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miércoles, 10 de diciembre de 2014

“Negro y azul”, la nota sobre las cuevas, los prestamistas y el dinero negro en Tandil


La edición del Diario deTandil papel que salió el sábado trajo en su nota de tapa una investigación periodística sin desperdicios sobre el negocio de la usura en nuestra ciudad. Camino a agotarse el semanario, compartimos con nuestros lectores el artículo, tal como apareció en la versión papel.

NEGRO Y AZUL
(Investigación: Eugenio Martínez y Marcelo Bettini) Esos colores se asocian en gran medida al crecimiento de Tandil. No representan un club de fútbol ni un partido político; no hacen referencia a las etiquetas de dos grandes productos de Johnnie Walker. Negro es el color del dinero que proveniente de la producción se inyecta al mercado a través de la construcción; o de la lucrativa experiencia del descuento de cheques que llevan a cabo operadores locales recurriendo a fondos de las empresas que generan mayor flujo de caja diario, como supermercados, distribuidores mayoristas o estaciones de servicio. Es negro como la oscuridad misma el lavado de capitales, asociado a grandes emprendimientos hoteleros que pueden declarar un lleno total anual aún cuando no haya huéspedes alojados. Azul es el tono del dólar blue, cuyas operaciones se llevan a cabo casi con exclusividad en el mercado ilegal a razón de un millón de pesos diarios. En este valle milenario, al amparo de la roca gris y sobre el suelo fértil de la Pampa Húmeda, florecen más de 70 emprendimientos dedicados al cambio de divisas, préstamos en efectivo y cambio de cheques.
Aldo Pignanelli lo anticipó en 2010 cuando visitó esta ciudad. En una charla con integrantes de cooperativas el ex presidente del Banco Central reveló que Tandil era una de las ciudades de la provincia que concretaba mayor cantidad de operaciones cambiarias. Ese año cerró con alrededor de $300 millones en operaciones de compra venta de dólares. La cotización del 30 de diciembre fue de $3,97 para la compra y $4,01 para el tipo vendedor; a día de hoy, solamente por efecto de la devaluación, ese volumen ronda los $600 millones. La cifra crece cuando se tiene en cuenta que la compra y venta de dólares al tipo oficial de $8,54 se encuentra restringida y gran parte de las operaciones se hace a un dólar blue de $13,30.
Así, brotan en verde Benjamin Franklin las ramas de un árbol frondoso que hunde raíces en las cuevas locales. Porque el centro comercial a cielo abierto no es la calle Florida, donde los arbolitos canturrean su monocorde estribillo “cambio, cambio”. Aquí, para conseguir un puñado de dólares hay que tener el mapa de las cuevas. Las más conocidas son la de calle Arana, la de San Martín entre la zapatería y la perfumería o el escritorio de una estación de servicio céntrica. También las casas oficiales -que de otra manera deberían bajar la persiana por el bajo número de operaciones- atienden a los clientes más conocidos o con recomendación “por la puerta del costado”.
Ese disimulo no es solo cuestión de recato. Los cinematográficos procedimientos de AFIP en las cuevas de la city porteña han logrado meter miedo a los jugadores del mercado del “dólar ilegal”. Y el sector clandestino tomó recaudos. Una visita a los operadores más importantes permite establecer que todos cuentan con cámaras de seguridad y acceso controlado desde el interior por puertas electrónicas. Otros, directamente interrogan a los interesados para saber quién los ha recomendado.

LOS CUEVEROS GANAN MÁS
No es difícil explicar por qué los financistas del segmento ilegal atraviesan un buen momento. Con ventas en baja, tasas de interés elevadas, demoras cada vez más grandes en la cadena de pagos y descubiertos bancarios, la necesidad de mantener el capital de trabajo y hacerse de efectivo se ha convertido en una misión difícil y costosa.

Eso explica que el reinado otrora indiscutible de las 12 cuotas sin interés con tarjeta de crédito vaya dejando paso al descuento por pago contado, que ya se ha instalado como modalidad de venta en diversos comercios de la ciudad. Pero eso no alcanza para los comerciantes y empresarios que empiezan a demorar el pago a  proveedores o entregar cheques a 30 y 45 días como acto corriente.
Para peor, los bancos no tienen herramientas útiles; las tasas de interés no son atractivas y se ven recortes en el financiamiento a empresas, ya sea para el uso del descubierto como para la compra de cheques.
En un contexto de préstamos caros y difíciles de obtener las más beneficiadas son las “cuevas” que se encargan de descontar cheques entregando efectivo, a cambio, claro está, de su comisión.
Así se suman al mercado informal del dinero en Tandil los cambia cheques, mayores en número a quienes se dedican a la compraventa de dólares. Y su negocio es próspero porque cuando los gerentes de los bancos insisten con achicar el descubierto, no queda otra alternativa que caer en estas financieras para descontar los cheques.

¿CUÁNTO CUESTA DESCONTAR UN CHEQUE?
Ya se trate de una financiera establecida, de una cueva reconocida o de un cambia cheques que opera por su cuenta el sistema es indistinto. Primero hay que identificar quién libró el cheque y en función del riesgo crediticio se aplica la tasa de descuento. Esa operación se hace rápidamente a través de Internet y según el resultado de la pesquisa la variación es de entre el 8 y el 18 por ciento, dependiendo de la categoría del firmante.
Si se trata de un documento librado por una empresa reconocida se cobra una tasa del 8%, cargo que irá subiendo si proviene de una firma más riesgosa o de un individuo, de acuerdo a su calidad crediticia. El porcentaje usual del operador es del 5%, mientras que el 3% restante es para quien compra a la cueva los cheques de terceros.
Aunque el plazo habitual es de 30 días, se espera que con el correr de los meses se vaya estirando más, lo que hará que cuando se descuente un cheque se reciba menos dinero en efectivo al subir la comisión del gestor, que es quien debe soportar el riesgo de un cheque eventualmente sin fondos que lo respalden.
Traducir estos porcentajes a pesos ayuda a comprender mejor el negocio. Si se necesita descontar un cheque de $50.000 librado a 30 días, se recibirá en mano $41.000 con una calificación crediticia baja. Si el cheque entregado a la cueva es de una empresa o un particular con excelente reputación se percibirá por el documento $46.000.

UNA ACTIVIDAD RIESGOSA
Todo negocio muy lucrativo suele traer aparejado un alto riesgo. En el rubro de los cambia cheques existe la posibilidad de que un documento vuelva rechazado por falta de fondos, en cuyo caso tendrá que hacer frente ante quien se lo compró y luego tratar de cobrarlo por su cuenta para recuperar la inversión.
Los prestamistas suelen garantizar el dinero que entregan con una prenda si se trata de la venta de un automóvil, o una hipoteca cuando la garantía es un inmueble. Cuando prestan sin garantías deben recurrir a métodos menos ortodoxos para compeler al deudor a que pague lo acordado. A veces, todos los recaudos son escasos y al prestamista le toca perder.
Eso le sucedió a Santo Antonio Bravata, un italiano vinculado con la Cosa Nostra que se hizo fuerte en Tandil como prestamista mientras mantenía una fachada de buen hombre relacionado con la gente y las cosas de su colectividad, desde su arribo a mediados de 2009.
El 16 de diciembre de 2011 el prestamista y su esposa, Fracesca Crocci, fueron asesinados a martillazos en un festival de sangre y locura protagonizado por uno de sus clientes.
Aquel viernes, al calor de una tarde de verano que transformaría en constante pesadilla el resto de su vida y la de su familia, Martín De Agostini tocó la puerta de 14 de Julio 134 para hablar con su acreedor.
En el señorial chalet de dos plantas el constructor de piletas de natación de 43 años discutió con el siciliano de 60 por la deuda que mantenía con este. Adicto al casino donde perdía fuertes sumas de dinero, había llegado a Bravata a través de un intermediario.
La imposibilidad de cumplir con el pago y el temor de que le pasara algo malo a su familia como consecuencia lo llevaron a tratar de disuadir al prestamista. La discusión terminó cuando De Agostini golpeó con furia al prestamista y a su esposa en la cabeza con un martillo que llevaba entre sus herramientas de trabajo.
El viernes 27 de diciembre los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 dieron a conocer  el veredicto: 24 años de prisión por “Doble homicidio en concurso real”.

LOS CHICOS NO SE ESCONDEN
Los prestamistas más chicos no suelen tener oficina, aunque unos pocos atienden en la trastienda del local comercial en el que desarrollan una actividad lícita paralela. A diferencia de los tiburones blancos que atienden en oficinas fortificadas, las rémoras de este ecosistema se dejan ver en los bares del microcentro, donde funcionan sus “oficinas”. En ese campo de operaciones, teléfono celular en mano, esperan una llamada para concretar la operación. No parecen compartir el temor de sus pares de mayor envergadura y algunos convenios se concretan disimuladamente por debajo de la mesa, a la vista de quien quiera ver.
Un operador chico que trabaja fuera del microcentro en un local donde presta otros servicios que le sirven de pantalla, revela que maneja un volumen diario de $10 mil. Autodefinido como un prestamista de pequeña escala explica: “En su mayoría son para comercios chicos, para empresas familiares que necesitan efectivo para adquirir mercadería. Son capaces de pagar un 20% de interés en el término de diez a quince días, para mí es buen negocio y a ellos les sirve porque a esa mercadería le recargan hasta un 40%”.
Asegura que el dinero que mueve su mini financiera es capital propio, “a lo sumo con algún aporte esporádico de gente conocida que quiere hacer una diferencia”. Por eso, quienes tienen dinero ahorrado y quieren hacerle rendir dividendos fuera del ámbito del plazo fijo concurren a las mesas de dinero, engranaje fundamental en el circuito extraoficial del dinero.
Otro de los rubros en que incursionan estos prestamistas es el de la financiación para compra de automóviles. En este caso trabajan detrás de las agencias y ponen su capital como servicio financiero. Guillermo tiene 39 años y junto a su esposa logra un ingreso mensual que le permite vivir sin sobresaltos. Por ese motivo decidió cambiar su automóvil por un modelo más reciente. Fue a una agencia de autos usados, entregó su Fiat y retiró sin más trámite un automóvil mejor equipado modelo 2005. “Fui a pagar la segunda cuota y como había entrado en confianza con el agenciero me dijo que podía pagar en una oficina de la calle Pellegrini, que me iba a quedar más cerca de mi casa. Meses después, conversando con el muchacho que me cobraba en ese nuevo domicilio me enteré que no era socio ni dueño de la agencia, él financiaba para esa y para otras. O sea que sin saberlo terminé negociando con un prestamista”.
El préstamo de dinero para compra de automotores es una de las pistas en torno a la desaparición de Abel Rubén Barbero, de quien no se tienen noticias ni indicios desde que el 3 de diciembre de 2012, aproximadamente a las dos de la tarde, salió de su domicilio en el 10º “A” de Sarmiento 574. Su automóvil fue encontrado a pocas cuadras. No se ha comprobado que la desaparición de Barbero tenga que ver con su reconocida actividad de compra y venta de automotores a plazos, actividad que implica directamente el préstamo de dinero. Pero es una fuerte hipótesis.

La rotisería del ex concejal
En la política local no se hace dinero. La gente piensa que aquellos que llegan a ostentar un puesto “se salvan para toda la cosecha”, pero hay muchos ejemplos de que no es así. Algunos vuelven a su profesión, otros buscan trabajo y están quienes deciden incursionar en nuevos rubros. Este es el caso de un edil mandato cumplido quien, luego de varios emprendimientos fallidos, decidió poner una rotisería.
Como no le alcanzaba el dinero recurrió a un prestamista para encarar la recta final de su emprendimiento. Tras acordar intereses por las fechas que figurarían en los cheques y luego de que el financista revisara los antecedentes bancarios se realizó la transacción.
Los problemas comenzaron cuando quien tenía los valores en su poder intentó cobrarlos porque la cuenta había sido cerrada.

Presta y narco
Oscar “Pato” Lorenzo y Ernesto Palazzo se asociaron para realizar diversas operaciones de préstamo de dinero y cambio de cheques y dólares. Pero como el negocio no les parecía completo el último le agregó la comercialización de estupefacientes.
De los allanamientos registrados sobre principios de noviembre del año pasado cuando secuestraron cocaína de máxima calidad, también se determinó en calle Rodríguez al 800 el funcionamiento de una “cueva”.
Los imputados, que a los pocos meses quedaron en libertad por considerarse nulo el procedimiento, se dedicaban a prestar dinero y se cambiaban divisas y cheques.
En ese lugar se concretó el mayor secuestro de dinero, pero también se recolectaron otras pruebas vinculadas a la actividad. Estas actuaciones serán giradas a la Justicia Federal para que investigue el hecho en el marco de una presunta infracción a la Ley Cambiaria.

Buscando a Tati
En 2011 Santiago “Tati” Silva relegó el bajo perfil de su tarea como cambia cheques para abrir un resto bar en la Galería de los Puentes. A Da Vinci se llegaba directamente a través de la escalera mecánica que el emprendedor puso en marcha luego de décadas de abandono, demostrando una vez más su afición el marketing. Poco antes había trascendido como vicepresidente del Club Santamarina. Su alto perfil mediático marcaba contraste con la necesidad de discreción de su principal actividad.
Un lunes de fines de diciembre de 2011 Silva había citado a los acreedores de Da Vinci para pagar las deudas del negocio. Para las nueve de la noche no había aparecido ni atendía el teléfono. Su reloj de pulsera aún marcaba los minutos sobre la mesita de noche en su departamento. La búsqueda fue desesperada. Con la reciente muerte del prestamista Bravata su círculo íntimo temió que hubiera corrido una suerte parecida. Pero esa misma semana una mujer joven con la que sostenía una relación afectiva y uno de sus amigos lo encontrarían en un hotel de Azul. “Ya les voy a explicar todo, váyanse de inmediato de acá, ahora no puedo hablar”, les ordenó. De vuelta en Tandil su novia y su amigo contaron que estaba vivo y aniquilaron la peor hipótesis. Sin embargo, aquel sería el último encuentro con el prestamista fugado.
Silva comenzó su carrera ascendente trabajando para Supermercados Aragone, en Mar del Plata, donde administraba el rubro carnicerías. Ya fuera de la empresa se vinculó con un frigorífico. Quienes lo conocen aseguran que en esa etapa comenzó a hacer los primeros “revoleos” con los cheques. Para pagar la carne tenía un plazo de entre 30 y 45 días, entonces el efectivo lo usaba para cambiar cheques, se los daba en pago al frigorífico y obtenía de los terceros un ocho por ciento de ganancia.
Hombre de grandes ambiciones y constancia para concretar sus planes, para 2006 se había desligado del frigorífico. Abrió una oficina en la Galería 9 de Julio y se dedicó de lleno al descuento de cheques. Comenzó en sociedad con un amigo que poco después emigró a Uruguay. “Entre los dos pusieron el equivalente a $400 mil de hoy, pero era muy ordenado para trabajar y en poco tiempo estaba moviendo un volumen de plata aceptable para lo que son los cambia cheques medianos de Tandil”, relata un operador inmobiliario que conoce el funcionamiento del mercado negro.
A partir de entonces Tati se dedicó a hacer lo que mejor sabía, generar plata con plata. La misma fuente explica que sus principales puntos para el descuento de los cheques que cambiaba eran emprendimientos de gran movimiento diario de caja: dos supermercados locales y un distribuidor mayorista.
Llegar a tener la clientela de alto nivel que consiguió no fue producto de la suerte. Trabajó seriamente hasta ganarse la confianza de los que mueven mucho efectivo diario, sus mejores clientes. Así, era habitual verlo entrar y salir de la oficina de administración de un supermercado local, cliente a través del que descontaba cheques por alrededor de $2 millones mensuales.
Con las ganancias de su actividad compró un terreno en calle Moreno donde construyó diez departamentos. Luego de su acto de escapismo, en el intento de escriturar los inmuebles se descubrió que tres de esas unidades fueron vendidas dos veces. “No dejó títere con cabeza, se las mandó todas juntas”, se lamenta un damnificado que aún trata de recuperar los ahorros que invirtió a cambio de una renta mensual de $1500.

Desde su exilio voluntario en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hizo llegar noticias a algunos de sus acreedores. Cambió a su hermana Fátima como representante legal por Ricardo Zarini, quien entabló contactos con damnificados para lograr acuerdos de pago. Fue este letrado quien solucionó cuestiones relativas a una propiedad sobre la calle Alem, en la cuadra de Matelec, donde Silva tuvo un entredicho con otro de sus ex amigos.
A estas altura resulta anecdótico un hecho ocurrido en La Vereda. La hermana se paró frente a la mesa donde se reúnen “las viudas de Tati” (el grupo de ex amigos del prestamista). Les recriminó que mancillen el nombre del desaparecido y los desafió a que, cuando vuelva, le digan esas cosas en la cara. A estas alturas, los que se consideraban sus amigos ya ni siquiera están interesados en hablar de él, ni bien ni mal, tampoco quieren un pedido de disculpas ni saber exactamente cómo fueron los acontecimientos. Solo quieren que devuelva la plata.***

Una bomba que hace tic-tac
Las escribanías siempre funcionaron como una entidad de crédito, porque otorgan préstamos para comprar propiedades y se garantizan con hipotecas. Es una operación con poco margen de ganancia pero totalmente segura por la garantía hipotecaria. “Usted pagará durante los próximos cinco años los intereses y al culminar ese período devuelve el capital. O lo puede hacer como si fuera un banco, todo en cuotas. Ese es el negocio histórico de las escribanías. Viene un cliente que vendió un campo y deja en su estudio de confianza para que le manejen el dinero”.
La descripción corresponde a un abogado con notable conocimiento de la plaza local, quien empezó su carrera en materia económica en Capital Federal hace casi dos décadas, trabajando para una escribanía de las más grandes.
Pero esa práctica corriente que deja una ganancia relativamente baja puede ser desvirtuada si se convierte ese ámbito una mesa de dinero.
El abogado lo pone claro: “Qué es desvirtuar, sencillamente pasar de la mesa con hipoteca que es algo serio pero con ganancia baja -te doy dinero para que lo trabajes, lo prestás contra hipoteca, si no pagan ejecutamos el inmueble- a la mesa de cheques con ganancias muy altas. O sea, pasamos de lo serio y seguro a tener cheques que si no te los pagan le reclamás a Magoya”.
Este negocio depende de inversores confiados que crean que es posible obtener grandes ganancias sin trabajar. Claro que es posible, pero el riesgo es muy alto.
Algo así ocurrió con un reconocido profesional que desde hace meses tiene a decenas de inversores en una situación de zozobra. Es que tomó dólares como inversión pagando el 3,5% mensual cuando la divisa norteamericana cotizaba a $4. En paralelo, su escribanía prestaba dinero en pesos. No hace falta llamar a Adrián Paenza para que haga las cuentas. El resultado es un saldo negativo escrito en rojo furioso.

En ese contexto se dan situaciones variopintas en la oficina céntrica del notario. Quizá la más extrema la protagonizó un abogado quien, atemorizado por el destino de los ahorros que puso en la mesa de dinero, fue a reclamar su inversión.
Las constantes negativas y las promesas incumplidas hicieron eclosión y, desencajado, el profesional tomó un arma cargada y encaró para el banquito. Enceguecido llegó al lugar y pidió por el jefe. Pero mientras esperaba que lo atendiera, recapacitó. Comenzó a enfriarse y cuando reflexionó sobre lo que estaba a punto de hacer, quebró en llanto. Volvió días después, más tranquilo y sin el “fierro” para tratar de llegar a un arreglo a futuro, incierto, pero sin efusión de sangre.
Precisamente a eso, un arreglo futuro, apuntan en el caldeado ambiente de los abogados. En varios estudios jurídicos se han hecho consultas de inversionistas de esa mesa para tratar de recuperar sumas que van de los 100 a los 350 mil dólares. Hasta ahora ninguno se atrevió a dar el primer paso. Un abogado de la matrícula cuyo asesoramiento fue requerido por un par de estos vecinos asegura que les aconsejó “tratar de arreglar y apostar a que lo vaya solucionando con el tiempo, de a poco y como se pueda, porque si esto detona no cobra nadie”.
No son los únicos que esperan una solución que disipe el frente de tormenta que se avecina. Por las extensas vinculaciones y por la responsabilidad institucional del prestamista, todos creen que están sentados sobre una bomba de tiempo que urge desactivar. Una explosión causaría heridas devastadoras en vísperas de un año electoral. Mientras tanto, el mecanismo de relojería sigue marcando el avance constante e inexorable del tiempo. Con precisión suiza. Tic. Tac.
Nota del director del blog: Reproducimos un importantisimo trabajo sobre el circuito del dinero en negro que se mueve en Tandil. Felicitaciones al Diario de Tandil.

domingo, 18 de mayo de 2014

Capital, in the Twenty-First Century: Un libro de Thomas Piletty que recomendamos

el capitalismo ha fallado y seguirá fallando, por lo que se ve...

El influyente Martin Wolf, jefe de análisis del Financial Times, ha dicho con razón que Thomas Piketty ha escrito "un libro extraordinariamente importante".Le Capital au XXIe siècle (Seuil), publicado en 2013 en Francia y traducido al inglés -Capital in the Twenty-First Century (Belknap Press, 2014)- el pasado marzo lo es. Sin duda.
Se trata de una obra clave por sí misma y por el momento en el que se ha escrito. Es undocumentadísimo trabajo sobre el capitalismo y la desigualdad social... que ha aparecido justo cuando la mayor crisis económica desde el crack bursátil de 1929 ha ahondado las diferencias sociales que existen en algunos de los países más desarrollados. Hablar de capitalismo, liberalismo, rentas del capital, del trabajo y desigualdad social en este tiempo postrecesión es demasiado apetitoso.
Por eso, el dominical británico The Observer titulaba así una larga entrevista que hizo a Piketty el pasado 13 de abril: "Occupy tenía razón: el capitalismo ha fallado al mundo". En otras palabras, ¿ha proporcionado Piketty el cuerpo doctrinal que necesitan los movimientos antiglobalización y antisistema, desde Occupy Wall Street al 15-M, que han proliferado en todo el mundo con la crisis? ¿Se debe a ello que el economista francés haya generado la mayor discusión académica y mediática sobre economía en los últimos años? ¿Por qué The Economist le ha llamado "el moderno Marx"?
Veamos lo que dice Piketty, después de un exhaustivo análisis de millones de datos y estadísticas en una veintena de países desarrollados en los últimos tres siglos:

1.  El capitalismo es un buen sistema económico para generar riqueza, pero no corrige automáticamente los incrementos de desigualdad.
2.  Los ricos son cada vez más ricos. La relación entre el valor generado por las rentas de capital (el patrimonio) y el creado por la renta nacional (el trabajo, básicamente) no es constante a lo largo del tiempo. Cuanto más bajo es el crecimiento económico, más peso tienen en la riqueza de un país las rentas de capital. Es decir, los ricos son cada vez más ricos respecto al resto de la población. Lo formuló con su famoso r > g (donde r es el rendimiento del capital y g, la tasa de crecimiento económico)
3.  La riqueza se concentra. Las rentas de capital tienden a agruparse mucho más que las rentas del trabajo, por lo que con el paso del tiempo los hijos de los ricos serán más ricos que sus padres, mientras que la renta del resto de la sociedad crece mucho más lentamente.
4.  Un parón en el siglo XX.Piketty comprueba este fenómeno en sus análisis de los siglos XVIII y XIX y dice que en el siglo XX el incremento de la desigualdad se ha frenado por las dos guerras mundiales y por la política económica fuertemente redistributiva que aplicaron todos los gobiernos posteriores a las conflagraciones. El acelerado crecimiento económico mundial de la segunda mitad del siglo XX, la implantación de políticas fiscales progresivas y la generalización de los sistemas de protección social redujeron la diferencia entre el retorno de las rentas de capital y el de las del trabajo.
5.  Vuelta a la desigualdad en el XXI. El economista francés observa cómo las diferencias de renta se han acentuado desde los años 70 hasta ahora. Las economías desarrolladas han vuelto al crecimiento sostenido, pero débil, de forma que se reproduce su argumentación: la riqueza se concentra en cada vez menos manos. Piketty dice que si no se corrige, las sociedades desarrolladas podrían alcanzar niveles de desigualdad similares a los de épocas anteriores a la revolución industrial. Si las diferencias son demasiado elevadas, dice Piketty,  se reduce la igualdad de oportunidades y, por tanto, se pone en riesgo la democracia. El economista pone como ejemplo lo sucedido en Rusia desde el desmoronamiento de la Unión Soviética, donde una oligarquía cada vez más reducida y adinerada controla el país...
Fuente: En el blog de Artemio Lopez 

miércoles, 3 de julio de 2013

Lavando Verdes y el sobrino de Miguel Lunghi y su vocación de lavandero (Lunghismo al palo)

Reproducimos una interesante nota de Política Tandil, sin comentarios. Acá va:
Entre el Tandil "lavado" y el Lunghismo

Por estos días, el lavado de dinero es un tema recurrente en los medios, sobre todo en los opositores al Gobierno que intentan sentenciar en el ámbito de la opinión pública lo que no pueden justificar aún en la Justicia.   El propósito fundamental parecería ser demostrar que el kirchnerismo, con el mismo Néstor Kirchner a la cabeza e incluyendo a empresarios cercanos al poder, inventó la operatoria de sacar dinero de país sin que los roce la fiscalización del Estado.
Bienvenida la denuncia si tiene algún suceso en el ámbito que corresponde, la Justicia, y si desenmascara una operatoria ilegal que propiciada por un funcionario político es doblemente ilegal.
¿Pero el lavado de dinero deja de ser ilegal cuando lo ejecuta un empresario o un vecino?  El argumento de la carga impositiva, muy común en estos casos, no parece ser suficiente para que un empresario utilice los mecanismos que hoy ofrecen algunos garitos crediticios para evitar dar cuenta de sus ingresos y sacar sus depósitos a cuentas del exterior.
No es fácil entender la doble vara ética que ponen algunos empresarios, o ciudadanos corrientes, a la hora de exigir y a la hora de obligarse.  Lo que ejecutado por funcionarios públicos es punible, ejecutado por ellos es apenas un mecanismo de defensa ante la intromisión del Estado en las finanzas particulares o una alternativa al ahogo impositivo.
Tandil es un caso fenomenal para poner en discusión este suceso.  Es una de las ciudades que más caceroleros concentró por cantidad de habitante.   Entre los que pedían liberar el dólar, más justicia y más seguridad había varios que aún hoy, en su comercios, venden en negro.  Y entre esos varios algunos que han tenido hasta hace poco responsabilidades mayores en cámaras empresariales.  Pero allí no se termina todo ya que la hipocresía no es moneda escasa en este pago.
Tandil también concentra una cantidad de garitos de préstamo y compra y venta de moneda extranjera que parece desmesurada para su cantidad de habitantes.  Allí recurren los angustiados por las deudas pero también los empresarios que suelen considerarse “nueva burguesía local” o “nuevos ricos”.  La multiplicación del dinero es tentadora y en esa tentación suelen empantanarse por principios éticos que se reclaman.
Días atrás se supo que un fiscal de EE.UU., acusó de supuesto lavado de dinero a la casa de cambio La Moneta, la cual opera en Mar del Plata y en Tandil.
La fiscal Victoria Francis denunció ante la justicia de ese condado que directivos de La Moneta cambiaron en la sucursal Nueva York del Banco de la Nación “unos 20 mil cheques por un valor total de 24 millones de dólares entre el 2005 y el 2012” violando las leyes antilavado de los EE.UU.
Según la fiscal, La Moneta habría utilizado a empresas sin existencia real como Amerifast Inc., y Trade Wings para justificar la llegada de dólares de la Argentina como si fueran pagos por importaciones ficticias.
¿De dónde salen esos fondos que supuestamente la casa de crédito y cambio lleva a Estados Unidos o a otros paraísos fiscales?  No hay tantos Lázaros Báez en Tandil y en la zona.  Al parecer no sólo los empresarios amigos del poder acostumbran a sacar sus ganancias fuera del país para no dejarlas al alcance de la AFIP.   Una investigación complementaria estima que por esa vía se canalizaría una parte de la ganancia que obtiene el campo. Nuestro campo y el de la región. Un sector que históricamente se ha acostumbrado a manejar parte de su economía en la informalidad y que ha renegado sistemáticamente de sumirse a las retenciones.
Entre las pruebas que presentó la fiscal figuran una serie de mails intercambiados entre los dueños de la conocida casa de cambio marplatense y su operador en EE.UU. Uno de ellos habla de cerrar la compra de “la mutual (ya que tenemos pero son del color de Obama)”.
Las mutuales no son siempre ese esquema solidario y falto de lucro que encierra su origen.  De un tiempo a esta parte se han vuelto, en algunos casos, entidades financieras encubiertas por las que pasan cheques y otros valores de terceros.  Entran teñidos y salen relucientes.  Es lo que se llama lavado.  En el medio se quedan los porcentajes que el evasor esquiva porque las mutuales están exentas de no pocas tributaciones.
Se estima que La Moneta contaría en su estructura con una mutual (la Once de Febrero - AMOF) que tuvo su origen en una entidad que prestaba dinero a los jubilados con intereses usurarios pero que además habría utilizado su sistema para limpiar los cheques de los empresarios que no tenían intenciones de declararlos ante la AFIP.
Pero en esta ciudad soñada o en vigilia, todo se sabe y nada se sabe. Y en esa penumbra no existe una voluntad de emparejar las obligaciones y los intereses.  No existe ni siquiera por parte del poder político opositor que prefiere el escándalo que reste votos pero “hasta ahí”.
Porque quién mejor que Sergio Lunghi, actual concejal de Tandil, para referirse al tema. Ya que fue el gerente de La Moneta hasta que asumió en el Deliberativo.
¿Quién mejor que un funcionario público que conoce desde adentro el desaguisado del lavado de dinero que opera en Tandil y en la zona para ponerle fin?  Está muy bien hablar de lo “correcto” de la “república” y de la “democracia” pero qué mejor que concentrar todos esos valores en el procedimiento de terminar con un mecanismo que socava todos esos valores.
Pero no.  Parece que el lavado es sólo un tema que trata Lanata en su programa nacional y en un solo sentido.  Lo que pasa en Tandil no es relevante ni parte del mismo fenómeno.  Es lavado pero no es tan ilegal.  Tal vez porque ocurre entre vecinos.  Entonces las figuras demoníacas desaparecen.  Porque Sergio Lunghi es “buen pibe” y si administró esa operatoria lo hizo por necesidad de sostener un empleo.  Y si un productor agropecuario lo hizo fue porque estaba siendo expoliado por un Estado insaciable.
Esta ciudad soñada es también una ciudad lavada, pero de eso nadie habla.

martes, 28 de mayo de 2013

Un problema de la economía argentina que vuelve: LOS CUASIDOLARES Y LA RESTRICCIÓN EXTERNAS


Pablo Tonelli, economista

La extraordinaria expansión de la economía argentina de 2003-2011 hizo pensar que la restricción externa, que había sido uno de los frenos al desarrollo en otra etapa, había desaparecido. A fines de 2011 la cuenta corriente de nuestra Balanza de Pagos quedó prácticamente en cero y el problema reapareció.
En las décadas de la sustitución de importaciones dicha restricción provocó lo que se conoció como el fenómeno de “stop and go”, freno y relanzamiento de la economía en forma cíclica. Este proceso se desencadena a consecuencia de la insuficiencia de divisas, ya que los dólares generados por las exportaciones del sector primario – agrícola ganadero – resultaban insuficientes para sostener el desarrollo industrial, que necesitaba importar insumos, maquinaria y equipos. Las tensiones que provocaba esta situación se resolvían vía una fuerte devaluación, con sus conocidas consecuencias sobre el mercado interno y los salarios. Se provocaba un “ajuste” de la actividad económica, con fuertes consecuencias en términos de actividad y empleo, para luego relanzar el crecimiento industrial,  obteniendo dólares a través del endeudamiento externo y así seguir. El “péndulo argentino”, lo llamo Marcelo Diamand.

La devaluación no era necesaria para el sector agropecuario primario que producía a niveles de precio cercanos a los internacionales, sino para la industria cuya productividad era (es) inferior a la internacional. Los dólares eran escasos para las necesidades del desarrollo industrial y el estancamiento del sector agropecuario amplificaba el fenómeno. La devaluación significaba una renta extraordinaria para los exportadores primarios, y el endeudamiento externo la solución a las necesidades de la industria de contar con dólares para continuar su ciclo productivo. Los trabajadores padecían en forma directa el encarecimiento de los bienes de la canasta familiar como consecuencia de la devaluación, es decir sufrían la baja del poder adquisitivo del salario. A su vez, las políticas de ajuste post-devaluatorio comprimían el mercado interno y afectaban la actividad económica interna y el empleo.
Este fantasma volvió a aparecer bajo la forma de claras presiones devaluatorias ya en ocasión de la corrida cambiaria de 2011 y dio origen a la estrategia de control de cambios, prohibición de atesoramiento en divisas, pesificación de las transacciones del mercado inmobiliario y restricción del giro de utilidades y regalías al exterior por parte de las empresas multinacionales, la que se fue profundizando hasta los anuncios de creación de nuevos instrumentos financieros.
En el período 2003-2011 el sector agropecuario se expandió, continuando la tendencia que venía de la década anterior, incrementando notoriamente la superficie sembrada y mucho más la capacidad productiva de la tierra con el boom de la soja y el maíz transgénicos,  la siembra directa y el paquete tecnológico del agro-business. Los altos precios internacionales permitieron que una estrategia nacional basada en el crecimiento del empleo y el valor agregado utilizando tipos de cambios múltiples y diferenciados para el agro y la industria, a través del mecanismo de las retenciones, no encontrara como límite las divisas para el desarrollo.
La magnitud de la oferta de divisas permitió durante esos años que el BCRA incrementará sus reservas, el Gobierno Nacional pagara sus compromisos en dólares sin recurrir al endeudamiento externo, la industria se equipara, las empresas trasnacionales giraran utilidades al exterior y además se dolarizara parte del excedente económico generado localmente utilizando las divisas generadas en el comercio exterior, base de nuestro superávit.
Los sectores que generan excedentes, en síntesis, dolarizan la porción del mismo que permanece liquida, sean éstos capitalistas pyme nacionales o grandes empresarios locales o extranjeros. Esta porción, como afirma el economista Ramiro Castiñeira ha sido de aproximadamente un 2 % del PBI anual en promedio durante los últimos veinte años. Idéntico comportamiento se observa en los sectores medios, profesionales o asalariados con capacidad de ahorro. La forma en que estos sectores acompañaron la corrida cambiaria y fuga de capitales del 2011 es notoria. La fuga de este último sector (porque los dólares salen del circuito económico) es fuga al colchón o a las cajas de seguridad, no a cuentas externas ni paraísos fiscales.
La más central de las funciones de una moneda, preservar el valor (en término de bienes), ser reserva de valor, no es cumplida por el peso. El capital no cumple su ciclo sino se expresa en dólares y los ahorros de los sectores medios y altos necesitan del dólar para tener una certeza del monto con el que  cuentan. Esto mucho antes de las actuales guerras de divisas y de la renacida discusión sobre el  rol monetario del oro que trajo la crisis internacional. Es un comportamiento histórico el que devino a la Argentina una economía bimonetaria.
La estrategia profundizada a partir del 2011 evitó muy acertadamente una macro devaluación con efectos devastadores sobre el salario, el empleo y el mercado interno en aquel momento y en éste. Sin embargo no ponderó adecuadamente la magnitud del desafío que implicaba el retorno de la restricción externa y la sensación de descontrol que genera el alza constante del dólar marginal en el imaginario social de la Argentina, que constituye su síntoma. Por supuesto todo ello es apocalípticamente magnificado por los grandes medios y los sectores de poder enemigos del Gobierno. Pero esto último es obvio, dado que como dicen los ajedrecistas, las negras también juegan.
La inversión en los sectores estratégicos, como la energía, necesita urgentemente de divisas para su desarrollo. El funcionamiento del mercado de la construcción privada no social y el mercado inmobiliario se mueven en dólares, vinculado con el carácter de bien reserva de valor de la propiedad inmueble, particularmente en el Área Metropolitana y otros centros del interior.
El BONO ARGENTINO DE AHORRO PARA EL DESARROLLO ECONÓMICO” (BAADE) y  el “PAGARÉ DE AHORRO PARA EL DESARROLLO ECONÓMICO“ se orientan al primer objetivo y el “CERTIFICADO DE DEPÓSITO PARA INVERSIÓN” (CEDIN), al segundo, creando un cuasi-dólar, un sustituto local de la moneda estadounidense. A estas alturas no resulta posible estimar adecuadamente con cuantos recursos podrá contar el Plan de YPF provenientes del BONO y del PAGARÉ o estimar el grado de impacto positivo del CEDIN, originalmente bien visto por la Cámara de la Construcción y la Cámara Inmobiliaria, en los precios y las transacciones del sector. Tampoco es posible estimar en qué grado la negociación en pesos de estos instrumentos convertibles a dólares ante su presentación ante el Banco Nación u otros Bancos Comerciales bajo ciertas condiciones, funcionarán como un “mercado financiero de cambios”.
El dato a tomar en cuenta para los hacedores de la política económica es que la restricción externa ya está entre nosotros. Los dólares provenientes del comercio exterior son insuficientes para financiar el equipamiento industrial, pagar nuestros compromisos externos, asegurar la remisión de utilidades de las multinacionales, cubrir el bache energético y el creciente desfasaje del turismo.
Este el desafío clave que enfrenta la economía argentina.

martes, 26 de marzo de 2013

Inflación, devaluación y los ganadores de siempre


La gran inundación

 Por  Mario Rapoport y Noemí Brenta
Un fantasma recorre la economía argentina, se llama devaluación. No es la primera vez que esa figura etérea se nos aparece de repente; en el pasado sucedía con frecuencia en las crisis de stop and go o de la deuda externa. Sus efectos son por lo general depredadores para nuestras formas de vida, como suelen serlo las grandes inundaciones cuando no existen obras de ingeniería que las frenen.

Arrasan con todo lo que encuentran en sus orillas: viviendas, cultivos, animales, gente. Los sobrevivientes deben vivir de la caridad del Estado, pierden la totalidad de sus pertenencias y no pueden reconstruir sus hogares. Una gran devaluación es como una gran inundación, pero afecta solamente a los que habitan las riberas, no las suntuosas residencias de los terrenos altos.
En términos económicos, esto significa que los primeros afectados son los orilleros (asalariados, jubilados y todos aquellos que tienen ingresos fijos) y los que residen en las calles aledañas (comerciantes, pequeñas empresas o aún empresas más grandes pero que no exportan sus productos y dependen del mercado interno, como la mayor parte de las industrias).
El consecuente deterioro de las condiciones de vida se agrava con la espiral inflacionaria que forma parte de la segunda y más aterradora ola. Ya es casi un tsunami y surgen de las aguas tiburones dispuesto a devorar los restos. Algo parecido a los fondos buitre, sólo que éstos revolotean excitados por el seguro festín en los días subsiguientes.
Parece un film de terror, pero ésta es la realidad virtual que están manejando detrás del telón del Truman Show argentino los directores de esta película de serie B (exportadores, financistas, productores agropecuarios, la santa trilogía) que cuesta muy pocos dólares como el mercado que representan, y que, para no ser advertidos, se esconden con sus cámaras en pequeñas cuevas iluminadas por temblorosas lámparas amarillentas que transforman el color verde en azul (de allí el nombre blue que adquieren esos billetes).
A los que propician esta inundación no les ha bastado con filmar durante treinta años películas de terror con toda la población como extras. Los argentinos recuerdan sus títulos: “Anne (FMI) Krueger ataca”, “Querida, encogí a la industria”, “La deuda eterna”, “El dólar de ya no ser”, “Los golpes del Mercado de Abasto” y la famosa coproducción turcoargentina “Un beso por un dólar”, además de otras similares.
Casi todas concluían, como en las películas mudas, con corridas espectaculares, generalmente para hacer la fila en la puerta de los bancos antes de que quebraran, cacerola en mano.
Eran épocas en que la gente en vez de mirar los partidos de fútbol por televisión miraban las tribunas y cómo se peleaban las hinchadas, algo más fascinante que contemplar jugadores no vendidos al exterior y por supuesto maletas.
Después de cada inundación todo el mundo podía satisfacer su sed de dólares, pero esa bebida se había ido por las nubes y sólo algunos privilegiados llenaban sus piscinas con tan preciado elemento. Verde que te quiero verde dijo el poeta.
Hoy el mundo vive inundado de los dólares que emite la Reserva Federal y esas aguas están cada vez más turbias. Como en la Edad Media, los países se transforman en castillos fortificados para no ser víctimas de las burbujas de dólares que suben y bajan sin control, pero los caballos de Troya del ajuste suelen saltar sus murallas para exigir que paguen sus deudas portando toda clase de instrumentos de tortura: rebajas de sueldos, de jubilaciones y pensiones, de gastos sociales, etc, etc.. ¿Debemos abrirles las compuertas? Cada vez que lo hicimos La Boca se inundó.
Poniéndonos un poco más serios, una serie estadística confeccionada por algunos de los mejores especialistas en distribución de ingresos del mundo, The Top World Incomes Database, muestra, ante nuestro asombro, que los treinta años de libertad casi absoluta de mercados, que llevaron al Globo a la crisis más brutal desde la Gran Depresión, han concentrado los ingresos mundiales en el uno por ciento más rico de la población a costa del resto.
Pero no sólo eso, según este ranking de países, para el 2004, un año sobre el que hay información de todos, la concentración del ingreso en el uno por ciento más rico de la población daba, ¡oh milagro!, que la Argentina iba al frente, cabeza a cabeza con los Estados Unidos, como en las carreras de Palermo o San Isidro. En ambos casos detentaba el 17 por ciento de los ingresos totales, superando a Gran Bretaña, Noruega, Canadá, Australia y Nueva Zelanda.
Si se miden los ingresos de 1973 al 2004, ese uno por ciento de argentinos superaba en el primer lugar con un incremento de 9 puntos porcentuales a los vecinos del Norte que tenían 8,5 puntos porcentuales más entre las dos fechas. Les seguían las pobres Gran Bretaña y Noruega, con sólo 6 puntos porcentuales de aumento para sus ricos en ese período, unas migajas.
Habría que dar la razón a un presidente que supimos conseguir: Argentina no solamente está en el Primer Mundo, sino que también figura en los primeros lugares junto con Estados Unidos, pero sólo en los ingresos de los más afortunados.
Vinculando esa disponibilidad de fondos con el producto interno bruto argentino y considerando que porcentualmente la misma relación continúa (pudo haber disminuido en algo), se observa que nomás de 40.000 ciudadanos locales tendrían ingresos conjuntos de cerca de 70 mil millones de dólares al tipo de cambio actual, con los cuales podrían darse el gusto de pagarse unos tragos en el principado de Mónaco o en las islas Bahamas, si quieren viajar de repente sin necesidad de tarjetas de crédito o SUBE, para hacer algún depósito de urgencia.
Las reservas actuales del Banco Central suman unos 40 mil millones. ¿Cuál es la ecuación real de la riqueza argentina? Cuánto durará en manos de los depredadores. Quizá las matemáticas nos den una respuesta.
Fuente: Página 12

domingo, 10 de marzo de 2013

Eduardo Lucita “En economía a Cristina le tocó la difícil, no como Kirchner que parece un héroe y le toco la fácil”


La cita es en “El Libertador” en Corrientes y Dorrego: “Un café que también suelo usar como oficina”, anticipa por teléfono al acordar la entrevista. Es uno de esos bares tradicionales que todavía resisten el alguna esquina porteñas. Pide “una lágrima”, la endulza con sacarina. El sol entra por la ventana y calienta la mesa, como adivinando la charla.

¿Cómo caracterizaría a la experiencia económica del kirchnerismo?

El kirchnerismo se ha beneficiado ampliamente de dos medidas que no tomó: La declaración del no pago de un porcentaje importante de la deuda externa, que en ese momento era de 81.800 millones de dólares. Rodríguez Saá hizo una suspensión de pago unilateral, forzado por la situación, que duró 38 meses. En esos 38 meses no vinieron los Marines, no pasó nada, y el gobierno pudo destinar esos fondos para otras cosas. Así, tuvo una mayor capacidad financiera.

La segunda medida que no tomó y de la que se benefició ampliamente es la macro devaluación de Duhalde. Estos dos elementos jugaron decisivamente, sobre todo la macrodevaluación, porque pulverizó los salarios, favoreció las exportaciones y frenó las importaciones, forzando un mecanismo de protección inmediato. Dolarizó los ingresos del Estado vía retenciones, pero dejó pesificado los gastos, sobre todo los salarios. Se revirtieron así dos temas centrales de la crisis: el déficit del comercio exterior y el déficit financiero. Inmediatamente se pasó a lo que duró hasta ahora, que se conoce como superávits gemelos.

¿Y la reactivación del aparato productivo?

Por esas dos medidas, las empresas tuvieron mejores condiciones para trabajar y pudieron duplicar su tasa de ganancia. Y todo sin inversión, porque la capacidad instalada era muy grande. Hasta el 2007 pudieron abastecer el mercado interno sin ninguna necesidad de realizar inversiones. Es decir, con costo fijo cero. Por otro lado, tenían que financiar su capital operativo y como no había crédito, porque los bancos estaban en crisis, lo que hicieron fue traer los dólares que se habían llevado afuera durante la Convertibilidad. Por cada dólar que sacaron, trajeron 33 centavos de dólar que le rendía más que el dólar anterior.

Todo eso lo hereda el kirchnerismo, que siempre fue muy hábil cuando dice “nosotros no hicimos la devaluación ni entramos en default”. Pero que se beneficiaron enormemente de eso, no cabe la menor duda.

¿O sea que ubo una alianza de esos grandes capitales con Kirchner?


Lo que el capital le encomienda al kirchnerismo es poder realizar esa tasa de ganancia. Por lo tanto dinamiza el mercado interno con aumentos de salarios, convenciones colectivas, 20 aumentos consecutivos de la jubilación, subsidios (a los bancos pero también a la gente), paritarias. El gran crecimiento de las organizaciones de desocupados en realidad se basa en eso: Cualquiera que pasaba por el ministerio conseguía un plan. La cuestión era alimentar el consumo.

Se reducen los niveles de pobreza y desocupación. Esos primeros cuatro o cinco años de administración kirchnerista fueron muy eficientes. El mercado interno se dinamizó y las empresas ganaron mucho dinero.

¿Cómo jugó en todo esto el famoso viento de cola?

El kichnerismo fue muy hábil en aprovechar las situaciones que heredó, pero también para inducir ciertas políticas estatales favorables a esa situación. En eso contó también con otro favor que fue el mercado internacional, que venía en crisis y comenzó a reanimarse en mayo del 2003, mientras que la economía argentina comenzó a reanimarse a mediados del 2002, con la devaluación.

Entonces cuando a Néstor Kirchner le toca el “viento de cola”, la economía estaba mejor parada que un año antes. Y lo aprovechó inmensamente. Además, acá hubo dos cosas que en ese momento no se reparó demasiado, pero que salieron a la luz y es que el campo invirtió mucho en los noventa, se modernizó tremendamente. El campo argentino hoy es uno de los más productivos del mundo y eso le permitió responder rápidamente y abastecer el mercado externo.

La otra cuestión es que durante la década de los noventa se consolida un polo industrial exportador, que continúa hasta hoy.

Además, los precios de los commodities se dispararon...
Claro, hay un cambio en los términos del intercambio mundial, a partir de la demanda de China, del sudeste asiático y de la India. Podemos decir que estamos atravesando un período en donde hay escasez relativa de materias primas y de productos energéticos y sobreproducción relativa de productos e insumos industriales. Lo primero tira los precios de los commodities hacia arriba y lo segundo baja el de las manufacturas. Lo que era tradicional en las economías capitalistas dependientes, como las de toda América Latina, era que cada vez tenían que exportar más toneladas de granos para importar la misma cantidad de productos. Eso se invierte radicalmente y es lo que dura hasta ahora.


Eso favorece a la Argentina. Este cambio de tendencia, para muchos analistas va a durar muchos años más, y por ese lado el país tiene ciertas garantías. Esto potencia la renta agraria, la renta de la soja, y le da fuerza a todo un sector neoconservador en la Argentina, que se ve ahora cuando los productores amenazan con demorar la comercialización de la oleaginosa. Por lo cual, pueden agudizar la crisis del sector externo, lo que se llama la restricción externa, y desfinanciar momentáneamente al Estado.

El neodesarrollismo

¿Y la industria que rol jugó en el modelo kirchnerista?

En la Argentina la industria siempre fue dependiente del flujo de la renta agraria a través del Estado. Desde sus orígenes no es competitiva, ni lo va a ser nunca, entonces necesita aparte de la tasa de ganancia por parte de la plusvalía que le extrae a los trabajadores, una parte de la cuota que le viene vía el flujo de la renta agraria.

De manera que hay “viento de cola”, pero no es lo único. También hay políticas estatales, que se verifican en la segunda administración kirchnerista.

¿Cuáles son esas políticas?
El primer período, que es del 2003 al 2008, es de crecimiento rápido y sin obstáculos. Del 2008 a fines del 2012 es de crecimiento pero con problemas, que el gobierno tiene que ir eludiendo, por medio de la nacionalización de las AFJP, la crisis de las retenciones, nacionalización de AySA y del Correo, la expropiación del 51% de las acciones de YPF. Todo ese paquete de nacionalizaciones le permiten al Estado hacerse de una cantidad de dinero. Se ve una mayor y más fuerte intervención del Estado en la segunda etapa de la administración kirchnerista, que es mucho más difícil, que en la primera. A Cristina le toca la difícil, no como a Kirchner que le tocó la fácil, a pesar de que aparece como el héroe nacional.

¿Qué balance haría entonces de la experiencia kirchnerista?
Lo que está claro es que en estos años se ve un ciclo expansivo de la economía como no hubo nunca en la historia de la Argentina. Hay que remontarse a los primeros años del siglo XX para encontrar 4 años de tasa de crecimiento del PBI del 10 por ciento, sobre la base de inversiones externas muy fuertes. Pero acá tenes 8 años, salvo el 2009 que impactó la crisis mundial, de crecimiento con promedio del 8 por ciento anual. En todo este período de administración kirchnerista el PBI creció un 90%, pero el PBI industrial creció más que el promedio. Eso explica el fuerte crecimiento del trabajo. Hoy la Población Económicamente Activa (PEA) ronda las 16 millones de personas. En los noventa había 60 mil metalúrgicos, hoy hay 250 mil; había 25 mil en SMATA y hoy hay 100 mil, y esto se reproduce en textiles, gráficas y otros sectores industriales.

¿Entonces, hay un proceso de industrialización real?
Entre los economistas hay dos visiones: los kirchneristas dicen esta es una matriz productiva diversificada, industrialista, con inclusión social. Otros dicen: “Acá está todo igual a los 90, no pasó nada”. Si uno analiza la composición del Producto Bruto en el año 1998, que fue el más alto de la Convertibilidad, y analiza el 2011, hay uno o dos puntos más en la composición del PBI. Punto más, punto menos, la estructura es la misma. Acá no pasó nada grave.

Ahora si uno analiza la evolución del Producto Bruto del 98 al 2002, ve que cae y ahí empieza a crecer. Pero el producto bruto industrial cae menos que el promedio, y cuando crece, lo hace mucho más que el promedio. Ahí hay un proceso de expansión de la industria, que es en el que se afirma el kirchnerismo.

Hay un fuerte proceso de recuperación industrial, pero no se puede decir que hay un proceso de industrialización ampliada, porque no hay grandes inversiones que permitan lograr un click, un momento bisagra.

¿Y qué habría que hacer para logarlo?
Hay toda una discusión respecto a si eso es posible en un proceso de globalización como el actual. Muchos dicen que volver a una industria integrada, más allá de si es buena o mala, eficiente o ineficiente, pero integrada al fin, como teníamos en los sesenta, ya no es posible. Hay que tener en cuenta que la matriz de Insumo Producto de la Argentina tiene entre un 38 y un 40 por ciento de importados. ¿Cómo resolver eso en un proceso de globalización?

Vos fijate que la industria de punta, que es la automotriz, es totalmente deficitaria en términos de divisas. Entre el 60 u 80 por ciento de los autos armados en la Argentina es importado. Los autos tienen componentes importados de 17 países.


¿Pero no se trata de una tendencia global?
Claro, esto no es un fenómeno solamente argentino. Posiblemente la composición importada en otros países no sea tan fuerte como acá, que está el acuerdo con el Mercosur que te traba cualquier cosa. Pero si no hubiera Mercosur, no habría industria automovilística, no sólo acá, sino en Brasil, porque no son competitivas internacionalmente. Es un problema del capitalismo dependiente argentino. No depende de cual o tal gobierno. Lo único que pueden hacer es tomar tal o cual medida, porque romper con esa dependencia implica tomar medidas mucho más profundas que ninguno de los gobiernos que hubo desde que volvió la democracia –y tampoco creo que los que vengan, al menos com este sistema- están dispuestos a tomar.

¿O sea que la pretensión revolucionaria o reformista del kirchnerismo es limitada?
Cuando uno analiza el kirchnerismo, ve cambios y continuidades. Esto se ve claramente en el bloque de poder. El bloque de las clases dominantes que se consolidó en los años noventa, es exactamente el mismo que ahora. Sobre todo porque no hay una fracción del capital nacional, una fracción de la burguesía, que dispute ese lugarcito bajo el sol, como había en los años 50 o 60. Eso no quiere decir que no haya burgueses nacionales. Heller, el banquero guevarista, es un burgués nacional, Buzzi, de la Federación Agraria, también es un burgués nacional, pero no tienen fuerza política para disputar.

Todo el intento del gobierno en crear desde el Estado toda una burguesía nacional en la que apoyarse, más allá de los negociados y el capitalismo de amigos, es un intento por recrear una burguesía nativa. Esa es la ilusión de Kirchner cuando hablaba de capitalismo serio.

El modelo coreano y la inflación

¿En qué modelo pensaba el kirchnerismo cuando lanza esa idea de recrear la burguesía nacional?

Yo creo que el kirchnerismo tiene la ilusión de recrear un proceso similar al que vivió Corea. A fines de los 50, principios de los 60, Corea creó desde el Estado una muy fuerte burguesía nacional. Pero las condiciones geopolíticas del mundo eran otras, eso había sido apoyado por Estados Unidos porque recién salía de la guerra con Corea del Norte. Estaba el conflicto de Vietnam que ya se venía, China y todavía estaba el bloque soviético. A tal punto fue favorecido en su creación por EEUU que se montó en Corea una gran fábrica de televisores color y se le entregó todo el mercado norteamericano cautivo.

Esas condiciones geopolíticas hoy no existen. En las condiciones actuales es muy difícil recrear una burguesía nacional, es muy difícil la ilusión que plantea la Presidenta a cada rato de inversiones extranjeras que vengan a desarrollar el país, porque no estamos en la época del desarrollismo. Esto que hay ahora es un neodesarrollismo, que nace del neoliberalismo y encuentra ahí sus limitaciones. Son limitaciones estructurales del capitalismo argentino y de la extracción de clase propia del kirchnerismo.

¿Por qué esas condiciones ya no están?
El mundo cambió. En este momento la orientación de las inversiones productivas externas van hacia China, la India, Brasil a México, no para estos lados, porque es un mercado muy chico. Además, en esta vocación neodesarrollista, el gobierno argentino, como puede, pone trabas. A la remisión de utilidades, control de capitales, a los precios. Una serie de medidas que el capitalismo mundial no está dispuesto a sostener. Muchas de las cosas que se hicieron en los 50 o 60 el capitalismo actual no las soporta.

¿Cómo explica la inflación?
La derecha y los liberales siempre plantean que la inflación es producto de un exceso de demanda. Lo que dicen es que hay que bajar la demanda para que se equipare con la oferta y así todo va a funcionar armoniosamente. Bajar la demanda significa menos gasto público, menos emisión y menos salario.

Es evidente que a medida que crece el nivel de emisión, algún grado de incidencia tiene sobre la inflación. Se está emitiendo al 40% pero acá las causas son varias. La principal es la alta tasa de ganancia con la que funciona el capitalismo argentino, que es un sistema capitalista muy concentrado. Hay 500 empresas fuertes que explican el 30% del PBI de la Argentina. Hay 200 empresas formadoras de precios y hay 50 empresas que explican el 15% del PBI. Estas son las empresas decisivas. Si el Estado, en vez de controlar precios en los locales a la calle, no controla los costos de producción de las 200 formadoras de precio y establece índices de rentabilidad razonables, como el sistema mundial y no la locura que es acá, no hay forma de controlar la inflación.

Pero en los 90 la estructura estaba tan concentrada como ahora…

Sí, pero tuvimos 3, 4 años de recesión en donde hubo tasas de deflación. Es otra cosa. No había inflación pero los salarios estaban planchados. Ahora los salarios se recuperaron mucho. Hoy los salarios se han recuperado al nivel del 2001 o un poco más en términos reales, lo cual para la burguesía argentina pesa. Si bien el componente salarial en el costo de un producto terminado no es significativo, las empresas siempre aprovechan.

El segundo punto es que esta no es una inflación de demanda sino de oferta. Hay poca oferta de productos porque no hay inversión de ampliación de la capacidad instalada. Los capitales apenas invierten para seguir por atrás a la demanda pero nunca se anticipan ampliando la capacidad. La tercera cuestión que incide sobre el precio de los alimentos es su precio a nivel mundial, que se traslada a todos los productos agropecuarios.

Eso tira para el precio de los alimentos. Por eso la política de retenciones no es sólo política fiscal sino que trata de desprender los precios locales de los internacionales. En realidad para eso la solución es la nacionalización del comercio de granos. Recuperar el IAPI, pero de una forma nueva, moderna, más ágil, más eficiente. El Estado tiene que fijar los costos y vender. No hay otra forma. El peso de la renta agraria volvió para quedarse, y va a ser un factor desestabilizador y de conflicto permanente.

¿Cómo afecta la inflación a los trabajadores?
Vamos a iniciar un año de mayor conflictividad social que los años anteriores, por el proceso inflacionario, que no es desbocado, pero que viene incrementándose desde el 2007, 2008. Se va acumulando y cada vez se espiraliza un poco más. La segunda cuestión que afecta a dos millones y medio de trabajadores sobre once o doce, el 25% de los asalariados, y que es mucho más en los asalariados que están en blanco, es el mínimo no imponible para las ganancias.

Primero, considerar ganancia al salario ya es un debate propio. Pero además al no actualizarse las escalas, paga el que gana 6000 pesos. Que a vos te echen del trabajo, te indemnicen, y vos pagues impuestos por esa indemnización es una inequidad. Pero además es una inequidad que paguen impuestos los que viven de un salario y no la renta financiera. Y tampoco hay impuesto a la herencia, porque la sacó Martinez de Hoz y nunca se volvió a implementar.

Todo esto va a traer conflictos, lo de los docentes es la punta del iceberg.



Addenda: agregamos parte del reportaje sobre el tema ferroviario.


Los ferrocarriles y la tragedia de Once

Eduardo Licita trabajó 20 años en Ferrocarriles Argentinos y publicó "La patria en el riel. Un siglo de Lucha de los Trabajadores Ferroviarios". Su visión sobre las causas de la debacle del sistema ferroviario argentino.

¿Qué balance hace a un año de la tragedia de Once?

La tragedia de Once, que costó tantas vidas y tantos heridos, dejó al descubierto lo que muchos veníamos denunciando hace años: vivimos una descomposición del sistema ferroviario. De hecho, los ferrocarriles de carga tienen descarrilamientos todos los días, hay cientos de accidentes ferroviarios, sólo que no son tan gravosos en vidas humanas.

Estamos frente a un deterioro que viene de larga data, desde principios de los años 60, con el fracaso del Plan Larkin, que en realidad y a diferencia de todo lo que vino después, al menos era un plan, porque dejaba al ferrocarril con 14 mil kilómetros de vía, pero funcionando, por lo menos en la teoría, modernizándose. Eso fue en la época de Frondizi. Se llamaba Larkin porque era un general norteamericano. Dejaba un sistema ferroviario achicado funcionando y que quería ser rentable, preservaba el corazón del sistema, que era lo que daba ganancias.

¿Y porqué no se concretó?
El plan fracasó por la fuerte resistencia obrera y sindical. Después de una huelga, que duró más de sesenta días, el sistema quedó muy deteriorado, y a partir de ahí empieza una debacle, que todos los planes posteriores no hacen más que agudizarla.

¿En que consistía ese plan?
El plan significaba pasar de 40 mil kilómetros de vías a 14 mil, y dejaba gran parte de los 100 mil trabajadores ferroviarios sin trabajo. Era un ajuste importante. Provocaba lo que terminó pasando después: Montones de economías regionales y pueblos del interior del país quedaban totalmente desconectados del sistema. 

En ese entonces el sistema ferroviario nacional de alguna manera operaba vertebrando toda la estructura del país, porque no existía todo el sistema de rutas que hay ahora. Ahora el sistema compensa en algunos casos la inexistencia del ferrocarril, pero a un costo social y económico mucho mayor que conlleva mantener la ruta, sumado al deterioro ambiental que provoca.

¿Es muy ineficiente el sistema actual?
El cálculo de las externalidades en el sistema de transporte favorece ampliamente al modo ferroviario frente al modo carretero, acá y en todo el mundo. Ocupa mucho menos espacio, transporta más cargas y más pasajeros. Una formación del Sarmiento equivale a 50 colectivos. La incidencia es mucho mayor en el transporte por ruta. En el daño ambiental por la combustión también.

¿Desde los 60 a hoy nunca hubo instancias de recuperación?
Hubo dos momentos de cierta recuperación en el sistema ferroviario, por lo menos en la participación en el sistema antiguo de cargas, en los años 74 y 84, dos momentos de vida democrática del país. Después del 84 ya empieza una debacle muy pronunciada que se agudiza fuertemente en los últimos diez años. Y entra a jugar peligrosamente la siniestralidad en el transporte ferroviario: cada vez es más riesgoso el sistema de pasajeros y eso es lo que sale a la luz con la tragedia del Sarmiento. Hay que tener en cuenta además que un año antes ya había habido un par de accidentes de envergadura en el Sarmiento.

El sistema político y el sistema empresarial no vieron, o no quisieron ver, esos anuncios que había, esos mensajes que mandaba la realidad y finalmente estallaron ese 22 de febrero.

¿Cuáles fueron las causas?
Las causas son varias, pero de todas maneras lo que queda claro es que hay una ausencia de una política de transporte ferroviario, no sólo de mantenimiento sino de actualización del equipamiento, que es obsoleto. Muchos de esos coches ferroviarios, son peligrosos. La estructura está vencida por todos lados. Si eso se asienta además sobre vías que están en mal estado, la situación empeora. Y si además no hay un sistema de comunicaciones y de señalamiento moderno, peor. La único que evita más accidentes es la experiencia del personal y también que los trenes van cada vez más lento. Si con este sistema hubiera mayor capacidad de tracción, habría más accidentes todavía.

¿El congelamiento de tarifa influyó en el congelamiento de tarifas?
Es cierto que hubo falta de inversión y que las tarifas estuvieron congeladas, también. Pero también es cierto que a pesar de esto, el Estado año tras año puso una enorme cantidad de dinero en subsidios y esos pesos no se han visto para nada. A dónde ha ido esa plata, es algo que la investigación del accidente debiera hacer también: qué pasó con todos esos subsidios. Alguien se los llevó, y todo indica que no se lo llevaron sólo los Cirigliano, se lo han llevado también, como mínimo, sectores del control estatal. Si vos pones 100 podes tener un equivalente de 80, pero no un equivalente de 20 nada más. 

En el sistema capitalista algo siempre queda en el camino. Negocios y negociados hubo siempre. Hace muchos años uno de los contratistas del ferrocarril, uno de estos tantos sinvergüenzas me decía que la “cuota” normal es un 10 por ciento, pero hay casos que te piden el 50. El 10 está asumido por todo el mundo. Pero superar ese porcentaje ya es gravoso.

¿Cree que el gobierno logrará revertir esta situación?
Indudablemente va a haber un cambio. Además el sistema político lo necesita, el gobierno más que nada, que está poniendo mucho dinero. Ahora hay un mayor nivel de control del dinero que se pone, por lo menos fue lo que me comentó (Rubén “Pollo”) Sobrero. Aparentemente los tramos de vías ya están casi todos renovados. Aún falta un elemento central que es el sistema de cambio de vías; los corazones de las vías. Ahí hay un problema porque no son nacionales, hay que importarlos. Pero son decisivos para mantener una infraestructura en condiciones.

Después está el tema, que ha generado toda una discusión, de que han encargado más de 400 coches nuevos a China por más de 500 millones de dólares. Seguramente un porcentaje de eso se podría haber fabricado en la Argentina.

Ahora, hay que ver si los tiempos de entrega son rápidos, y más aún con coches de una dimensión tan grande, eléctricos, con aire acondicionado y otra serie de modernizaciones que es indudable que el gobierno quiere tenerlo antes del 2015. El otro problema que se denuncia es que vienen sin ninguna transferencia tecnológica. Con lo cual se genera la dependencia de nuevo, a pesar de que no sea demasiado sofisticada. Y hay que ver también el tema de los repuestos. Si eso no va acompañado de inversiones acá, con sectores de fabricantes de repuestos que permitan ir haciendo el mantenimiento con material nacional, otra vez la dependencia va a ser muy fuerte.

Otro tema a tener en cuenta es que el soterramiento del Sarmiento quedó totalmente parado…
Es que es lógico, si el gobierno está decidido a renovar los coches y que estén dentro de dos años. No va a meter esfuerzos en el soterramiento, que es un proyecto de muy largo aliento. Lo que es cierto también es que trajeron la máquina tuneladora y la tienen parada, que es una inversión de una proporción grande. Esa es otra muestra de que el accidente de Once le alteró también los planes al gobierno, y por eso lo dejó de lado.

Todo indica que hasta dentro de uno o dos años no se van a ver grandes resultados. Ahora, sí me parece bien que hayan comenzado por la infraestructura, por las vías, porque si vos pones un coche nuevo sobre una vía deteriorada, se desgasta rápidamente por los golpes. La vía es inevitable mejorarla primero.

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