domingo, 16 de junio de 2013

En el panteón de los grandes, reposa Jesús María Duarte, escultor picapedrero, junto al inolvidable Bepo Ghezzi



 Ayer a las 9.20, en una de las salas de internación del Hospital Municipal Ramón Santamarina, falleció Jesús María Duarte, a los 74 años. De amplia trayectoria en el oficio de picapedrero, fue un noble artista y especial maestro de muchos escultores tandilenses contemporáneos.


Jesús Duarte nació el 15 de marzo de 1939, en la cantera Albión,  en el seno de una familia de picapedreros, donde aprendió el oficio que desempeñó durante toda su vida.
Era un gran conocedor de los cerros de Tandil, del granito y de las técnicas para sacarle las formas escultóricas más preciadas. De su mano dieron sus primeros pasos en la resistente piedra gris varios artistas, quienes lo disfrutaron como maestro en el Taller de Picapedreros y Escultores que funciona en la Estación de trenes.
Allí enseñaba a trabajar con las técnicas de la primera mitad del siglo XX, donde el picapedrero desempeñaba un oficio imprescindible con la fragua, bigornia y martillo. 
Conservaba la pinza que fuera de su padre y con la fuerza de sus brazos, forjaba puntas y pinchotes, siguiendo una tradición que forma parte de la historia de Tandil. Además, conocía los secretos del fuego y del agua en el temple preciso de las herramientas. 
Con humildad y dedicación, consiguió que el entorno del arte lo apreciara y valorara, después de una larga carrera silenciosa. Fue uno de los precursores en el uso del granito para realizar esculturas.
Lamentablemente, una cruel enfermedad lo arrancó de estas sierras. De ese paisaje que supo contemplar su piel curtida por el sol y el viento, su decisión en cada golpe de martillo y su idoneidad innata, su talento natural y su técnica adquirida desde la cuna. 
Adiós maestro, Tandil ya lo extraña.

Fuente: El Eco de Tandil (digital)

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