viernes, 27 de junio de 2008

Cuando el benefactor nos da lecciones de vida y de política

COMUNICADO DEL PJ Y FPV

Cuando el benefactor nos da lecciones de vida y de política

En el acto de inauguración del Hospital de Niños de Tandil, el Sr. Jorge Blanco Villegas leyó un discurso que merece un profundo análisis. Definió una ideología y una política expuesta desde el buen vecino benefactor. En el plenario del Peronismo del lunes 23, se desarrolló un documento para la reflexión y el debate denominado "Elogio del Estado".

Una de las dificultades más importantes para definir lo público, y consecuentemente el espacio público es la apropiación de ese lugar por los “particulares” y “auto-convocados”, como gustan de definirse actualmente.

Estos sujetos sociales no son nuevos, en general representan el más rancio conservadurismo, pero se presentan de manera novedosa, se arrogan la representación de la “Voluntad general” y con ello también la del “bien común” que desde el siglo XVIII ha pasado a ser exclusiva del Estado.

El Estado un cuerpo integrado por todos los ciudadanos, obligado y limitado por leyes que no deben y no pueden diferenciar entre ricos y pobres, pues antes que nada debe garantizar la igualdad ante la ley de sus ciudadanos.

En los últimos tiempos la exaltación de los “particulares” y los “auto-convocados”, entre otros, ha atrasado más o menos 200 años el reloj político-institucional de nuestras frágiles democracias. La derecha conservadora ha reaparecido con una fuerza que muchos creímos, sino desaparecida, por lo menos atenuada.

El eje del discurso de la derecha es la apropiación sin límites de bienes materiales y la acción directa, sin mediaciones, para aplicar la Ley que obviamente ha dejado de ser para todos igual. Una vez que la Ley queda en manos de los “particulares” lo mejor que puede hacer la política, como representante del bien común, es desaparecer, porque solo entorpece las iniciativas de los hombres de bien que como dijo Blanco Villegas: “Nos sentimos felices cuando podemos dar lo nuestro por propia voluntad, tanto como nos enoja cuando arbitrariamente nos quieren arrebatar el producto de nuestro esfuerzo”.

Esto es, la voluntad de los ricos que donan cuando quieren y la “arbitrariedad” del Estado que pretende cobrarle impuestos para mantener escuelas, hospitales, caminos, acción social, etc. Claro es que los hijos de los ricos no van a escuelas públicas y por eso el Estado cuando sostiene escuelas públicas lo hace con impuestos que en este sentido no son “arbitrarios”, si no fuera así, dependeríamos de la voluntad de los ricos para tener salud, educación, viviendas populares, caminos y luego también dependeríamos de ellos para elegir representantes y votar.

No estamos haciendo ciencia ficción, estamos relatando historias muy nuestras y no tan lejanas. Ese estilo de vida y de gobierno que reivindicó el Sr. Blanco Villegas en Tandil, el sábado, mientras era aclamado por buena parte de la clase política de nuestra ciudad.

Tandil ha sido, en los últimos tiempos, un escenario privilegiado de ese fenómeno de servilidad de la clase política frente a los poderes económicos más descarnados.

Una buena pregunta sería ¿qué le pasa a una sociedad que es capaz de denostar a sus representantes, al Estado, a la política, a lo público, todo en una ensalada peligrosa y no es capaz de levantar la voz contra la vuelta de un discurso y de una práctica política, muy política, de carácter conservador?.

Hay un mundo de diferencia entre entender la política como beneficencia y entenderla como un derecho. Alguna vez Evita dijo “donde hay una necesidad hay un derecho” y con ello le dio sentido a uno de los ejes más revolucionarios del Peronismo, la Justicia Social, entender la política como beneficencia, como democracia directa, desconocer los derechos que tenemos por ser hombres iguales ante la ley nos coloca en un túnel del tiempo que en Tandil tuvo su acto y su tribuna el sábado cuando Blanco Villegas leyó su discurso que, no nos engañemos, no solamente fue un discurso con el gobierno de Cristina Fernández sino que además fue un discurso que planteó la defensa de un estilo de vida en el que los ricos se ocuparán “voluntariamente” de los pobres. Como Blanco Villegas no podía decir ricos dijo “particulares”, ¿cómo puede pensarse que los particulares pueden gestionar en nombre del “bien común”?

Lo “público” se instituye sobre la Igualdad y la Justicia, (también justicia en la distribución de la renta) ¿qué clase de sociedad puede dejar en manos de los particulares estos ideales que le han permitido a la humanidad liberarse de sucesivas inquisiciones?

Lo “público” es lo común y común es comunidad y comunicación, ¿cómo puede una sociedad dejar esto en manos de los particulares que cuando voluntariamente quieren, donan y obviamente, como lo dejó muy claro el Sr. Blanco Villegas en nuestra ciudad.

Donan poniendo condiciones por que la plata es de ellos, entonces llegará el día en que Tandil deje de llamarse Tandil para llamarse con el nombre de algún particular que, con ansia de eternidad, done lo suficiente con la condición de que se le cambie el nombre a la ciudad.

En el reclamo que hizo Blanco Villegas en su discurso que las donaciones les sirvan para la eximición de sus impuestos queda al desnudo el espíritu del benefactor.

Nuestro Intendente, legal y legítimamente elegido por el pueblo de Tandil fue colocado en el lugar del otro emprendedor particular, sin Estado.

Imaginamos que quienes votaron a Miguel Lunghi lo hicieron pensando que iba a representar a todos los ciudadanos de Tandil, es decir a “servir” a todos los ciudadanos de Tandil como dijo Blanco Villegas en su discurso ser “public servants”.

En eso estamos de acuerdo, el problema es que la mayoría de los ciudadanos de Tandil no tenemos la plata para donar un hospital y exigir que se llame definitivamente “Juan Pérez” por ejemplo.

Por fin qué destino le cabe a una sociedad que hace voluntariamente una opción por los ricos, le arma un gran acto para celebrarlo y aplaude al Patrón, que proponiéndose como un ejemplo, le da lecciones de vida?

Partido Justicialista de Tandil

Frente para la Victoria

miércoles, 25 de junio de 2008

EL GRITO DE ALCORTA

Hubo una vez pequeños productores rurales…de los que ya no existen. Eran los chacareros de origen criollo; mestizos descendientes de “indios amigos”; o los inmigrantes “rusos” formadores de incipientes cooperativas agrícolas. Pobladores del litoral de Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y La Pampa, que a principios del siglo XX vivían en permanente estado de precariedad obligados a trabajar en campos de los grandes terratenientes a cambio de pagar abusivos alquileres. Estos arrendatarios, cualquiera fuera el esfuerzo que realizaran, eran irremediablemente los pobres del campo, hermanados en la miseria con el proletariado rural obligado a conchabarse en los grandes latifundios. En la antitesis, la tradicional oligarquía argentina construía su base de poder político y económico gracias a la concentración de la gran propiedad y a coyuntura impuesta por los altos de precios que en el mercado mundial tenían las materias primas alimenticias.

Una combinación de sequías, la desaceleración del crecimiento primario exportador, junto con la evolución de la protesta social en las grandes ciudades, provocó en 1912 una rebelión de las clases no propietarias del campo.

El paro era el punto más alto de un conjunto amplio de protestas que había arrancado en Buenos Aires en 1907 con la huelga de los inquilinos, y el 1910 con las protestas de arrendatarios de origen judío -los colonos-, provenientes de Rusia, Alemania y Rumania.

El 25 de junio de 1912, en el municipio santafesino de Máximo Paz, cerca de Alcorta, comenzó una huelga masiva y organizada de los inquilinos del campo. Al grito de “La tierra para quién la trabaja”, la primera huelga agraria de la Argentina reclamaba entre otros, la baja de los arrendamientos y la condonación de las deudas usurarias. La anarquista Federación Obrera Regional Argentina (FORA), hizo causa común con los campesinos impulsando la protesta y la solidaridad en todo el país.

La férrea lucha logro temporariamente una rebaja en los arrendamientos y de las deudas que empobrecían a los chacareros, fueron en esas circunstancias que los campesinos dieron nacimiento a la Federación Agraria Argentina como intento organizativo para sostener las conquistas arrancadas a la oligarquía. Sin embargo la revancha de los terratenientes llegaría tempranamente: los dirigentes de los huelguistas fueron salvaje y violentamente desalojados de las tierras que ocupaban; Francisco Netri, el abogado que valientemente los defendía, fue expulsado como docente de la Universidad y asesinado a mansalva en Rosario en 1916. Un año después caía muerto en Firmat el dirigente agrario Francisco Menna.

En 1919 el proletariado de Buenos Aires protagonizaba los movimientos huelguistas que desembocarían en la represión de la Semana Trágica, y tres años después, en 1921, en la Patagonia rebelde, los peones rurales de Santa Cruz eran cruelmente fusilados.

Casi un siglo después, los grandes medios pretenden falsamente caracterizar el look out patronal agrario como el nuevo Grito de Alcorta. En idénticos términos se expresa públicamente la actual Federación Agraria Argentina, la es hoy decidida aliada, económica e ideológicamente, de los grandes terratenientes latifundistas de la Sociedad Rural, y cuyos asociados hace ya mucho tiempo que dejaron de ser arrendatarios para transformarse en prósperos rentistas.

Los pobres del campo en este siglo XXI siguen siendo los asalariados rurales y los marginados pueblos originarios, cuya problemática irresoluta se oculta prolijamente detrás de los reclamos impositivos y elitistas de los chacareros de las 4 x 4.

El presente nunca es igual al pasado, aunque pretendan artificiosamente que se le parezca.

http://memoriosos.blogspot.com

jueves, 19 de junio de 2008

Jornadas técnicas de apoyo a los Trayectos Técnicos Profesionales en la Escuela de Comercio.

Con la presencia del Dr. Sosa, delegado en nuestra ciudad del Ministerio de Trabajo de la Pcia de Bs. As., se realizó la segunda charla programada en las Jornadas técnicas de apoyo a los TTP que lleva adelante la Escuela de Comercio, durante el ciclo lectivo 2008.

Un numeroso grupo de alumnos de 2do y 3er año de Economía y Gestión de las Organizaciones y docentes de los trayectos siguieron atentamente la exposición del Delegado de Trabajo que explicó de una manera simple y llana la misión que le asigna la legislación provincial al Ministerio de Trabajo: por un lado el control y fiscalización como policia laboral en la regularización del trabajo informal y de seguridad e higiene de las empresas , y por otro su rol de mediador y parte -con carácter obligatorio- en el mundo del trabajo cuando se generan conflictos colectivos , entre la patronal y los trabajadores, utilizando la conciliación obligatoria como instrumento de negociación entre partes.

También explico el procedimiento administrativo de carácter voluntario y no obligatorio para la dependencia provincial, que tanto el trabajador individual y el empleador llevan ante el mismo, para la resolución de los conflictos laborales como instancia prejudicial. Resaltando la importancia de la mediación y solución de las diferencias que se presentan en la relación laboral, entre empleadores y trabajadores

Las Jornadas Técnicas que se desarrollan en la Escuela de Comercio apuntan a que “Es necesario para el mejor desarrollo de los TTP la revisión periódica de la práctica, el mejoramiento de la planificación, y la actualización permanente de los temas transversales de la currícula de los trayectos”.

En ese contexto se presentan estas jornadas, dirigidas a docentes y alumnos de los distintos niveles del Secundario Superior, que servirán para revisar, actualizar y reforzar muchos de los conocimientos dados en los tres años del ex – polimodal, y que por el paso del tiempo han sufrido actualizaciones en la normativa como en su aplicación, al ritmo de la dinámica que el mundo laboral presenta en estos tiempos de innovaciones profundas en la organización del trabajo en el mundo globalizado.

La presencia de distintos profesionales que por su actividad han desarrollado una amplia experiencia en los temas presentados, hace sumamente enriquecedor su aporte y visión para docentes y alumnos.

Resumiendo el espíritu de las Jornadas podemos decir que se avanzan en los nuevos procesos de enseñanza aprendizajes que ya no estarán solamente centrados en el aula, sino que son aportados por los distintos actores que actúan en el seno de nuestra comunidad.

lunes, 16 de junio de 2008

Elogio de la convivencia

Por Juan Sasturain “Las cuentas de la realidad no son claras o por lo menos no lo es nuestra lectura de los resultados.” Roberto Juarroz Coronel Dorrego es el pueblo de la provincia de Buenos Aires donde pasé los años más felices de la adolescencia, entre los quince y los dieciocho, a principios de los ’60: terminé el secundario, empecé a escribir, tuve amigos que me duran y una primera novia que ya no, jugué al fútbol por gusto y con ganas, y en cierto momento pude elegir irme y me vine a Buenos Aires. Ahora, cada tanto, vuelvo y encuentro todo no tal cual como lo dejé o me dejó, pero sí como lo quiero y me quiere. Es una suerte, un lujo, un gusto que siento compartido. En estos días tan peloteados me tocó andar de nuevo por allá invitado para hablar de libros con los escritores del lugar –nativos, residentes y pasantes ocasionales– y fue un buen pretexto para releer a Juarroz, que nació ahí, en Dorrego, en el ’25, y vivió toda su infancia hasta que se lo llevaron a Adrogué; y acordarme también del memorable payador anarquista Luis Acosta García, otro hijo del pago. Lo de Juarroz, que justamente coincide con los cincuenta años de su primera entrega de Poesía vertical, que es de 1958, me impresionó una vez más: qué pedazo de poeta. El encuentro de dos días en un fin de semana frío y convulsionado en las tapas de los diarios y las pantallas de los noticieros sirvió para compartir charlas, libros y anécdotas con viejos conocidos, conocidos viejos y amigos nuevos. Hice con bastante dignidad –supongo– el numerito del que vuelve algo más conocido de lo que se fue, le preguntan y tiene algo para contar y después, fuera de libreto, fuimos a lo que importa: charlamos de fútbol y de Independiente-Ferroviario, la rivalidad histórica del lugar; vimos juntos a la Selección en la sede del club de siempre; cambiamos figuritas familiares, disfrutamos de reconocernos, pese a todo. Pero no quiero hablar de eso que pasó sino de lo que no pasó. Era cantado que, en algún momento, las alevosas circunstancias nos pondrían sobre la mesa, entre las tiras de asado, el tinto y los pancitos, lo que llamaremos eufemísticamente “el problema del campo”. Y que deberíamos abordarlo. Cómo podríamos no hacerlo sin un ataque de esquizofrenia... Pero era sabido por todos también que, si bien había una parecida y compartida preocupación por el tema, eran muy claras también nuestras diferentes posturas al respecto. La mayoría de mis amigos de siempre, por múltiples razones pero, sobre todo, por la índole misma de sus actividades productivas, han tomado parte más o menos activa en la defensa de las posiciones “del campo”, universo al que pertenecen. Yo, por el contrario, comparto la concepción de la economía nacional que está detrás de las políticas del Gobierno, y he defendido hasta donde creo que cabe –más allá de los penosos errores de instrumentación política a los que asistimos– ese modelo que se invoca. No fue fácil, entonces. Pero fue posible. Caminando como gatos entre una mesa poblada de copas y botellas, abordamos los temas y esquivamos las colisiones hasta encontrar el modo de discurrir por el tema sin hipocresías. Ni siquiera hubo propiamente diálogo; apenas el deslinde cuidadoso de posiciones, su insinuación, de mi parte al menos. Pero ante los desafueros del sábado violento, ante los gestos políticos crispados y la intención de apagar el incendio con nafta que quedó en evidencia en los ademanes políticos tanto de la intolerancia victimista “del campo” como de la ceguera autista de la conducción política del Gobierno, asomó la certeza absoluta de la necesidad de convivencia y buena leche. Algo que encontramos entre nosotros. Algo que seguro debe abundar en todas partes, menos en los lugares donde debería. (fuente: www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-106109-2008-06-16.html)

domingo, 15 de junio de 2008

El placer de la autoflagelación

Por Guillermo Liggerini Momentos extremadamente delicados le toca atravesar a un país que evidentemente cultiva el placer de la autoflagelación. Cualquier hombre que mire desde el otro lado de la frontera de este largo y despoblado territorio nacional, no logrará jamás entender lo que los argentinos cíclicamente deciden emprender. Los que estamos dentro, de uno y otro sector y con sus ideologías a cuestas, ensayará el típico reproche al otro, la culpa siempre la tendrá un tercero. Mientras tanto, el país vive una suerte de quimera, ya sin vencederos ni vencidos. Pierden todos, indefectiblemente. La torpeza de un gobierno que ha hecho gala de un desmanejo preocupante sobre un conflicto que era de un sector y se transformó en la problemática nacional, la intransigencia de los ruralistas de no resignar un ápice en sus pretensiones, y los transportistas desesperados coartando una de las libertades básicas en un estado de derecho como la libre circulación, conformaron una semana patética, sin sentido. Especialmente cuando los ojos miran más allá del ombligo de los sectores en pugna. Si corrigieran su miopía y divisaran que en el norte de este vapuleado país, otros argentinos (sí también son argentinos aunque para algunos no lo parezcan) literalmente se mueren de hambre. Quien haya tenido oportunidad de oír el desgarrador testimonio del cura Olmedo desde la Quiaca, se le habrá llenado el traste de preguntas. Allá no estaban reclamando por ganar más o menos. No conocen ese “yuyito” que genera grandes dividendos. Claman por un peso más para los comedores (hoy reciben 0,50 centavos por chico), porque los pibes están desnutridos. El 50 por ciento de la población está desnutrida. El desabastecimiento allí llegó hace rato. Entonces, el reclamo de los productores se minimiza. La defensa del gobierno, acerca de medidas unilaterales en pos de una presunta redistribución de la riqueza, se desvanece. Allí, bien arriba del mapa del vapuleado territorio, no saben del eslogan utilizado por el poder para defender sus políticas. AQUÍ NOMAS En el pago, en tanto, se convive con este mal humor generalizado, lo que provoca que una de las obras más trascendentales de la historia lugareña se vea eclipsada. Se está en vísperas de inaugurar el hospital de niños, aquel sueño del jefe comunal ya cristalizado de la mano de un ciudadano “benefactor” y el compromiso económico de la Provincia, sin embargo el clima enrarecido no da margen para mucho disfrute aún. Salvando las enormes distancias, lo que pasa en la plana nacional, sucede aquí nomás. Cuando el país está en condiciones de retomar aquella nostalgiosa calificación de transformarse en el granero del mundo, los propios actores que se verían beneficiados atentan con el próspero panorama. En el pago chico, cuando se está a punto de abrir las puertas a la trascendente obra montada, se comienza a montar resquemores, demandas e inquietudes que ante semejante emprendimiento, debieran resultar menores, dóciles de salvar. Factiblemente la apertura del elefante sanitario presentará deficiencias de funcionamiento. Se anticipó que se iba a comenzar en etapas, pero lo que cualquier vecino anhelaba es que ante semejante histórico emprendimiento se hubieran trazado ciertos consensos, acciones básicas entre quienes en definitiva, serán los rostros a la hora de atender la demanda que allí se volcará. No resulta tan complejo requerir estos entendimientos elementales. Sin embargo, en el país y Tandil también, cuando ya no hay demasiadas excusas y las condiciones están a favor, el síndrome de la autoflagelación se hace carne.(fuente: La Voz de Tandil )

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