martes, 25 de junio de 2013

Crónica Marplatina: Turismo, consumo, refugiados y la dictadura K.




Huyendo de la dictadura K, con Myriam nos fuímos a Mar del Plata, la otrora y remasterizada ciudad de los tiempos felices del General y Evita. Ingenuamente pensando que íbamos a descansar en la tranquilidad de la ciudad feliz a  comienzos del invierno . Error. La urbe atlántica rebozaba de turismo. El tránsito era intenso y la gente se agolpaba ¡ cuan refugiados laosianos ! en toda zona céntrica y la paqueta calle Guemes.
Como pudimos estacionamos el auto y nos alojamos en el Spa contratado previamente, vía ClickOn-esa nueva y creativa manera de contratar alojamientos y reservar la gastronomía con grandes descuentos por Internet-. Hacía un frío de morirse, pero el cielo estaba azul índigo y el mar parecía una pileta en las mañanas de quinta y relax de las serranías cordobesas. Los refugiados-es decir, los porteños y conurbanenses que turistiaban en marpla-se volcaban a retozar al sol, empilchados hasta la cabeza, y copaban la parada de la extensa rambla marplatense; que ya va para festejar los 80 años de vida, gracias a la iniciativa de la comunidad italiana que sentó sus petates en la Feliz, allá por fines del siglo XIX y principios del XX.

Otro tema fue superar las clásicas colas esperando sentarse a comer o tomar un café. Iniciamos el calvario en Tío Curzio, vista al mar, al final de la Avda Colón. No se pueden imaginar la desazón que había entre los parroquianos-todos señoras y señores de trazo fino y billetera abundante-; logicamente se desayunaban con las malas noticias que generosamente les proveía el gran diario argentino-el inefable Clarinete- y de paso también sufrían leyendo la tribuna de doctrina de los Mitre. Me imaginé la escena de Casablanca con Bogart en el café rodeado de espías y mujeres bonitas, escapando de la guerra en el continente europeo. Eso sí, con estilo argento; todos disfrutando y parloteando en las cómodas sillas y mesas de Tío Curzio. Pensaba para mis adentros: ¡que difícil es la condición de refugiados! ¡cómo se sufre!. Bueno, almorzamos livianito y después de una larga caminata por la playa, nos fuímos a ver vidrieras a la calle del agua: Guemes. Cansados y ansiosos por un café intentamos vanamente conseguir lugar en La fonte de Oro y nada...así en Havanna, ect.. Ya extenuados y sedientos por un cafecito nos fuímos a la Peatonal San Martín. ¡ y bueno también debemos mezclarnos con el pueblo trabajador !. Sorpresa. Tampoco pudimos encontrar un lugar para el cafecito pos almuerzo. Llegando la media tarde logramos nuestro objetivo en San Martín e Irigoyen. No en la Fonte de Oro sino en el popular Havanna de enfrente. Logramos el objetivo.

Otro día y en otro post les contamos las peripecias para conseguir entradas en algún espectaculo de la interesante oferta para este fin de semana largo en la Feliz...y la Diktadura K nos va a matar a los argentinos derechos y humanos. No puede ser, hay mucha gente con plata y disfrutando ¿ y la moral judeo cristiana donde quedó ? Para cuando el sacrificio en este vida terrenal para poder vivir felices en el Cielo.¡ Se han perdido los valores Francisco !...chau

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