitió a la UCR y sus aliados “conservadores” aferrarse al salvavidas para no hundirse ante los nuevos vientos que soplaban.
Pero a diferencia de los sectores ligados al radicalismo, las viejas familias de apellido tradicionales en el pueblo, todavía contaban con la renta que les dejaban los campos que ya no trabajaban pero que seguían siendo propietarios, para vivir con dignidad. También la década neoliberal había trastocado el negocio primario y los actores eran otros, no las viejas familias de siempre.  El tren había pasado para estos sectores; hoy  nuevos sectores pujan por la renta global del partido, y compiten por el pedazo de la torta que todavía manejan el “viejo “  Tandil tradicional, y acentúan el “hambre” por el puesto público para sus crías e hijos de sus amistades.
En el 2003 se produce en la Argentina un cambio de gobierno “revulsivo” para estos actores sociales y políticos: asume una expresión “dura” del peronismo junto al progresismo urbano e intelectual de izquierda. La figura de Néstor Kirchner impacta fuertemente en los estamentos reaccionarios, conservadores y retrógrados de la sociedad local. No son los únicos del espectro societario tandilense.
Algo iba a pasar. Solo era cuestión de tiempo. Hoy estamos viendo parte de esta película que agita el fondo del tranquilo mar serrano.
Pero volvamos al comienzo de la nota: el empleo público en Tandil.
Después de largas décadas de hegemonía y status quo, el Kirchner ismo rompe esa lógica del pasado en la distribución de los puestos de trabajo en el Estado, y responde positivamente a la demanda de los “nadies” sociales que apoyan el proyecto de gobierno de Néstor y Cristina. Esto favorece la llegada a los empleos públicos que se crean a partir de poner al Estado como actor central de la gestión  política, económica, social y cultural en Argentina, y altera los usos y costumbres de sectores que se resistían a ver las transformaciones que sufrió nuestra sociedad en los últimos veinte años.
El cambio de época se nota y duele. Los medios expresan las protestas y críticas hacia los “nuevos” empleos que no son ocupados por “los de siempre”.
Pero esto tiene un correlato a nivel nacional, que es donde se compite por las “ligas mayores”; el encuentro ríspido de la Presidente con los alumnos argentinos en Harvard muestra la tensión por los mejores lugares en el Estado que “tradicionalmente” ocupaban los sectores de clase alta, media alta y ligados al establisment  económico para abastecer de funcionarios a los gobiernos de turno. Ese campo de lucha política hoy esta siendo ocupado por los jóvenes que masivamente adhieren al gobierno nacional y popular de Cristina. En detrimento de aquellos  que estaban acostumbrados a ser los beneficiarios de estos cargos. Hoy, se cambió la lógica del empleo: los nuevos cuadros técnicos políticos provienen de  sectores consustanciados con los vientos de modernidad que sopla en América Latina para mejorar la vida de los pueblos y fundamentalmente los más relegados en el reparto de los bienes materiales y simbólicos. Un proceso que se irradia del poder central hacia las periferias; y llega hasta el último rincón de la sociedad argentina. En Tandil sufren los beneficiarios de toda la vida y festejan los marginados de nuestra sociedad.
Es la política seguida por el titular del ANSES, de incorporar jóvenes a las dependencias de la UDAI local la que genera tensiones en aquellos que se “consideraban” con derechos adquiridos para tales trabajos; sin reparar en sus afirmaciones que acentuaban las contradicciones con lo hecho, no solo en décadas en Tandil, sino en la “invasión” de empleados en planta permanente  en la Comuna, todos surgidos de las filas de Franja Morada, hijos, sobrinos, amigos y protegidos de viejos afiliados del radicalismo vernáculo.
No es intención de esta nota hacer juicios de valor sobre esta forma de seleccionar e incorporar personal al Estado, sino simplemente marcar algunas constantes y rupturas en la historia contemporánea  de la ciudad, sobre el empleo público.
¿ Quién conoce algún empleado que no tenga en su ADN la mano del político o amigo del oficialismo de turno?. ¿ Cuántos empleados ingresaron por concurso o por selección de antecedentes y oposición desde el 83 a la fecha? .
Va a ser difícil encontrarlo en los meandros kafkianos del municipio. Sino  todos  la mayoría reconoce una “mano” que colaboró o simplemente lo incorporó a las filas del Estado.
En una sociedad, que sufrió los peores embates del neoliberalismo en las décadas del ochenta y noventa, no podemos exigirle un grado de “standard” en la incorporación de personal. Es lamentable.
Una mejor calidad institucional es apuntalar una política de empleo e incorporación de personal que tenga en cuenta las competencias mínimas para el cargo que aspira sin importar de donde proviene; pero esto en la realidad local( que es la única verdad) es una utopía. Pasa en muchas empresas privadas ¿cómo vamos a pretender que no siga pasando en el Estado?, y más, cuando se esta reparando una injusticia histórica con amplios sectores que fueron marginados “ex profeso” de estos “buenos  puestos de trabajo” que dan estabilidad y la posibilidad de prever un futuro de vida sin sobresaltos, a favor de los que menos necesitan pero que acapararon durante tanto tiempo este espacio laboral.



lunes, 1 de octubre de 2012

2 de Octubre: Día de la Preservación de las Sierras de Tandilia

¿Cómo sería nuestra vida sin las sierras, despertar y no verlas allí en el horizonte, caminar sin encontrarlas? Bellas, abrigo, cuna de tantos seres coexistiendo, una antigüedad difícil de imaginarnos, nacientes del agua. Tiempo, historia de la naturaleza y de nosotros, parte de ella. Son un Patrimonio natural y cultural, es decir, bien común y legado que debemos cuidar. 

Hace más de una década que el 2 de Octubre es el Día de la Preservación de las Sierras de Tandil. Como se recordará, fue reconocido como tal oficialmente mediante Ordenanza N° 12445 del 2011. Pero no basta con declaraciones. Los ciudadanos con nuestras acciones somos quienes les damos significado. Hemos avanzado, pero falta mucho por hacer. La destrucción se amplía en parte de nuestras sierras y el avance inmobiliario sobre las laderas es voraz. Urge redoblar el compromiso de todos y exigir una protección a la altura del valor de las Sierras como bien común e identidad de Tandil. 



Seguramente, cada ciudadano, cada institución propondrá su forma de celebrar este día tan representativo para los tandilenses. 

Desde la Asamblea Ciudadana proponemos: 

- Invitar a toda la comunidad a colocar cintas verdes. 

- Difundir el cuento con actividades didácticas “La casita de los animales”. Una copia del mismo fue enviada a cada escuela. También puede solicitarse al mail asambleaporlassierras@gruposyahoo.com.ar y será enviado por ese medio. Se cuenta con el ofrecimiento de la narradora Iris Gallol y del artista plástico Eduardo Rodríguez del Pino para acompañar las actividades. 

- Ampliar la campaña de firmas. Puede firmarse accediendo al sitio www.sierrasdetandil.org.ar o en las mesas callejeras, donde además los voluntarios pueden pedir planillas para colaborar en la campaña. Una de las mesas funcionará los sábados de octubre, de 18 a 20 hs en 9 de Julio y San Martín. 

- El 28 de octubre se realizará la caminata por las Sierras y a continuación mateada con actividades para chicos y grandes. 

Asamblea ciudadana en defensa de las Sierras de Tandil

lunes, 24 de septiembre de 2012

El Dolar: ¿ Que va a pasar ? Un interesante post del Blog de Abel


A desdoblar, a desdoblar… (Tonelli se juega)

Mi amigo Pablo Tonelli, buena persona, a pesar de ser economista, ha contribuído por largos meses a la tarea de alfabetización económica en que este humilde blog está empeñado. Tratando de hacer comprensibles a los legos como yo los arcanos de la ciencia económica, que - como advertía Scalabrini Ortiz - frecuentemente encierran curros. Esto no lo ha hecho desde una imposible "objetividad", por supuesto, pero sí haciendo claras sus opiniones y exponiendo las alternativas que las diversas corrientes entre los economistas postulaban. La diferencia con este artículo que me envía es que aquí Pablo desnuda su preocupación con el atraso cambiario - que ve inevitable, sino ahora, en el futuro cercano - y propone la política que considera la más adecuada. Mis reflexiones, muy breves, como de costumbre al final. "¿QUÉ HABRIA QUE HACER CON EL TIPO DE CAMBIO EN 2013? UNA DISCUSIÓN SOBRE ALTERNATIVAS
Pablo Tonelli, economista
Durante el 2013 la situación del frente externo de la economía será más favorable. En primer lugar tenemos la recuperación de la cosecha y de la economía brasileña. Lo primero implica que la Argentina podría alcanzar una producción récord próxima a los 110 millones de toneladas, entre  8.000 y  10.000 millones más de oferta de dólares. A su vez los compromisos externos ligados a la Deuda se reducen a U$S 4.600 millones, si asumimos que el crecimiento de la economía argentina este año no dispara el pago del cupón atado al PBI, que debería superar el 3,25 % para que ello tuviera lugar. (El Presupuesto elevado por el Poder Ejecutivo prevé este pago con la utilización de las Reservas del BCRA, lo que es lógico porque la autoridad económica no debe generar expectativas negativas). En esta nota no lo asumimos. No es el propósito de este artículo debatir teóricamente los determinantes del tipo de cambio en las diferentes concepciones económicas sino evaluar alternativas tomando una posición definida a-priori. La Argentina posee una estructura productiva desequilibrada, como afirma la clásica expresión del Ing. Marcelo Diamand. Coexiste un sector primario exportador cuya productividad se alinea con la internacional y un sector industrial heterogéneo, que en conjunto posee una productividad menor, siendo en las empresas de menor escala y competitividad en donde se concentra el grueso del empleo industrial. Este dato, que acompaña el desempeño productivo argentino, ha sido el origen de las recurrentes crisis cambiarias del país y de sus ciclos de crecimiento, estancamiento y retroceso. El sector industrial se muestra incapaz de generar las divisas que aseguren el crecimiento a largo plazo y los dólares provienen del sector primario que posee una notable masa de riqueza afincada en la renta diferencial de la tierra. Las políticas de industrialización en Argentina no pudieron superar este escollo, y largos años de políticas centradas en las ventajas comparativas de los recursos naturales, la apertura externa y el endeudamiento, provocaron el cierre de establecimientos, la desestructuración productiva y la caída del salario y del empleo. El sector industrial se ha recuperado fuertemente desde 2003 pero el problema de la productividad del mismo sigue vigente. La salida de este atolladero pasa por dotar a la industria de un nivel de productividad que la acerque a los estándares internacionales. ¿Cómo se hace esto? Con una estrategia y una política industrial que incremente el volumen de inversión por obrero ocupado, es decir, generar mayor valor agregado con más y mejor tecnología de productos y de procesos productivos. Implica una mayor escala productiva en el segmento PYME, una política de sustitución de importaciones focalizada en los sectores cuyo componente importado supera a su volumen de producción, el fomento de nuevos sectores de contenido tecnológico, la estructuración de cadenas de valor (no solo en el sector agroindustrial) y la profundización del compromiso inversor de los grandes grupos económicos. Afirmo categóricamente que una política industrial de estas características, en una estrategia de largo plazo es la única solución al problema del tipo de cambio en la Argentina. Es decir, cuando se eleve la productividad del sector industrial a niveles próximos a los internacionales este problema agudo desaparecerá. Esto no se puede obtener de un día para otro, ni con el mejor plan, ni con los mejores incentivos crediticios o para-arancelarios, ni con la más aceitada gestión. Desarrollar esta estrategia no obstante es ineludible. El desafío es la resolución de la coyuntura y en ésta se juega el éxito o el fracaso de cualquier plan. Es decir, estamos ante un dilema de política económica, la que, no me canso de repetir, es un arte. El tema en debate es claramente el del deterioro del tipo de cambio real, producto de una tasa de inflación local mayor a la de nuestros principales socios comerciales. Y no está compensada por sus fluctuaciones nominales, porque surge de las diferencias de productividad del sector industrial. Una vez establecida mi posición, pasemos a las alternativas posibles, sus costos y beneficios: A mi juicio y vuelvo a repetir, como correlato de una estrategia industrial ineludible, existen tres alternativas:
  1. La devaluación lisa y llana del peso.
  2. La continuidad del esquema actual de tipo de cambio administrado
  3. La profundización del actual esquema de tipos de cambio múltiples, hacia el desdoblamiento cambiario.
Con respecto a la devaluación lisa y llana, en los hechos llevar el dólar oficial al nivel del dólar marginal insisto con lo que expresé en otras ocasiones: ¿Una macro devaluación puede ser la precondición para sostener la competitividad de las exportaciones industriales argentinas? Más allá de razones políticas, ideológicas e incluso éticas de justicia distributiva, ¿es acaso viable hoy esa devaluación con una clase trabajadora organizada, con bajo nivel de desocupación y un mercado interno tonificado por la demanda? No, ciertamente. Obligaría a intentar neutralizar el impacto inflacionario que conllevaría una mega devaluación con políticas contractivas de la demanda, tanto monetarias como fiscales y existiría el peligro latente de que en un par de meses todo volviera a estar en su punto de origen o que la recesión inducida por el ajuste fiscal y la contracción monetaria nos llevara a las antípodas de los objetivos de crecimiento, distribución e inclusión. Por otra parte, una medida horizontal (para todos igual) de este tipo beneficiaría enormemente al sector exportador primario que ya es competitivo al actual tipo de cambio, retenciones incluidas y que no debería ser el objeto central de esta norma. La segunda alternativa tendrá más margen en 2013 que en 2012 a priori. En primer lugar contará con un colchón de dólares inexistente este año y que llevó al estricto control de cambios. Esta alternativa implica en los hechos que el mayor ritmo devaluatorio que se viene produciendo desde este año haga que el tipo de cambio oficial converja con un dólar paralelo estabilizado porque se aflojan las presiones y tensiones sobre la oferta del dólar oficial que será mayor. Pero existen dos incógnitas a mi juicio: Mayor actividad industrial implica más importaciones, sobre todo las imprescindibles de insumos y bienes de capital, lo que tenderá a disminuir el superávit comercial externo. La segunda incógnita es múltiple: ¿que ocurrirá con la demanda de dinero? Hacia donde se canalizará el excedente económico? Aumentará la inversión al ritmo que la industrialización requiere en el sector productivo?  Los depósitos a plazo fijo en los niveles actuales de la tasa de interés canalizarán la masa de pesos?  Seguirá firme el consumo de los sectores de mayores ingresos en la búsqueda de automóviles o bienes durables? Aún si todas estas preguntas tienen una respuesta virtuosa, incremento de la inversión y de la demanda de dinero, se corre el riesgo adicional que el escenario 2014 no sea tan favorable en términos de holgura del sector externo y volvamos a encontrarnos con el mismo problema de 2012 a fines del próximo año. ¿Y eso a quién le importa me contestarían legiones de pragmáticos?  La vamos llevando, como dice un amigo mío. La tercera alternativa implica profundizar el actual esquema de tipos de cambio diferenciados y múltiples. ¿Qué es esto? Actualmente las retenciones a la exportación agropecuaria implican que el tipo de cambio efectivo que percibe el sector exportador primario y las retenciones móviles que perciben por ejemplo los biocombustibles sean menores que el tipo de cambio que percibe el sector industrial exportador. Que en líneas generales no tiene retenciones y su tipo de cambio efectivo es el precio pleno. Pero ha sufrido los mayores deterioros inflacionarios y afecta la competitividad del sector en promedio. La alternativa es entonces profundizar la diferenciación en el tipo de cambio: Un tipo de cambio como el actual, llamémoslo comercial, que seguirá el ritmo de devaluaciones que marca su dinámica presente por el que se canalizarían las importaciones industriales (que permitirían su abaratamiento contra el otro tipo de cambio) y las exportaciones primarias, con lo que no se afectaría el salario porque no se elevaría el valor de los alimentos. Y otro tipo de cambio, llamémoslo industrial y financiero, por el que se canalizarían las exportaciones industriales, el turismo, las remesas de utilidades, los movimientos de capitales del sector privado, las importaciones industriales de bienes finales y artículos de consumo y un nivel claramente establecido de atesoramiento en divisas. No sería afectado el salario porque los bienes de la canasta básica no se encarecerían y las tensiones inflacionarias no afectarían del mismo modo que hoy la competitividad de la industria, que tendría a su vez en el tipo de cambio industrial importador un costo límite a la política de sustitución, que evite la tendencia a la autarquía y la falta de escala en la producción. A mi juicio esta alternativa es la preferible. No sin costos, nada lo es. Los reclamos por la unificación serían la nueva bandera del sector exportador primario y su fuerte lobby mediático y de poder, pero permitiría realizar política económica con mayores márgenes y libertades. Creo humildemente que esta discusión no está alejada en el tiempo. No he sostenido el desdoblamiento en el pasado, pero la realidad y sus determinaciones nos obligan a ir perfilando día a día los instrumentos en el sutil arte de la política económica". Lo del "atraso cambiario" causa refutaciones apasionadas en la blogosfera y en los medios K, fruto del hecho evidente que hay un fuerte lobby que opera a favor de la devaluación. Y que este lobby está formado por sectores opuestos al gobierno, como la mayoría de los empresarios rurales, o sectores aliados pero a los que no les comprarían un automóvil usado, como el que encabeza el Vasco de Mendiguren.De todos modos, a la Sra. Realidad le importan muy poco los alineamientos políticos. Y hay un hecho, cruel y duro, que planteé mucho atrás en el blog, y que Tonelli describe con precisión " el deterioro del tipo de cambio real (es) producto de una tasa de inflación local mayor a la de nuestros principales socios comerciales". Ojo: ésto no significa queya está atrasado. Creo haber señalado que, en mi opinión, lo está para algunas actividades y no para otras. No importa. Mientras perdure esa circunstancia, tarde o temprano el tipo de cambio estará atrasado, y será insostenible. Es saludable que se enfrente esta situación - sin negaciones histéricas - y que se evalúen diversas alternativas. Aunque la que propugna Tonelli le provoque otro tipo de histeria a nuestro visitante Mariano T y a los productores agrarios en general. Mi opinión: tengo mis dudas sobre ella. Dudas políticas, porque no me parece que sea afín al estilo de nuestra actual Presidente. Y dudas técnicas, porque la veo un poco "ochentosa". Es cierto que dije que hoy la economía de Argentina tiene reminiscencias de los ´80, pero no creo que las respuestas técnicas que entonces se pensaban se hayan mostrado eficaces. Y hay motivos para ello. Nuevamente, ojo. Es evidente que tampoco le entusiasman a Tonelli. Y su argumento básico es incontestable: no estamos buscando aquí lo que querríamos hacer, sino encontrando la solución menos mala a un problema que probablemente enfrentaremos. Pero para decir algo más, es necesario que me decida a escribir yo un posteo. Quedan advertidos.

domingo, 23 de septiembre de 2012

La vida en tiempo de picapedreros (Alfredo Fadon donde nace tu voz)



Alfredo Fadón habla del oficio aprendido junto a su padre y su “nono”. Explica del devenir de una actividad que ya a fines de la década del 40 los obligó a buscar otros rumbos. Descendientes que no aprendieron porque “ya no era la época”. 

Nos habla de la comunidad de inmigrantes de distintas nacionalidades que vivieron en Cerro Federación. Sus recuerdos de niño observador, joven comprometido, hombre solidario, son hoy un tesoro que la memoria y su voz apasionada nos permiten compartir 

Desde su patio, con la herrería donde prepara las herramientas de picapedrero en un rincón, bancos de piedra, árboles y flores, nos relata sus días en Cerro Federación en las décadas del 30 y 40, nombres y anécdotas esbozan una pintura social de aquellos años. 

Recorriendo viejos caminos junto a su amigo Eduardo Rodríguez del Pino, relata la vida cotidiana, su voz dibuja casas y costumbres hoy invisibles, pero profundamente presentes. 

La historia que nos cuenta es parte de la identidad de Tandil. Alfredo Fadón siempre dice “nosotros”. 

Si todos tenían un trabajo muy duro, el mayor esfuerzo era de las mujeres, reconoce Alfredo, homenajeando con bellos poemas a Lita, su compañera de toda la vida y recordando emocionado a su madre, “una heroína”. 

“Alfredo Fadón, donde nace tu voz”, completa la trilogía “La vida en tiempos de picapedreros”. Se suma así a “Vuela Sueña Catalina”, (presentado en abril) y a “Jesús Duarte, la piedra y las manos” (presentado en julio). De esta forma se concreta un proyecto nacido con el objetivo de aportar a la preservación del patrimonio natural y cultural tandilense. Una idea de Alberto Gauna, Eduardo Rodríguez del Pino y Ana M. Fernández Equiza, quienes integran el equipo de realización junto a Fabián Mestralet en edición y soporte informático y en la música, Pablo Fernández, Gregorio Fernández y Julia Pagés. 

El estreno “Alfredo Fadón, donde nace tu voz”, será hoy a las 19 en el Aula Magna de la UNICEN , Pinto 399, con entrada libre y gratuita.

Fuente: La Voz de Tandil

domingo, 16 de septiembre de 2012

Vacaciones de Verano 2013: Para agendar y después comparar



Los precios más baratos en casas de alquiler, hoteles, gastronomía y traslados, confieren competitividad a los destinos de la Costa Atlántica para la próxima temporada de verano respecto a Florianópolis, Punta del Este y Viña del Mar, anunció hoy el Ministerio de Turismo. 
"Mostrar la competitividad de los destinos de la Costa Atlántica con respecto a otros internacionales es importante porque se mejoran los servicios" y hay ofertas para todos los bolsillos, afirmó la subsecretaria de Promoción Turística del ministerio de Turismo, Patricia Vismara.
El anuncio se hizo durante un acto en la terraza del Torreón del Monje, al que asistieron los intendentes de Villa General Pueyrredón, Gustavo Pulti; del Partido de la Costa, Juan Pablo de Jesús; de General Alvarado, Patricio Hogan; Mar Chiquita, Jorge Paredi, y Villa Gessell, Jorge Rodríguez.
También asistieron la presidenta de la Comisión de Turismo de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires, María Alejandra Martínez, y el presidente del Ente Municipal de Turismo de Mar del Plata, Pablo Fernández.
Los precios comparativos para la temporada 2013 de la costa argentina en relación a Brasil, Uruguay y Chile indican que en enero, los alojamientos por noche en una habitación doble estándar de tres estrellas costarán un promedio de 420 pesos en Mar del Plata y 448 en Villa Gesell, según el cambio oficial.
En tanto será de 620 pesos en Florianópolis, 1059 en Punta del Este, 580 en Camboriú, 475 en Viña del Mar.
Respecto al alquiler de un departamento de dos ambientes por semana, en Villa Gesell rondará los 3.240 pesos y en Mar del Plata, los 3.000.
En tanto que un alojamiento de similares comodidades costará 4.284 pesos en Florianópolis, 3.640 en Camboriú, 4.900 en Punta del Este y 3.438 en Viña del Mar.


La gastronomía en la Costa Atlántica presenta un valor promedio de 50 pesos para un menú completo, mientras que en Punta del Este el valor es de 93, en Florianópolis de 52 y en Río de Janeiro 84.
En lo referido a comidas rápidas, el valor promedio en la costa argentina es de 15 pesos, mientras que en Punta del Este es de 30, en Florianópolis 25 y en Río de Janeiro unos 18.
El traslado en taxi en la Costa Atlántica ronda los 16 pesos cada 20, mientras que el mismo medio de transporte en Punta del Este cuesta 24 pesos para el mismo trayecto, y en Florianópolis y Río de Janeiro unos 19.
Los precios estarán acordes y reflejarán las políticas de Estado que se impulsan para posicionar a la Costa Atlántica y a los demás destinos en Argentina como claros competidores frente a la oferta internacional, expresó el Ministerio.
Vismara afirmó que "las condiciones macroeconómicas favorables hacen que cuatro millones de argentinos se hayan incorporado al consumo turístico en estos últimos años".
Los funcionarios reivindicaron la diversidad de atractivos con los que cuenta la región de la Costa Atlántica, como bosques, lagunas, playas, que presentan una amplia oferta de servicios preparados para recibir al turista además de operadores experimentados y reconocidos en la región.
Pulti enfatizó la importancia del turismo para la región como una fuente indispensable de trabajo, en tanto de Jesús destacó la importancia que tiene el incremento en la cantidad de días que conforman la temporada, a fin de prolongar la actividad turística de la zona, que antes se limitaba a dos meses por año.
De Jesús dijo que el año pasado llegaron a las localidades de ese partido "8.365.000 de turistas, una cifra alentadora que superaremos en este verano que se aproxima".
"Este incremento responde a las políticas encaradas desde el Estado, que reafirman al sector turístico como uno de los ejes fundamentales de la economía nacional", afirmó.
Vismara definió al turismo como una "industria `sin chimeneas` que más distribución equilibrada y equitativa genera, dando trabajo y desarrollo local".
"Argentina es el país de Sudamérica que más turismo internacional recibe, superando a Brasil por segundo año consecutivo", informó Vismara.

Fuente: infocielo

viernes, 14 de septiembre de 2012

PASO, PASO, PASO, PASÓ EL CACEROLAZO

Un lúcido análisis de la movida de la clase media (mayoritariamente parásita) urbana en Capital y centros urbanos del interior. Transcribo el post del blog  nestornautas:



Por Raúl Degrossi

Los cacerolazos de anoche en distintos puntos del país dispararon (como era previsible) todo tipo de análisis, pero poco debate: las posiciones al respecto están tan congeladas como la guerra de trincheras que parece el panorama político nacional, y que ya quedara evidenciada en las elecciones del año pasado: compartimentos estancos sin comunicación posible entre sí.

Los medios hegemónicos (que fogonearon discretamente la protesta, y la amplificaron anoche con mucho menos discreción) intentarán darle significación, volumen y trascendencia política; y la dirigencia opositora (que, salvo expresiones marginales como Bullrich o Amadeo, no se prendió a la movida) intentará sacar provecho de un fenómeno que todavía no alcanza a entender muy bien en su significado y derivaciones.

Y tal como lo planteaba el Escriba en este altamente recomendable post, es absolutamente inconducente detenerse en toda discusión sobre la magnitud real de la protesta, o -más absurdo aun- sobre su espontaneidad o grado de organización: los propios caceroleros deberán aprender que, si quieren vehiculizar sus demandas, necesariamente tendrán que pasar a formas cada vez más sofisticadas de organización.

Fue una protesta de cierta porción de las clases medias urbanas de distintas ciudades del país (no todas), mayoritariamente protagonizada por quienes no votaron a Cristina: permítaseme dudar de la existencia (real o significativa) de "arrepentidos" del voto oficialista, al menos si nos atenemos a las consignas explícitas, y los ejes convocantes.

Ejes que por cierto combinan apelaciones difusas a valores abstractos, con hechos más concretos y tangibles: las libertades, la vigencia de la Constitución, el rechazo del autoritarismo (valores que pueden enancarse en hechos concretos o -sobre todo- en su percepción por determinados sectores sociales) fueron de la mano con las regulaciones estatales en la economía, en especial las restricciones para la compra de dólares y todos los movimientos personales o económicos asociados.

Distingo que es importante tener en cuenta, porque las primeras pueden ser las que operen como discurso público de los caceroleros, y hasta galvanicen en un punto la adhesión a la protesta (con una mística propia de la clase media, activada por los nuevas canales de expresión, como las redes sociales); pero las segundas son las que terminan incidiendo en la decisión de poner o no el cuerpo al reclamo en el espacio público, en la perduración de la propuesta a futuro y -sobre todo- en su posibilidad concreta de ampliar la base social del reclamo, sumando a otros sectores.

En ese sentido el conflicto agrario del 2008 provee un ejemplo cercano (aun cuando hoy parezca del siglo pasado) para entendernos: con el transcurso del tiempo los factores de índole cultural que determinaron la adhesión social al reclamo de la Mesa de Enlace fueron dando paso a la visibilización más clara de los reales intereses en pugna; y cuando esos intereses fueron medidos por muchos sectores sociales que en un principio adhirieron a la protesta, esta fue perdiendo peso específico hasta disolverse en términos de repercusión ciudadana.      

Tampoco puede esperarse que este tipo de protestas desaparezcan con el tiempo (aunque ciertamente pueden minimizarse en términos cuantitativos), porque tienen que ver también con una impronta cultural de ciertos sectores de la clase media, que son afectos a embellecer reclamos prosaicos (como poder comprar libremente dólares, así como antes que les devolvieran sus ahorros) con cierto redentorismo moral republicano; y a conciliar el individualismo propio de esa misma formación cultural, con cierta épica que pasa por compartir experiencias con otros, sin los vínculos organizativos permanentes que generan las formas tradicionales de participación en la vida pública, como los partidos políticos o el sindicalismo, por citar las más conocidas.

Se trata de la protesta de sectores que están convencidos (y han sido siempre inducidos a estarlo, hoy no es la excepción) de que su gravitación política es mayor a su propio peso electoral (de allí que resulten inmunes a los argumentos que derivan de la simple aritmética del voto), y que además ha sido decisiva en determinadas coyunturas históricas, como los golpes de Estado o la caída de De La Rúa; cuando ciertamente no aportaron ninguno de los 39 muertos por la represión, lo que es un dato revelador de por donde pasó verdaderamente la cosa.

Claro que se trata de una visión ingenua y desconocedora de los factores de poder real, crudo y duro, que son los que verdaderamente inclinaron la balanza hacia una u otra salida en cada oportunidad en que se produjeron crisis políticas sistémicas en el país; pero es una visión que no puede soslayarse, porque sustenta la protesta en el punto que le asigna la virtualidad de inducir al gobierno a cambiar el rumbo (en la versión amable), o de provocar una conmoción política que sacuda el tablero y se lleve puesta a la presidenta (en la versión más dura).  

Los caceroleros expresan una forma de protesta que insiste en reivindicarse como apolítica (en rigor serían apartidarios), pero expresan más bien otra forma de politización, que reúne todas las condiciones para terminar siendo impotente en términos electorales, lo que genera un círculo vicioso que no es fácil de romper:  corporizan con su discurso y sus reclamos una ausencia notoria de representación, que determina que los cacerolazos sean también un mensaje a la oposición al gobierno nacional, aunque reconozcamos que difícil de decodificar.

Y no sólo por las torpezas y limitaciones de esa propia oposición, sino porque lo que los cacerolos conceptúan como inutilidad opositora, en no pocos casos deriva del peso específico real que los sectores que expresan a esa oposición tienen en las instancias institucionales (como el Congreso), como consecuencia de los resultados de la última elección; donde quedaron a distancia sideral de Cristina, y fragmentados en seis propuestas electorales distintas, que se fueron fraccionando aun más desde diciembre.  

El reclamo cacerolero expresa así un desconocimiento de las propias reglas constitucionales que se dicen defender en cuanto refieren a la arquitectura del poder (porque deberían saber que una Constitución también es eso: la organización jurídica del poder del Estado), y sigue pendiente para los que lo expresan la asunción  explícita y sin complejos de una ideología y un propósito político definidos; requisitos indispensables para interpelar al sistema político con ciertas chances de éxito.

Y allí existe a su vez una difícil convergencia con las expresiones opositoras existentes, porque éstas no pueden asumir explícitamente las demandas concretas centrales de los protestones (por ejemplo poder comprar dólares libremente, aunque evadan impuestos, y sin tener que dar explicaciones al fisco sobre sus ingresos) de modo de granjearse su adhesión; y los caceroleros tampoco parecen dispuestos a dar el salto cualitativo de transformar esas demandas reales (no las más abstractas  y contenido ambiguo, con las que nadie puede disentir, como respetar la Constitución), en la plataforma constitutiva de una nueva fuerza política formal que las exprese, como también apunta el Escriba.  

El foco de los medios hegemónicos estará puesto desde hoy en cambio, en la respuesta del gobierno a los reclamos, sin advertir que el kirchnerismo ya la dio, como la viene dando desde el 2003: bajo presión, su reflejo inmediato es redoblar la apuesta; y lo ha hecho ante desafíos ciertamente más contundentes, como las presiones del FMI en la renegociación de la deuda, las del Grupo Clarín con su vendaval de tapas en contra a partir de la ley de medios, el alzamiento rural o -más cercano en el tiempo- el conflicto con Moyano.

Así como respondió a la embestida camionera con el lanzamiento del plan de viviendas PROCREAR,  el cacerolazo de anoche fue precedido por el aumento de la AUH y el rediseño del sistema de asignaciones familiares; decisiones todas en las que hay un hilo conductor: están dirigidas a satisfacer los intereses de su propia base electoral (al contrario de lo que sugería la prensa dominante al inicio del segundo mandato de Cristina), y preservar el consumo y el empleo como variables centrales de la economía.

Y si algunos quieren entender la etapa de la "sintonía fina" como un conjunto de medidas que hacen blanco en la clase media (de hecho muchos sectores de ésta lo ven así, como se señaló acá), lo cierto es que de ese modo Cristina no sólo está honrando su mandato electoral, sino corrigiendo lo que muchos desde el propio kirchnerismo señalábamos como un defecto del proceso: poner demasiadas energías y recursos del Estado en mimar -por decirlo de algún modo- a la clase media, en desmedro de los propios sectores populares que eran y son su principal fortaleza electoral.

Y no me vengan con el infantil argumento de que "el gobierno tiene que gobernar para todos", porque para todos, y conformando a todos, no se puede gobernar, ni existe tal cosa en el mundo real.

Para los que -desde un izquierdismo teórico- digan "bueno, pero si el gobierno quiere profundizar el rumbo, que vaya sobre los intereses de los poderosos", no sólo les diría que le preguntan que opinan al respecto Paolo Rocca o Magnetto, sino que se pregunten que pasaría si el gobierno rumbeara por allí (de hecho algunas medidas de restricción cambiaria y controles de divisas lo están haciendo), y cual sería entonces la reacción de esta misma clase media que cacerolea porque no quiere que la Argentina se convierta en Cuba o Venezuela.

Los reclamos concretos de los que protestaron ayer (como las restricciones al dólar) sólo podrán ser atendidos por el gobierno en la medida en que no afecten el equilibrio del conjunto, lo cual es perfectamente lógico con la visión sistémica de la economía, el resultado de las elecciones y el impacto social de las medidas; y en todo caso lo que podrá discutirse son instrumentos puntuales de ejecución, no el sentido o el rumbo general de esas medidas.  

Los reclamos inasibles de los caceroleros ("basta de autoritarismo", "queremos libertad ", "respeto a la Constitución") no se pueden traducir en una respuesta concreta del gobierno: sería como pretender que Cristina salga en cadena nacional a reconocer abiertamente que encabeza una dictadura, y prometa que de ahí en más, va a respetar las libertades y la Constitución.

Y aun en ese caso, la mayoría de los caceroleros no la verían porque odian la cadena nacional, y los demás no le creerían, porque dicen que dijo que se puede comer con 6 pesos.

martes, 11 de septiembre de 2012

Ayer Libia, hoy Siria, mañana Irán


Por Daniel Romano
En 1969, Perón escribió el documento “La situación mundial y los antecedentes históricos” donde advirtió entre otras cosas que: “pretender resolver los problemas del país en forma aislada sería como dar un salto al vacío, ya que estamos ante un proceso geopolítico trascendental para la humanidad, proceso en el que los imperios mundiales ya proyectan su estrategias de dominio frente a los pueblos del mundo. El proceso geopolítico que el mundo está atravesando desde la terminación de la Segunda Guerra Mundial, es de tal trascendencia para el destino de la humanidad, que todo vale poco frente a los factores determinantes de un futuro preñado de asechanzas y peligros. Nadie puede defenderse de lo desconocido”.
Por su parte en 1973 como reacción a la crisis del petróleo, el Consejo de Seguridad de Estados Unidos dio respuesta a la situación industrial provocada, mediante el “NSSM 200: Consecuencias del crecimiento poblacional para la seguridad de los Estados Unidos y sus intereses de ultramar”, publicado por Henry A. Kissinger el 10 de Diciembre de 1974 y rubricado en 1975 por el presidente Gerald Ford con la “Decisión de Seguridad Nacional 314/75″.
La perspectiva de Kissinger es de defensa de los intereses monopólicos globales, por eso su opción estratégica es la coacción internacional, ya que el problema a resolver es la distribución de los recursos, por eso sostiene que “el rápido crecimiento poblacional creará una resistencia severa sobre las tasas de desarrollo económico que pudieran alcanzarse, a veces hasta el punto de afectar los incrementos en los ingresos per cápita”. Desde su perspectiva, los motivos que justifican el ajuste poblacional son de orden económico: “los factores económicos adversos que generalmente resultan de un crecimiento poblacional rápido incluyen la necesidad de grandes gastos para el soporte de servicios tales como educación y salud, recursos que pueden ser utilizados para inversiones más productivas”.
El General se preguntaba “¿Qué será el mundo del año 2000 con seis o siete mil millones de habitantes?” y afirmaba que “el problema más acuciante no es la superpoblación sino la desproporción entre esta cifra y los medios de subsistencia realmente existentes.  Este problema ya se ha presentado antes en diversas partes de nuestro planeta y la historia prueba que, cuando este problema se ha producido las soluciones no han sido sino de dos naturalezas: la supresión biológica y el reordenamiento geopolítico”. Y agregaba en un discurso en la CGT el 30 de julio de 1973:   “de la supresión biológica, es decir, matar gente, se encargan la guerra, las pestes y el hambre, que es la enfermedad que más mata en la Tierra.  (…) más importante que planificar el crecimiento de la población es aumentar la producción y mejorar la distribución de alimentos y la difusión de servicios sociales como la educación, la salud pública, y el sano esparcimiento deberán reemplazar el papel que los bienes y servicios superfluos juegan actualmente en la vida del hombre”.
Mientras que Perón pone en un primer plano la cuestión de la supervivencia del hombre y propone una solución que atañe a la humanidad toda, el Consejo de Seguridad de Estados Unidos solo ve con preocupación el problema de la superpoblación y lo aborda en tanto percibe que puede afectar seriamente “sus intereses de ultramar” que no son otros que los recursos naturales que necesita su industria.
La mirada de Perón es universal y busca una solución para toda la humanidad, llamando a un plan de cooperación internacional para un reordenamiento basado en un equilibrio económico y social entre los pueblos.
Kissinger propone políticas de control de crecimiento poblacional a través de la UNESCO, los medios de comunicación y de los sistemas de educación nacionales. Persuadir a los países y a las familias que si tienen menos hijos van vivir mejor económicamente. Invertir en tecnología farmacológica anticonceptiva y fomentar el aborto dentro de la planificación familiar y promover los derechos de la mujer, no como un fin sino como un medio, en función del control de natalidad.
Pero veamos como se está desarrollando una de estas “políticas”: la guerra.
En Siria se repite el patrón de intervención en Libia, la información internacional orquestada como un arma de la guerra sicológica previa hace que las víctimas sean culpables, los mercenarios rebeldes y la invasión desde los países fronterizos como Turquía, Irak y Jordania, una guerra civil.
Nos retrotrae al ex presidente Reagan cuando llamaba a los contra nicaragüenses  “los combatientes de la libertad”. Ahora a estos mercenarios los tratan como a los “liberadores” del Ejército Libre Sirio ante cuyos ataques el pueblo y el gobierno sirio resisten heroicamente, mientras Susan Rice desde el Consejo de Seguridad les exige en el colmo de la desfachatez no defender su nación, atacada por oleadas de bandas armadas inducidas por organismos de su propio país con el apoyo de Gran Bretaña, Francia, Israel, Arabia y Qatar.
¿Quién pediría a un ejército que está cumpliendo con el deber de defender a su país de semejante agresión que debe retirarse de su propio territorio?. Cada tregua que Siria ha cumplido ha redundado en ataques cada vez más violentos de los agresores. La OTAN y sus aliados no reconocieron el esfuerzo con que se realizó el plebiscito para reformar la Constitución con poyo de la oposición real, en febrero de 2012 donde ganó el Sí con un 80% a favor, ni las elecciones legislativas del 7 de mayo de este año donde participó por primera vez la verdadera oposición interna. Esto fue rechazado e ignorado. Y con esto por cierto no hacemos un juicio de valor definitivo sobre el nivel democrático y los derechos humanos en Siria, decimos en todo caso que esto es cuestión de los sirios.
En el marco de fuertes tendencias hacia la balcanización (de las que nuestra Región podría no estar exenta, a menos que se tenga un grado de soberanía que solo puede darlo un Estado continental integrado industrial y culturalmente) donde Estados Unidos por ejemplo se ha “repartido” los Balcanes con Alemania que ha ganado control sobre las monedas nacionales en Croacia, Bosnia y Kosovo -donde el euro es moneda legal-  y a cambio ha establecido una presencia militar permanente (base militar de Bondsteel en Kosovo) las investigaciones evidencian brutales formas de injerencia de fundaciones y ONG`s (no organizaciones libres del pueblo) y medios masivos de comunicación que han armando la estructura básica de estas guerras del presente, que luego las “redes sociales” propagan pero que no crean, lo mismo que sucede con la tecnología bélica: potencia las capacidades no las crea.
Cuando Naciones Unidas envió a Kofi Annan a Siria  y llegó a un acuerdo con el Presidente Al Assad, en abril de 2012, se aceptó una tregua pero los ataques de los grupos terroristas continuaron, por eso cansado de este juego que lo ponía en ridículo optó por renunciar a la mediación.
El tercer veto de Rusia y China en el Consejo de Seguridad al intento intervencionista de la OTAN no es por ninguna forma de insensibilidad internacional.
China sabe que está siendo presionada, la capacidad bélica estadounidense está presente en el Sur del mar de China (donde se ha descubierto petróleo) y en el Estrecho de Taiwán (con compras recientes de F-16). También hay presencia norteamericana en la Península de Corea y en el Mar de Japón. Existen bases militares estadounidenses en Uzbekistán, en Tadjikistán y en la República de Kirguizia. Por su parte China recibe destructores de misiles guiados (Hangzhou) equipados con misiles (SS-N-22 Sunburn) de  Rusia, que a su vez manifiesta su preocupación por la expansión de la OTAN hacia el Este (de hecho hay instalados misiles “antimisiles” en España, Polonia y Rumania) mueve su portaviones Kuznezof cerca de su base siria de Tartus e instala misiles Bulava en Kaliningrado de tipo intercontinental con un alcance de 8 a 9 mil Km., suficiente para llegar digamos… a Nueva York.
El canciller ruso Seguei Lavrov afirmó que “Washington está apoyando al terrorismo en el país árabe” porque ya las pruebas son elocuentes: “El derrocamiento del gobierno sirio, sea mediante la desestabilización o con una intervención militar de la OTAN, rompería catastróficamente el precario equilibrio geopolítico internacional.” Abriría el camino a Teherán y a una guerra mundial. De hecho, una guerra no necesariamente suele estar presidida de una progresiva escalada previa, simplemente se desata. El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu amenaza regularmente con una guerra contra Irán.
Por otra parte, Ecuador le ha dado asilo político al australiano creador de Wikileks, Julián Assange. Y Gran Bretaña no está nada conforme con esta cuestión, de hecho el canciller ecuatoriano Ricardo Patiño denunció la amenaza británica de tomar acciones para apresar a Assange. La región puede ser un escenario más abierto y propicio para algunas maniobras, que el de la vieja Europa con tantas construcciones. La UNASUR en Guayaquil inevitablemente deberá tomar el tema como propio. ¿Será nuestra América Latina la última región que se puede plantar ante la prepotencia hegemónica y hacer respetar el derecho internacional?
Buena parte de la dirigencia política del mundo -ciertamente no toda- aún con todas sus falencias, carga con mayores responsabilidades que las que efectivamente puede asumir; otra parte se ha sumado a poderes con “escasa visibilidad” como se estila decir por estos tiempos, la denigra para crear un gran caos que justifique un gran orden. Estaremos ante sucesos dramáticos para la humanidad si el mundo sigue callando los atropellos a la autodeterminación de los pueblos y no esclarece a los “iluminados” del nuevo desorden mundial. Sería bueno recordar a Kissinger, quien vaticinó este año “el que no escucha tambores de guerra esta sordo” y aunque cerca de los 90 años se lo ve con buena salud como para suponer que padezca alguna limitación auditiva.
Daniel Romano. Historiador - Magíster en Defensa Nacional
[Publicado en Transformarg]

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