martes, 11 de agosto de 2009

Un arqueólogo de la Unicen revela como se vivía en fortines bonaerenses del siglo XIX

A partir de las diferentes investigaciones realizadas en el marco de los estudios de frontera para mediados del siglo XIX, el arqueólogo de la Universidad Nacional del Centro Miguel Mugueta tiene programado para el próximo octubre la continuación de diferentes líneas de trabajo relacionadas con los hornos de ladrillos y túneles que fueron parte de las estructuras del Fuerte San Serapio Martir (núcleo fundacional de Azul).

Con el objetivo de develar como se vivía en los fortines bonaerenses durante la primera mitad del siglo XIX; el investigador retomará prospecciones en el Fuerte Santa Catalina (primer fortín de Azul), en el Fortín Moyano y en el Fuerte San Benito; este último caracterizado por su composición social mayoritaria de negros libertos que mantenían sus prácticas religiosas africanas. Todas estas locaciones presentan diferentes características que intentarán ser interpretadas por el PAHIP, Programa de Arqueología Histórica, Identidad y Patrimonio que dirige Mugueta, y que forma parte del Núcleo de Investigación PROINCOMSCI (Programa de Investigaciones Comunicacionales y Sociales de la Ciudad Intermedia), en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del Centro (UNICEN). El investigador trabajará junto al arqueólogo y lingüista canadiense Gio Robinsson de la Universidad de Minessotta y a la antropóloga social Marcela Guerci, también de Ciencias Sociales de la Unicen, quienes son además parte del equipo denominado “Resignificaciones contextuales de la cultura material en la sociedad de frontera pampeana” (RECOCUM). Mugueta trabajará junto a un programa que incluye a alumnos y docentes de la Escuela Media Nº 1 (de Azul), quienes participan en los trabajos de campo junto a los estudiantes e investigadores universitarios. Los estudios se centran los restos del Fortín Santa Catalina, establecido en tierras indígenas del cacicato catrielero liderado por Juan Cachul y Juan Catriel "El Viejo" desde 1829. Esto es, tres años antes de la fundación del Fuerte San Serapio Martir del Azul, que se emplazo hacia en 1832.

Detalles históricos de la investigación

Los investigadores continúan realizando prospecciones en lo que pudo haber sido el primer emplazamiento militar conocido como "Fuerte Santa Catalina" en tierras que pertenecieron a Don Prudencio Rosas, hermano del Gobernador Juan Manuel de Rosas, quien tuvo los destinos de la política bonaerense entre 1829 y 1852. El territorio de Prudencio Rosas localizado en las cercanías de la actual establecimiento rural "Loma Pampa" distante a 10 km del cruce de las rutas 3 y 226, habría quedado custodiado por el Regimiento 6 de Caballería de Línea, y la política del gobierno habría demandado los servicios del cacicato de Venancio, aliado a los pampas catrieleros y al Cacique Cachul. Dicho asentamiento se ubicaría entre el arroyo Santa Catalina, el arroyo Videla y el arroyo Azul. Su construcción podría ubicarse hacia el año 1829, a partir de las fuentes documentales consultadas en el Archivo General de la Nación (AGN), y en diferentes archivos históricos zonales. Según estas fuentes, el "Santa Catalina" fue lo que se denominó una "suerte de estancia" o posiblemente una "enfiteusis"; fue emplazado como un fortín militar para cuidar la hacienda de Prudencio Rosas, ocuparía una extensión importante de 200 metros por lado y estaría rodeado por un foso de 3 varas de ancho y 2 1/2 de profundidad con un contrafoso a 20 m del primero. En su interior, según la documentación habría tres ranchos. Actualmente el equipo de trabajo esta evaluando la potencialidad arqueológica del yacimiento para poder realizar las excavaciones hacia septiembre próximo. Las investigaciones tienen como objetivo comparar los sistemas de riego intensivo que construyeron los primeros pobladores de la Santa Catalina, como también sus recursos de aprovisionamiento; con otros asentamientos de la Línea de Fuertes y Fortines de la Frontera Sur de la Provincia de Buenos Aires.

La vida cotidiana en fortines bonaerenses

Mugueta explica que “en el análisis de los distintos lugares de uso y de ocupación que implicó el primer asentamiento militar de Azul, pensado desde su dimensión material y simbólica, las divisiones del terreno colindante con las evidencias relacionadas a la fortificación, juegan un papel decisivo para la comprensión de los modos de vida y patrones de conducta cotidiana, los que se relacionan con fenómenos de significación y construcción de una estructura social para las llamadas situaciones de frontera". Con las excavaciones arqueológicas pretenderá “recuperar información sobre las diversas fases ocupacionales que se encuentran representadas en una área de 70 ha y que remiten al aprovechamiento histórico de un espacio geográfico específico, el que se corresponde con una rinconada que forma los tres arroyos mencionados, límite natural para la defensa de la población asentada y de aprovechamiento para la construcción de un sistema de riego intensivo de las mismas características que el Cantón Tapisqué (1831-1855), que venimos estudiando desde hace 10 años".

Fuente: El Eco de Tandil

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