martes, 11 de septiembre de 2012

Ayer Libia, hoy Siria, mañana Irán


Por Daniel Romano
En 1969, Perón escribió el documento “La situación mundial y los antecedentes históricos” donde advirtió entre otras cosas que: “pretender resolver los problemas del país en forma aislada sería como dar un salto al vacío, ya que estamos ante un proceso geopolítico trascendental para la humanidad, proceso en el que los imperios mundiales ya proyectan su estrategias de dominio frente a los pueblos del mundo. El proceso geopolítico que el mundo está atravesando desde la terminación de la Segunda Guerra Mundial, es de tal trascendencia para el destino de la humanidad, que todo vale poco frente a los factores determinantes de un futuro preñado de asechanzas y peligros. Nadie puede defenderse de lo desconocido”.
Por su parte en 1973 como reacción a la crisis del petróleo, el Consejo de Seguridad de Estados Unidos dio respuesta a la situación industrial provocada, mediante el “NSSM 200: Consecuencias del crecimiento poblacional para la seguridad de los Estados Unidos y sus intereses de ultramar”, publicado por Henry A. Kissinger el 10 de Diciembre de 1974 y rubricado en 1975 por el presidente Gerald Ford con la “Decisión de Seguridad Nacional 314/75″.
La perspectiva de Kissinger es de defensa de los intereses monopólicos globales, por eso su opción estratégica es la coacción internacional, ya que el problema a resolver es la distribución de los recursos, por eso sostiene que “el rápido crecimiento poblacional creará una resistencia severa sobre las tasas de desarrollo económico que pudieran alcanzarse, a veces hasta el punto de afectar los incrementos en los ingresos per cápita”. Desde su perspectiva, los motivos que justifican el ajuste poblacional son de orden económico: “los factores económicos adversos que generalmente resultan de un crecimiento poblacional rápido incluyen la necesidad de grandes gastos para el soporte de servicios tales como educación y salud, recursos que pueden ser utilizados para inversiones más productivas”.
El General se preguntaba “¿Qué será el mundo del año 2000 con seis o siete mil millones de habitantes?” y afirmaba que “el problema más acuciante no es la superpoblación sino la desproporción entre esta cifra y los medios de subsistencia realmente existentes.  Este problema ya se ha presentado antes en diversas partes de nuestro planeta y la historia prueba que, cuando este problema se ha producido las soluciones no han sido sino de dos naturalezas: la supresión biológica y el reordenamiento geopolítico”. Y agregaba en un discurso en la CGT el 30 de julio de 1973:   “de la supresión biológica, es decir, matar gente, se encargan la guerra, las pestes y el hambre, que es la enfermedad que más mata en la Tierra.  (…) más importante que planificar el crecimiento de la población es aumentar la producción y mejorar la distribución de alimentos y la difusión de servicios sociales como la educación, la salud pública, y el sano esparcimiento deberán reemplazar el papel que los bienes y servicios superfluos juegan actualmente en la vida del hombre”.
Mientras que Perón pone en un primer plano la cuestión de la supervivencia del hombre y propone una solución que atañe a la humanidad toda, el Consejo de Seguridad de Estados Unidos solo ve con preocupación el problema de la superpoblación y lo aborda en tanto percibe que puede afectar seriamente “sus intereses de ultramar” que no son otros que los recursos naturales que necesita su industria.
La mirada de Perón es universal y busca una solución para toda la humanidad, llamando a un plan de cooperación internacional para un reordenamiento basado en un equilibrio económico y social entre los pueblos.
Kissinger propone políticas de control de crecimiento poblacional a través de la UNESCO, los medios de comunicación y de los sistemas de educación nacionales. Persuadir a los países y a las familias que si tienen menos hijos van vivir mejor económicamente. Invertir en tecnología farmacológica anticonceptiva y fomentar el aborto dentro de la planificación familiar y promover los derechos de la mujer, no como un fin sino como un medio, en función del control de natalidad.
Pero veamos como se está desarrollando una de estas “políticas”: la guerra.
En Siria se repite el patrón de intervención en Libia, la información internacional orquestada como un arma de la guerra sicológica previa hace que las víctimas sean culpables, los mercenarios rebeldes y la invasión desde los países fronterizos como Turquía, Irak y Jordania, una guerra civil.
Nos retrotrae al ex presidente Reagan cuando llamaba a los contra nicaragüenses  “los combatientes de la libertad”. Ahora a estos mercenarios los tratan como a los “liberadores” del Ejército Libre Sirio ante cuyos ataques el pueblo y el gobierno sirio resisten heroicamente, mientras Susan Rice desde el Consejo de Seguridad les exige en el colmo de la desfachatez no defender su nación, atacada por oleadas de bandas armadas inducidas por organismos de su propio país con el apoyo de Gran Bretaña, Francia, Israel, Arabia y Qatar.
¿Quién pediría a un ejército que está cumpliendo con el deber de defender a su país de semejante agresión que debe retirarse de su propio territorio?. Cada tregua que Siria ha cumplido ha redundado en ataques cada vez más violentos de los agresores. La OTAN y sus aliados no reconocieron el esfuerzo con que se realizó el plebiscito para reformar la Constitución con poyo de la oposición real, en febrero de 2012 donde ganó el Sí con un 80% a favor, ni las elecciones legislativas del 7 de mayo de este año donde participó por primera vez la verdadera oposición interna. Esto fue rechazado e ignorado. Y con esto por cierto no hacemos un juicio de valor definitivo sobre el nivel democrático y los derechos humanos en Siria, decimos en todo caso que esto es cuestión de los sirios.
En el marco de fuertes tendencias hacia la balcanización (de las que nuestra Región podría no estar exenta, a menos que se tenga un grado de soberanía que solo puede darlo un Estado continental integrado industrial y culturalmente) donde Estados Unidos por ejemplo se ha “repartido” los Balcanes con Alemania que ha ganado control sobre las monedas nacionales en Croacia, Bosnia y Kosovo -donde el euro es moneda legal-  y a cambio ha establecido una presencia militar permanente (base militar de Bondsteel en Kosovo) las investigaciones evidencian brutales formas de injerencia de fundaciones y ONG`s (no organizaciones libres del pueblo) y medios masivos de comunicación que han armando la estructura básica de estas guerras del presente, que luego las “redes sociales” propagan pero que no crean, lo mismo que sucede con la tecnología bélica: potencia las capacidades no las crea.
Cuando Naciones Unidas envió a Kofi Annan a Siria  y llegó a un acuerdo con el Presidente Al Assad, en abril de 2012, se aceptó una tregua pero los ataques de los grupos terroristas continuaron, por eso cansado de este juego que lo ponía en ridículo optó por renunciar a la mediación.
El tercer veto de Rusia y China en el Consejo de Seguridad al intento intervencionista de la OTAN no es por ninguna forma de insensibilidad internacional.
China sabe que está siendo presionada, la capacidad bélica estadounidense está presente en el Sur del mar de China (donde se ha descubierto petróleo) y en el Estrecho de Taiwán (con compras recientes de F-16). También hay presencia norteamericana en la Península de Corea y en el Mar de Japón. Existen bases militares estadounidenses en Uzbekistán, en Tadjikistán y en la República de Kirguizia. Por su parte China recibe destructores de misiles guiados (Hangzhou) equipados con misiles (SS-N-22 Sunburn) de  Rusia, que a su vez manifiesta su preocupación por la expansión de la OTAN hacia el Este (de hecho hay instalados misiles “antimisiles” en España, Polonia y Rumania) mueve su portaviones Kuznezof cerca de su base siria de Tartus e instala misiles Bulava en Kaliningrado de tipo intercontinental con un alcance de 8 a 9 mil Km., suficiente para llegar digamos… a Nueva York.
El canciller ruso Seguei Lavrov afirmó que “Washington está apoyando al terrorismo en el país árabe” porque ya las pruebas son elocuentes: “El derrocamiento del gobierno sirio, sea mediante la desestabilización o con una intervención militar de la OTAN, rompería catastróficamente el precario equilibrio geopolítico internacional.” Abriría el camino a Teherán y a una guerra mundial. De hecho, una guerra no necesariamente suele estar presidida de una progresiva escalada previa, simplemente se desata. El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu amenaza regularmente con una guerra contra Irán.
Por otra parte, Ecuador le ha dado asilo político al australiano creador de Wikileks, Julián Assange. Y Gran Bretaña no está nada conforme con esta cuestión, de hecho el canciller ecuatoriano Ricardo Patiño denunció la amenaza británica de tomar acciones para apresar a Assange. La región puede ser un escenario más abierto y propicio para algunas maniobras, que el de la vieja Europa con tantas construcciones. La UNASUR en Guayaquil inevitablemente deberá tomar el tema como propio. ¿Será nuestra América Latina la última región que se puede plantar ante la prepotencia hegemónica y hacer respetar el derecho internacional?
Buena parte de la dirigencia política del mundo -ciertamente no toda- aún con todas sus falencias, carga con mayores responsabilidades que las que efectivamente puede asumir; otra parte se ha sumado a poderes con “escasa visibilidad” como se estila decir por estos tiempos, la denigra para crear un gran caos que justifique un gran orden. Estaremos ante sucesos dramáticos para la humanidad si el mundo sigue callando los atropellos a la autodeterminación de los pueblos y no esclarece a los “iluminados” del nuevo desorden mundial. Sería bueno recordar a Kissinger, quien vaticinó este año “el que no escucha tambores de guerra esta sordo” y aunque cerca de los 90 años se lo ve con buena salud como para suponer que padezca alguna limitación auditiva.
Daniel Romano. Historiador - Magíster en Defensa Nacional
[Publicado en Transformarg]

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