jueves, 27 de diciembre de 2012

2013: ¿Que se puede hacer con la Inflación?



Pablo Tonelli, economista
En primer lugar voy a señalar lo que entiendo es un hecho evidente: No se puede crecer sin inflación. La evidencia empírica de los procesos de desarrollo en economías periféricas al centro capitalista mundial, desde las últimas décadas del siglo veinte a la actualidad, lo confirma. Tomemos como ejemplo los tigres asiáticos – Corea - o Filipinas e Indonesia. O más recientemente China y más atrás Brasil y México.
Dicho esto ¿En qué nivel del proceso inflacionario aparece un problema, es decir un obstáculo al crecimiento y la distribución progresiva del ingreso?
Veamos. Según cita el economista argentino Guillermo Gigliani ”Pollin y Zhu (2005) dieron a conocer un estudio empírico sobre la relación entre inflación y crecimiento en el período 1961-2000 para 80 países que fueron agrupados en naciones de la OECD, naciones de ingreso medio y naciones de ingreso bajo”. Para dichos autores “el nivel en el cual la inflación se convierte en negativa para el crecimiento económico está en la franja del 15/18 % anual”. Por otra parte, Alfredo Zaiat en su libro “Economía a contramano” en el capítulo dedicado a la inflación cita a Michel Bruno y William Easterly, autores que en una publicación editada por el Federal Reserve Bank of St.. Louis afirman “que inflaciones mayores al 40 % afectan el crecimiento económico, mientras que por debajo de ese umbral no existe evidencia que menor inflación esté correlacionada con mayor crecimiento”.
Frente a esto, el último Documento del Plan Fénix “La cuestión inflacionaria en la Argentina” señala que el patrón de crecimiento de la actividad productiva presenta dificultades. ”Entre ellas, un proceso inflacionario que se ha iniciado un quinquenio atrás y que, si bien muestra un ritmo administrable, alcanza hoy índices superiores a los deseables”. Y agrega “la inflación ha vuelto a instalarse como una cuestión central entre las preocupaciones sociales y exige de medidas eficaces para su morigeración y control”.
Suscribo la opinión del Plan Fénix, que elegantemente indica “un nivel de inflación superior a lo deseable”, refiriéndose a la actual situación en Argentina ¿Por qué?
En una nota anterior sobre el tema afirmé que la inflación constituye un problema para nuestra política económica. En primer lugar, porque afecta un tema muy sensible para el futuro del crecimiento que es el tipo de cambio. El tipo de cambio real, que es el que consideramos, surge de comparar la cotización oficial de nuestra divisa contra el dólar (digamos 4,90) multiplicarla por los índices de precios de EEUU y dividirlos por el índice de precios de la Argentina. De la misma forma hacemos lo propio con las otras monedas con las cuales comerciamos (reales, euros, etc.) En la medida que la inflación local sea considerable y persistentemente superior a la inflación internacional el tipo de cambio se aprecia en relación con estas monedas y la economía pierde competitividad externa, es decir resulta más caro vender al exterior, sobre todo en el sector industrial.
Los salarios formales y posteriormente las jubilaciones mínimas se han incrementado por encima de la inflación, se mida ésta como se mida.. Para ello han contribuido la puesta en vigencia de las paritarias y el ajuste semestral del haber jubilatorio. No han sido los trabajadores formales quienes la han padecido, pero los costos del salario en dólares se han incrementado también, por el efecto que mencioné al inicio y esto complica centralmente a las pyme nacionales y a las producciones regionales. No obstante hagamos la salvedad que menciona el documento del Plan Fénix…”Además de los conocidos impactos que todo proceso de este tipo (inflacionario) tiene sobre los perceptores de ingresos fijos - como es principalmente el caso de los trabajadores asalariados - la inflación estrecha el horizonte de decisión de las personas y las empresas, desestimando la toma de riesgos a plazos largos”. Los asalariados no formales pierden frente a la inflación y el costo de la canasta básica alimentaria crece a un ritmo superior a los precios al consumidor de todo tipo, lo que afecta a todos los asalariados en general. A eso se refiere ese documento Las decisiones de tomar riesgos tienen que ver con las decisiones de inversión.
¿Cuáles pueden ser las medidas eficaces para morigerar y controlar la inflación que enuncia el Plan Fénix? Para la ortodoxia económica la inflación es un fenómeno monetario, debido a la emisión de moneda por parte del BCRA, al déficit fiscal y a los excesos de la demanda que se manifiestan en un consumo que no puede ser satisfecho por la oferta productiva. Las medidas para combatirla son los tradicionales planes de ajuste, que congelan salarios para contener el consumo, reducen el gasto público de todo tipo, particularmente el gasto social como vemos en la Europa en crisis, y reducen el volumen de la emisión monetaria para que la actividad económica se contraiga. Me atrevo a sostener que darían resultado, contra la respetable opinión en contrario de destacados economistas como Julio Olivera, que extensamente ha argumentado contra la falacia de los ajustes recesivos, tomando como caso de estudio la década del ochenta en nuestro país. Yo creo que esta coyuntura es diferente. Pero la tasa de inflación se reduciría drásticamente junto con el salario, el empleo, el crecimiento y la actividad industrial. El remedio sería peor que la enfermedad.
Adhiero a una explicación pluricausal para la inflación argentina. De ese diagnóstico uno puede deducir las líneas de acción a seguir con el objeto de moderar y regular su ritmo preservando el crecimiento y la distribución del ingreso .Actúan en el presente tres factores centrales, que son a mi juicio: La persistente alza de los precios internacionales de los productos agrícolas, moderados parcialmente en lo interno por las retenciones a las exportaciones, y de los precios de los insumosindustriales más difundidos, que fijan su precio también internacionalmente y repercuten sobre los costos de la industria. (Como se ve, aquí no hay ningún fenómeno monetario vinculado a la emisión que se vincule a este hecho). La puja distributiva entre salarios, ganancias y rentasLa devaluación del tipo de cambio oficial, que ha incrementado (afortunadamente) su ritmo y no actúa como ancla de los precios, lo que sucedió en los últimos años a partir del 2009. El financiamiento monetario del déficit fiscal, que tal como desarrollé en una nota anterior sobre la inflación  adhiero a  una reflexión proveniente de un marxista argentino, Rolando Astarita.
Reflexión que comparto y es fuertemente criticada por muchos compañeros y amigos heterodoxos postkeynesiano: Cuando aumenta la circulación monetaria para cubrir déficit fiscales esa emisión es inflacionaria, pero no porque se esté comparando una mayor masa de dinero en relación con cierta masa de mercancías, como afirma la teoría cuantitativa ortodoxa del dinero, sino porque aumenta la cantidad de signos monetarios en relación con el dólar, dinero divisa que es el respaldo y la validación última de la producción, que constituye la verdadera reserva de valor como moneda para los capitalistas locales, más allá de los esfuerzos  para pesificar la Economía.
¿Cómo combatir las distintas fuentes multicausales de la inflación, según el diagnostico de esta nota?
El alza de los alimentos de consumo popular derivada del incremento de los precios internacionales se combate con controles de precios. No todos los precios. Los precios claves que inciden en la canasta de consumo.
En relación con la puja distributiva, tal como afirman Amico y Fiorito, dos economistas argentinos ”Como existe una clara asimetría de poder entre trabajadores y empresarios, es preciso que el Estado regule la dinámica de formación de precios, incluyendopolíticas de ingresos que coordinen en el tiempo metas explícitas, el ritmo de crecimiento de la inflación, las mejoras de empleo y productividad y las sucesivas mejoras salariales a fin de incorporar explícitamente la recuperación de los ingresos salariales perdidos y una mejora real de la situación distributiva de los trabajadores”.
El alza del tipo de cambio debe ser consistente con la expectativa de inflación esperada. En relación con el financiamiento del déficit fiscal, este debe tender a anularse con una reforma impositiva que capte las rentas y las ganancias y no se centre en el tributo al consumo, a la vez que refinanciando y no pagando el capital de la deuda externa emitida en pesos.
No se puede crecer sin inflación, dije al inicio de esta nota. Lo importante no es la eliminación de ésta sino su regulación y moderación. La experiencia histórica y la rica experiencia argentina (el 52, el 73, para mencionar estrategias de acuerdo de precios y salarios bajo el peronismo) muestran sus dificultades y tensiones, pero también su factibilidad.

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