sábado, 17 de noviembre de 2012

El 17 de Noviembre en nuestra memoria (texto escrito en 2006)




Autor: Mario Enrique Abait

Ese día llovía, llovía y llovía: parecía que millones de argentinos soltaron amarras y descargaron esa energía que los pueblos, y solo los pueblos, pueden crear y la naturaleza se hizo eco del latido del corazón popular. Miles de trabajadores, de hombres y mujeres de los destinos más recónditos de la Patria confluían sobre el aeropuerto de Ezeiza. Los jóvenes, en mayoritarias columnas, encabezaban la marcha hacia el reencuentro con ese hombre del destino... Un solo grito se escuchaba en la madrugada del histórico día: PERÓN, PERÓN, PERÓN.

Cruzamos arroyos, riachos, campos arados, populosas barriadas que engrosaban la marcha al grito “los que están con Perón / que se vengan al montón”. Y fuimos miles a buscar a JUAN DOMINGO PERÓN a  Ezeiza. En nuestros corazones todavía vibra las cuerdas mas profundas del alma; era un sentimiento imposible de describir. Nos unía un líder, una pasión y una doctrina, defendida a sangre y machete durante largos 17 años de resistencia. Ese recuerdo de jóvenes y viejos militantes nos fundió en un metal impenetrable con el Movimiento que Juan y Eva  alumbraron por los años 40 de la centuria pasada, del milenio pasado.


Y hoy  todavía escuchamos la palabra de Juan: “Nosotros, los justicialistas que no seamos capaces de pensar con honradez y  con humildad, deberemos convencernos en el futuro de que esas son las dos grandes virtudes que hacen nobles y grandes a los pueblos. Nosotros pensamos que el fin de la riqueza no es la explotación de la soberbia, sino que es servir socialmente a los pueblos. Mientras la necesidad ande suelta en las calles, y el hombre argentino no tenga la posibilidad de resarcir su desgracia de otra manera, tendremos la delincuencia suelta en las calles. Debemos pensar  que el hombre, por naturaleza, es bueno; son las circunstancias los que lo hacen malo. Y a esos malos deberemos ofrecerles un destino que los haga buenos. En ello, el Gobierno ha de empeñarse en primer término, porque para el Justicialismo el hombre está por sobre todas las demás circunstancia”. (18/08/73).

Y es por llevar adelante el mensaje y el pensamiento de Perón que los jóvenes de aquellos históricos años del retorno, dejamos la comodidad hedonista, la tranquilidad del buen vivir sin compromisos y nos dejamos arrastrar por la utopía  “de  la grandeza nacional y la felicidad del pueblo”. Y Perón encarnaba esa utopía que un 17 de Noviembre se hacia realidad.
Sentíamos que “lo fundamental es la salvación de la comunidad, fuera de la cual no hay solución para nadie; porque nadie ha de realizarse en una comunidad que no se realiza”.

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