jueves, 22 de marzo de 2012

A 36 años del último golpe de estado - Néstor Rojas





El 24 de marzo se cumplen 36 años del golpe de estado ocurrido en al año 1976. Una de las fechas más reconocidas en el calendario de los acontecimientos históricos de nuestro país. Los treinta seis años transcurridos son el lapso de tiempo más extenso, sin golpes de estado, en una sociedad, donde las dictaduras se constituyeron en gobiernos, superando la permanencia de las democracias. Sin contabilizar que el poder político emergente del voto, estuvo en nuestro país, tutelado, condicionado por el “partido militar”. Alternancia de dictadores y dictaduras con gobiernos legitimados en las urnas, en ocasiones con proscripciones, siempre débiles.
El PRN Proceso de Reorganización Nacional, eufemismo de los golpistas civiles y militares, para denominar, el asalto al poder político en 1976, fue el recurso extremo para establecer definitivamente el modelo de país oligárquico, prima rizado, al servicio de las necesidades propias de un minúsculo sector de la sociedad, asociados al imperio de turno.
Las atrocidades cometidas, en el marco del “Terrorismo de Estado”, nos lleva frecuentemente a describir los mecanismos y orígenes de la brutalidad represiva. Lo cual tiene un sentido, que sin duda se explica en que la prioridad fue defender el derecho a la vida. La Dictadura Militar atropello y pisoteo todos los derechos de los sectores populares de la Argentina. Las actividades políticas fueron prohibidas, excepto la que ellos ejecutaban.
Suspendieron la actividad política; Suspendieron los derechos de los trabajadores; Intervinieron los sindicatos; Prohibieron las huelgas; disolvieron el Congreso de la Nación; Disolvieron los partidos políticos; destituyeron la corte suprema de justicia; Intervinieron la CGT; La CGE; Ilegalizaron, desarticularon todo ámbito desde el cual potencialmente se defendiera, o pudiera defenderse la vida democrática en la Argentina. Se asociaron a otras dictaduras en el continente (Plan Cóndor) para acecinar, reprimir y clausurar cualquier atisbo de democracia en la región.
 
No solo nació en estas tierras y en aquellos años la sórdida y cruel figura del “desaparecido”, para condenar a los opositores políticos, también desaparecieron las fuentes de empleo y trabajo de millones de compatriotas. En los primeros años de la DM cerraron 20 mil establecimientos fabriles. “Congelados los salarios a culatazos” sostiene Rodolfo Walsch, en su “carta a la junta militar” a un año del golpe de estado. Los trabajadores que en el año 1975 percibían el 43 % del total de las riquezas producidas en nuestro país, pasaron a participar del mismo PBI en 1982, del 22 %.
La importante industria editorial vio brutalmente disminuida su producción en más del 50%, numerosos títulos fueron prohibidos. Listas negras de censuras, listas grises en diversos ámbitos de la cultura. Trabajadores; Profesionales; Religiosos; Estudiantes; Extranjeros radicados en el país; Adolecentes; Niños; Embarazadas; Bebes recién nacidos, vivieron el horror de los “centros de exterminios”. Mientras las Fuerzas Armadas, Policiales, parapoliciales, organizaciones de derecha como el CDO” Comando de Organización”; CNU “Concentración Nacional Universitaria”, sometían por la vía del terror a la población, el plan económico de Martínez de Hoz transfería con idéntica brutalidad, ingresos de los trabajadores y los sectores medios a la vieja y conocida oligarquía rural, financiera y agroindustrial.
Fue un golpe de estado cívico-militar, en el contexto de una Latinoamérica, asolada y saqueada por dictaduras impulsadas por el Departamento de Estado Norteamericano en tiempos de Henry Kisinger, atreves de las respectivas embajadas de los EE. UU.
El artículo 2 del Estatuto para el” Proceso de Reorganización Nacional” dice textualmente: “La junta militar podrá, cuando por razones de estado lo considere conveniente, remover al ciudadano que se desempeña como presidente de la Nación”. Las facultades de todo el pueblo Argentino, según las actas del “Proceso”, se la atribuían, un General; un Almirante y un Brigadier. El congreso de la Nación, reemplazado por la CAL comisión de asesoramiento legislativo que presidia el general Díaz Besone. Las actas mencionadas impuestas por la dictadura, un manual de conducción para golpistas, ocupo el lugar de nuestra “Constitución Nacional”.
A 36 años del golpe de estado de 1976 valoramos las reflexiones, no solo como relato importante de la historia reciente, sino como el debate indispensable para interpretar el actual tiempo político que transitamos y los tiempos por venir. Donde el verbo que nos moviliza es profundizar, igualar, ante los mezquinos y minúsculos interese de quienes construyen y bregan sin escrúpulos, por una sociedad con profundas desigualdades y ostentosos privilegios para muy pocos.
La dictadura dejo rastros, dejo huellas profundas en la sociedad, heridas dolorosas del genocidio, la aventura de Malvinas. Nos infligió una profunda derrota cultural, que tubo proyecciones más allá de la propia dictadura. El plan económico inaugurado el 2 de abril de 1976 por el ministro de economía José Alfredo Martínez de Hoz, permaneció con su lógica de acumulación financiera, hasta las puebladas del 19 y 20 de diciembre del 2001, cuando el pueblo dijo Basta! El miedo a la represión, fue superado por la movilización y la resistencia de miles de mujeres y hombres en aquel 19 y 20 de diciembre, en una Argentina en llamas. Desafiaron el estado de sitio impuesto por el presidente Fernando de la Rúa, al grito de “que se vayan todos”. Recién entonces la horma del plan económico de la dictadura y el sueño neoliberal de los años 90’, saltaron por los aires.
Complicidades
Decir que los golpes de estado fueron ejecutados solo por militares, no se ajusta a la verdad. Pretendió instalarse históricamente la idea de que los militares actuaban como un ente autónomo. El relato golpista, destacaba la ineptitud de los civiles para gobernar, lo cual demandaba la intervención militar para ordenar y en un periodo de tiempo retirarse nuevamente a sus cuarteles. Falsificaciones de la historia, en la cual creyeron muchos antepasados nuestros.
El golpe de estado de marzo de 1976, sin dudas no fue un golpe más. Los mandatos ideológicos externos, “la pata civil”, también de apellidos conocidos e “instituciones fundamentales de la nación”, todos tras el objetivo de “la solución final”. Caballo, Alemánn, Machinea, Solanet, Aguado, otros, tuvieron destacadas responsabilidades, en el llamado PRN. Alrededor de una decena de partidos políticos, pusieron funcionarios durante la dictadura. Los radicales se destacan con el modesto aporte de 310 intendentes al golpismo de 1976.
El General J. R. Videla y el Almirante E. Massera, el 23 de marzo de 1976 realizaron la previa del golpe en la calle Paraguay 1867 Capital Federal, cede del episcopado junto a miembros del mismo. El General Videla lo confirma con sus declaraciones conocidas el 16/02/12 acerca de las relaciones con la iglesia, anticipada en 1986 por el recordado fundador del CELS Emilio Fermín Mignone quien detalla y nos ilustra con su investigación “Iglesia y Dictadura”. Fotos de época, documentos inapelables, la dueña del diario “Clarín”, Cristina Herrera de Noble, devenida en ambientalista en estos días, brindando con champan con Jorge Rafael Videla y amigos, cuyos acuerdos y reconocimientos también condujeron a “Papel Prensa”, negocios y complicidades, manchados con sangre.
La noche del 27 de julio de 1976, en los pueblos de Libertador General San Martin y Calilegua, provincia de Jujuy, la dictadura militar con la complicidad de los Blaquier, llevan a cabo “la noche del apagón”. El mayor secuestro de personas en un operativo. Alrededor de 400 trabajadores del ingenio Ledesma, estudiantes, el intendente del pueblo de Ledesma Luis Aredez, son secuestrados. Intervienen, militares, fuerzas de seguridad, civiles. Los secuestrados son trasladados en camiones de la empresa que desde aquellos tiempos dirige Carlos Pedro Blaquier, llevados a un “centro de detención y exterminio”.
Blaquier es uno de los apellidos “ilustres” que poseen el capital más concentrado de nuestro país. Tienen el monopolio del azúcar, Ledesma. Destacadas empresas en la industrialización del cítrico, papel, ganadería. Carlos Pedro Blaquier deberá dar cuenta por estos hechos a la justicia. Más de medio centenar de personas continúan en calidad de “desaparecidos “desde la “Noche del Apagón”, en julio de 1976.
El plan económico de la dictadura del año 1976 presentado el 2 de abril del mismo año, por el ministro Alfredo Martínez de Hoz, fue llevado a cabo en cede de la UIA Unión Industrial Argentina. De acuerdo a los dichos en estos días del condenado por genocidio, general Videla, amigos en aquellos tiempos. En estos días se juzga por delitos de lesa humanidad a civiles, hermanos, dueños de una chacra en la localidad de Olavarría, en la cual estuvo secuestrado un militante de la JUP Carlos Alberto Moreno, acecinado, representante de los trabajadores de “Loma Negra”. Los hermanos (activos participantes de los “piquetes de la abundancia”) Julio y Emilio Méndez, junto a tres coroneles y un suboficial del ejército, deben responder en los estrados judiciales. Civiles acusados de participar en el genocidio.
Los beneficiarios directos del golpe de estado, grandes empresas cuyas deudas privadas, pasaron a ser deuda pública, cargada a las espaldas de millones de argentinos, engrosada a la lista de legados de la dictadura: la deuda externa. Posiblemente se trate de los empresarios amigos del reo Jorge Rafael Videla, que recuerda y reclama por amistades de otros tiempos. El Mandato Externo En Los 70’ y 80’ casi todos los pueblos de Latinoamérica padecieron dictaduras, con el aporte de fundamentos ideológicos, de inteligencia militar, financiera, tecnológica, armamentista y asesorada, por los EE. UU. La acción política exterior norteamericana destacada para la región fue “la doctrina de la seguridad nacional”, con aquellos principios de las fronteras ideológicas, que consideraba enemigo a todo aquel que pensara distinto. En el año 1976 cuando el golpe de estado se ejecuta en la Argentina, los países vecinos ya tenían sus propias dictaduras, del mismo signo e idénticos mandato.
La escuela de los verdugos y dictadores de todo el continente al cual concurrieron miles de militares de toda Latinoamérica fue la conocida “Escuela de las Américas” que funcionaba en Panamá, más tarde en Fort Benning EE. UU. Joseph Kennedy dijo “...Es una escuela que ha producido más dictadores que cualquier otra escuela en la historia del mundo…”
Los métodos de la llamada guerra contrainsurgente que incluían las torturas más refinadas, se aplicaba a adolecentes que reclamaban el boleto estudiantil a trabajadores que reclamaban por condiciones laborales y salarios. Toda reivindicación pretendida como derecho, era considerada subversiva. Las fuerzas armadas, de seguridad, los grupos de ultraderechas, los colaboradores en distintos ámbitos de la sociedad, puestos en acción como “policías del pensamiento” para detectar lo que ellos denominaban “delincuentes terroristas” “delincuentes políticos” “delincuentes sociales”. Todos patrullando “las fronteras ideológicas”.
El 25 de marzo de 1976, día posterior al golpe el FMI hizo pública su decisión de otorgar un importante préstamo “para aliviar los problemas” a quienes usurparon el poder. La “ayuda” consistió nada más y nada menos que en aumentar seis veces la deuda externa, durante el gobierno militar.
Reparación Histórica
“Formo parte de una generación diezmada, castigada con dolores y ausencias. Me sume a la lucha política creyendo en valores y convicciones a las que no pienso dejar en la puerta de entrada de la casa rosada”… “Vengo a proponerles un sueño, que es el de volver a tener una argentina con todos y para todos…” Néstor Carlos Kirchner, nos conmovía profundamente, el mismo día de su asunción como presidente de los argentinos, 25 de mayo del 2003. Utopías para quien asumía al frente del ejecutivo nacional, “con más desocupados que votos”.
Durante largos años no fuimos pocos los que sostuvimos que: no se podía construir un país en serio, sobre la base de miles de crímenes impunes y desigualdades sociales y económicas escandalosas. Desde el 2003 a la fecha, podrimos citar, enumerar, muchas decisiones políticas, tomadas por los gobierno que encabezo Néstor Kirchner en primera instancia, luego Cristina Fernández de Kirchner, que vinieron a reparar una larga historia de impunidades y de justicia largamente demorada.
El 2 de septiembre del año 2003, el poder ejecutivo nacional promulgo la ley 25779 que declaró la nulidad de las leyes de obediencia debida y punto final. El 14 de junio del 2005 la corte suprema de justicia considero inconstitucional las leyes de impunidad. Los derechos humanos pasaron a ser políticas de estado, comenzamos a vivir y a construir aquello por lo que tanto luchamos junto a “Madres de Plaza de Mayo”, los organismos de DD. HH, las organizaciones populares y el pueblo: Memoria; Verdad; Justicia.
Muchas cosas de la cual dudamos ver en el transcurso de nuestras existencias, las vivimos. Quien escribe estas líneas, no esperaba poder ver a algunos de sus verdugos y torturadores, primero sentados en el banquillo de los acusados (14) y declarar frente a ellos, luego presenciar y escuchar el veredicto del presidente del tribunal, culpables. Aquellos genocidas hoy presos, recordando sus ferocidades e impunidades, es lógico deducir que nunca imaginaron estar detrás de las rejas con la que ellos disfrutaron, teniendo a su merced a los que pasaron por los “pabellones de la muerte”, de la unidad 9 de La Plata y tantos otros lugares de tormentos y exterminios.
Más de 480 detenidos, alojados en distintos lugares por crímenes de la dictadura militar, por orden de la justicia, contabilizamos. A 36 años del golpe de estado, este 24 de marzo, celebramos por Verdad; justicia y Memoria. Los culpables están donde durante largos años reclamamos y en el lugar que les corresponde. El “nunca más” expresión legitima de casi toda una sociedad, es una construcción del Proyecto Popular Nacional y Democrático, que reconoce y reivindica a los caídos en manos del terrorismo de estado y a los sobrevivientes, como compañeros que lucharon por una sociedad más justa.
*Responsable Nacional Área DD. HH - Frente Transversal Nacional y Popular

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