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sábado, 31 de diciembre de 2011

El 2012 ya comenzó, y yo todavía preparando la celebración. Saludos a todos/as



El 2012 ya comenzó...

Tandil.( 10:02 hs.) La pavita ya está hecha, al igual que el cheesecake; a la mañana comencé a preparar las bondiolas de cerdo al horno con una mescla de especias mesoorientales-ya estoy sintiendo el aroma que viene de la cocina-,las bebidas están en la heladera y las ensaladas preparadas para su aliño antes de medianoche. Todo listo para festejar en esta parte del mundo...Feliz Año 2012 y buena fortuna para todos y todas. Salute. 


El año 2012 ya llegó para los casi 200.000 habitantes de Samoa, Tokelau y las islas de La Línea en el Pacífico.


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Y apenas 15 minutos más tarde comenzaron a abrirse botellas para brindar en las islas Chatham, Nueva Zelanda, ubicadas a 650 kilómetros al sureste de la isla Norte neozelandesa.

Samoa y las islas Tokelau, que pertenecen también a Nueva Zelanda, han hecho historia este año al pasar de ser las últimas en celebrar el año nuevo a ser las primeras porque en la medianoche del 29 de diciembre (el 30 de diciembre a las 10:00 GMT) cambiaron de uso horario, pasando -de este modo- a la franja horaria del Pacífico, dando un salto hacia adelante de 24 horas y eliminando un día de su calendario, recordó la agencia DPA.

Es por ello que el 30 diciembre pasó a ser el 31 de diciembre y este año, entonces, son los primeros en dar la bienvenida al año 2012.

Las islas de la Línea, donde residen apenas un par de miles de personas, pertenecen a Kiribati, un estado insular del Pacífico que se extiende 500 kilómetros a ambos lados de la franja horaria, por lo que en el pasado unas islas vivían en un día diferente al resto de las islas del país. Por decreto gubernamental, todas las islas se encuentran en el mismo uso horario desde 1995.(fuente: télam)

domingo, 18 de septiembre de 2011

A Candela la mató el periodismo (opinión)


Por Esteban Rodríguez (*).


Parafraseando a Antonin Artaud voy a decir que a Candela la mataron los medios. Cuando digo los medios no estoy pensando solamente en los empresarios que financian las coberturas de sus trabajadores, sino también en los movileros y camarógrafos, en los presentadores de noticias y en cada uno de aquellos periodistas o editores que, sin saber nada sobre el tema no ahorraron palabras para explicar lo que no entendían, lo que no sabían y lo que no podían ni debían decir, al menos en ese momento: cuando había una niña que no aparecía.

El caso Candela no es un caso aislado, una cobertura similar, ensayaron los medios meses atrás en la ciudad de Ayacucho, cuando una madre había denunciado que su hija había muerto después de un robo a su casa. Los vecinos se enardecieron, más aún cuando los medios de Buenos Aires llegaron hasta el pueblo a cubrir los hechos. Casi quemaron la casa del intendente. Las cámaras estaban ahí no para cubrir los hechos sino para avivarlos. Eso se llama periodismo de agitación, una de las tareas que Lenin proponía para el periodismo. Y como dije alguna vez, sabido es que Lenin fue apropiado por el diario Clarín. No voy a referirme a esto que aborde en el libro “Contra la prensa” (editado por Colihue en 2001). El punto es que después la madre se arrepintió y dijo que no había habido ningún robo. Pero para entonces, la noticia ya había ganado el país: “otra víctima de la inseguridad”.

La cobertura en el caso Candela no es un hecho aislado, detrás hay una gimnasia periodística que ya lleva dos décadas. Se sabe, en un contexto de descreimiento de las instituciones judiciales, cuando los periodistas son referenciados por la opinión pública en general como la agencia donde presentar los problemas, los medios empiezan a disputar el sentido de verdad que antes monopolizaron los tribunales. Es lo que llamamos hace más de diez años atrás “Justicia mediática.” (Editado por Ad-Hoc en el 2000) Los periodistas no están para informar sino para presionar sobre el sentido de verdad que está en juego en cada uno de aquellos acontecimientos que no sólo representan sino que contribuyen a producirlo.

En el caso de Candela los periodistas no sólo aventuraban hipótesis que se sostenían en los prejuicios del barrio o el sentido común de la sociedad, sino que no dudaron en entrevistar a los compañeritos del colegio de Candela para preguntarles sobre la relación entre Candela y el padre preso. Los periodistas no sólo se apostaron en la puerta de la casa de Candela sino en la fiscalía. De esa manera seguían al fiscal en cada uno de los operativos que éste disponía.

Así llegaron a cubrir los allanamientos y rastrillajes en vivo; bailaron malambo en el terreno donde fue encontrado el cuerpo de Candela; duplicaban cada una de los interrogatorios a los testigos, toda vez que cuando estos salían de declarar de tribunales o la comisaría eran abordados por las cámaras de televisión. Difundiendo imágenes de la niña; su página de Facebook; trascendiendo grabaciones que no habían sido chequeadas ni siquiera por los investigadores. Todo eso lo hacían trasmitiendo en “cadena nacional”. Bastaba que uno cambiase de canal para encontrarse con la misma entrevista enfocada de otro ángulo.

Si a eso le sumamos la demagogia política del gobernador Scioli y su superministro de seguridad y justicia, el caza-recompensas Casal, que acompañaba a los policías en los operativos; si le sumamos la falta de carácter del fiscal para dirigir una investigación que tiene estado público y las infiltraciones que hacía –como siempre- la propia policía… la intromisión periodística tenía vía libre.

Pero hay algo más: la mamá, la madre de la víctima. Esa mamá que fue víctima de un hecho delictivo se transformaría de un día para el otro en víctima de los medios. Porque los periodistas pasaron de su angelización a la culpabilización. De un día para otro, Carola Labrador y su hermana se transformaron en los nuevos chivos expiatorios. Y no solamente ella, sino su marido preso, su entorno familiar, los vecinos y amigos de la familia. Los medios lanzaron sus cámaras contra ellos, los interrogaron y patotearon, y no dudaron en apuntar sobre todo contra la “madre irresponsable”. Que ella ocultaba, que ella sabía, que es un vuelto, una mejicaneada, porque su marido es un buchón de la policía, que aquello y lo otro, etc. etc… entonces, cuando los periodistas piensan en voz alta, cuando la primicia reclama urgencia, vale todo, todo el mundo tiene patente de corso.

En fin, me parece que ha llegado el momento de empezar a debatir la protocolarización de la labor periodística. La muerte de Candela se explica también en la mala praxis periodística. El periodismo no puede quedar librado a los manuales de estilo ni a los código de ética que solo son buenas declaraciones de intenciones. Pero cuidado, que quede bien claro: no estamos diciendo que haya que regular los contenidos o que exista un comité de censura –como reclamaba Rousseau en El Contrato Social- que diga qué se puede decir y qué no. Estamos hablando de que hay que protocolizar el oficio periodístico: Reglar las prácticas periodísticas para ganar en calidad, seriedad y responsabilidad informativa.

Hay que adecuar la práctica periodística a estándares que sean respetuosos de los derechos humanos y la democracia, respetuosos de los derechos de las víctimas y los niños, pero también de los ciudadanos. Porque la democracia, esto es, el debate colectivo, necesita de información chequeada entre varias fuentes para la reflexión entre todos. No se puede “mandar fruta”, hablar al “boleo”. Los periodistas se mueven por la ciudad como cazadores furtivos, aprovechando las oportunidades que se le van presentando. No sienten la responsabilidad de tener que rendir cuentas a nadie porque tampoco tienen prurito de cambiar de punto de vista a renglón seguido. Periodismo sin planificación y periodismo agorero, periodismo lacrimoso, que cuenta una noticia a fuerza de golpes bajos. Periodismo rotulador y discriminador. Periodismo que se las sabe todas, periodismo psicópata. Periodismo que practica la censura previa cuando hace pasar su punto de vista particular como el punto de vista general, cuando convierte a través de generalizaciones súbitas un caso extraordinario en un hecho ordinario. Periodismo imprudente, que ni siquiera es respetuoso de las instituciones republicanas que tanto dice defender.


jueves, 14 de julio de 2011

Poema a la Clase Media ( Daniel Cézare )


Clase media 
medio rica 
medio culta 
entre lo que cree ser y lo que es 
media una distancia medio grande 
Desde el medio mira medio mal 
a los negritos 
a los ricos a los sabios 
a los locos 
a los pobres 
Si escucha a un Hitler 
medio le gusta 
y si habla un Che 
medio también 
En el medio de la nada 
medio duda 
como todo le atrae (a medias) 
analiza hasta la mitad 
todos los hechos 
y (medio confundida) sale a la calle con media cacerola 
entonces medio llega a importar 
a los que mandan(medio en las sombras) 
a veces, solo a veces, se dá cuenta(medio tarde) 
que la usaron de peón 
en un ajedrez que no comprende 
y que nunca la convierte en Reina 
Así, medio rabiosa 
se lamenta(a medias) 
de ser el medio del que comen otros 
a quienes no alcanza a entender 
ni medio.
 

viernes, 30 de julio de 2010

El matrimonio homosexual y la Real Academia Española de la Lengua

La Real Academia Española tiene ya “muy avanzada” la incorporación al Diccionario de “matrimonio homosexual”, una acepción que no figura entre las novedades que la RAE ha volcado ayer en la red, pero que “aparecerá sin duda” en la próxima edición del Diccionario, que se publicará en 2013.

En esos términos se expresa el secretario de la RAE, Darío Villanueva, en la entrevista que concedió ayer con motivo del amplio listado de novedades que ya se pueden consultar en la versión electrónica del Diccionario y que actualizan el contenido de la XXII edición de esta obra esencial de referencia.

La aprobación en 2005 de la ley que permite en España el matrimonio entre personas del mismo sexo –que este mismo mes se aprobó en Argentina– llevó a la Academia a plantearse “la necesidad de modificar el significado de la palabra ‘matrimonio’ para reflejar "esa realidad que la ley ha propiciado”.
Pero, como sucede con cualquier incorporación que se hace al Diccionario, el proceso es complejo.

Los propios académicos “captaron la necesidad” de incluir la acepción de “matrimonio homosexual”, y, a partir de ahí, el Instituto de Lexicografía comenzó “el estudio documental de las fuentes que acreditan que esa acepción tiene su sentido”, explica Villanueva.

“La Academia no legisla, no crea realidades. Simplemente introduce en el Diccionario acepciones y términos que están en el lenguaje. No emite en relación a ellos ningún juicio de valor, actúa con la más absoluta de las objetividades”, pero teniendo en cuenta que cualquier decisión “afecta a una comunidad de 450 millones de personas”, dice con énfasis el secretario.

Pero en el Diccionario todo tiene que ser consensuado con las 21 Academias de la Lengua Española restantes, y la inclusión de “matrimonio homosexual” debe ser “visada” por ellas porque “no en todos los países existe la misma legislación”.

Lo más que puede pasar es que esa acepción figure con una marca que haga referencia al país o países donde se utiliza, pero, de una forma u otra, “matrimonio homosexual” aparecerá “sin duda en la próxima edición del Diccionario”.

Entre las novedades que ya se pueden consultar en la página electrónica del Diccionario hay muchas que sólo consisten en pequeñas modificaciones de términos ya existentes, y a ese grupo pertenece la voz “pederastia”. La acepción de “sodomía” que figuraba hasta ahora al definir esa palabra se sustituye por “práctica del coito anal”.

También se define pederastia como “inclinación erótica hacia los niños” y “abuso sexual cometido con los niños”.

Villanueva, ex rector de la Universidad de Santiago, deja claro que la acepción que equipara “pederastia” con “práctica del coito anal” está “documentada” y recuerda que esa práctica "no tiene que ver con la homosexualidad necesariamente, sino que se puede realizar entre personas de distinto sexo”.

“Monoparental”, es decir, la familia “que está formada sólo por el padre o la madre y los hijos” es otra de las novedades del Diccionario, como también lo es la forma compleja “abandono de familia”.

En más de una ocasión los colectivos feministas han acusado de machista a la Academia por el tono de determinadas definiciones, y han pedido cambios en varias.

Para Villanueva, “el problema no es si el Diccionario es machista. El problema es si lo es la sociedad. Si la Academia suprimiera los términos con connotaciones negativas, estaría ejerciendo una especie de censura”.

“La Academia no inventa el idioma ni las conductas. Su misión es recoger el idioma tal cual es”, concluye el secretario.


Fuente: Diagonales

sábado, 10 de julio de 2010

Viviendas, Smata, la UCR, y "los nadies" de Eduardo Galeano


Distintas organizaciones sociales de nuestra ciudad llevaron adelante este viernes por la tarde, en el barrio Smata una jornada solidaria a favor de los ocupas. La actividad, denominada “Por la Justicia, la Libertad y la Dignidad” consistió en la recolección y quema de basura y desmalezamiento del sector aledaño a las viviendas. 
“El municipio se olvidó que acá viven seres humanos”, dijo Stella Maris Cena, “Cacha”, una de las máximas referentes de Mujeres sin Techo, organización promotora de la actividad de “saneamiento” del barrio Smata. 


“Cacha”, quien estaba acompañada por el abogado de la agrupación, el ex concejal Carlos Mansilla, indicó sentirse “dolida” porque “el intendente (Miguel Lunghi) desoyó una orden de un juez”. “Si el fallo hubiera sido a favor, para desalojar, seguramente Lunghi lo hubiera cumplido, sin embargo como fue a favor de la gente, lo terminó evadiendo” agregó. 

"El objetivo de esto es que las familias que viven en el lugar lo hagan en mejores condiciones, hasta tanto se resuelva su situación", enfatizó.
Fuente: ABCHoy

Reflexiones: Sin palabras. Solamente tenemos en mente el poema de Eduardo Galeano.

"Los Nadies"

“Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir

de
pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que
llueva a
cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy,
ni
mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por
mucho
que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se
levanten
con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre,
muriendo la
vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la
prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata. ”



jueves, 25 de marzo de 2010

Asi, sí: todos somos solidarios...vamos con Claudia Arbertario...


Claudia Arbertario, que está protagonizando ¨Passion¨ en el Multiespacio Los Ángeles, entregará 35 sillas de ruedas en forma gratuita a niños y adultos que tienen muchísimos problemas económicos. La ceremonia solidaria se realizará este jueves 25 de febrero, a las 11 horas, en el Cuerpo de la Policía Montada, ubicado en Cavia 3302, Capital Federal. La de Claudia Albertario será la segunda entrega mensual de 2010. Se hace dentro del marco del Programa Nacional de Entrega de Elementos que la conocida ONG desarrolla en todo el país desde 1995.

viernes, 12 de febrero de 2010

La Clase Media, el Medio Pelo, las capas medias, etc: ¿ Dónde estoy ?


Lecciones que la clase media no aprendió


Los comerciantes conocen el secreto: la adolescencia contiene casi todo el target “aspiracional hacia arriba y hacia abajo”: los chicos y chicas de 9 a 12 años quieren ser adolescentes, lo mismo sucede con los de 30, más allá de su sexo, y los que tienen más edad de ningún modo aceptan que se note.


En materia de distribución del ingreso y pertenencia a clases sociales ocurre otro tanto: todos quieren ser de clase media. Al menos así piensan los economistas del Centro de Estudios Distributivos Laborales y Sociales (Cedlas) de la Universidad Nacional de La Plata. La tesis, más sociológica que económica, permite ver que la “clase media” funciona como proyecto tanto para pobres como para ricos. A ese club todos creen/quieren pertenecer.


“Un 50 por ciento de la población piensa que se ubica en los dos deciles –20 por ciento– del segmento medio, y eso es matemáticamente imposible”, explica Guillermo Cruces, economista de la UNLP. El efecto observado resulta asimétrico, ya que son más los ricos que creen pertenecer al club, que los pobres que pueden acceder a él.


Pero: ¿cuál es la magia de la clase media?


Victoria Ocampo sostuvo alguna vez: “Tengo casi todo lo que se puede tener”. Si alguien le hubiera preguntado a qué clase social pertenecía, seguramente no hubiera dicho the middle class. Para Marx ésta era la clase que no es burguesa ni proletaria, la que oscila entre el yunque y el martillo. Ocampo fue absolutamente consciente de su lugar, y por tanto de las obligaciones que “naturalmente” le correspondían, ya que la historia argentina era un asunto de su familia. José Alfredo Martínez de Hoz, otro integrante nato del mismo club, me explicó –en su despacho del quinto piso del Ministerio de Economía–: ser ministro para mí es “una obligación”; obligación que surgía de los privilegios sociales que había usufructuado. “A grandes ventajas, grandes obligaciones”, sostuvo. Hablaba en serio.

Pues bien, las virtudes de la dictadura burguesa terrorista y de sus beneficiarios sociales y políticos han quedado atrás; hoy nadie quiere hacerse cargo de responsabilidad alguna, sólo se trata de vivir en un país barato, tranquilo y eficiente. Cuando se observa el temario del debate que atraviesa a la sociedad argentina, todo queda claro: no se trata de una discusión sobre el nuevo perfil industrial ni de las dificultades para integrar política y económicamente Sudamérica, ni siquiera la cuestión ambiental; por eso el rabino Bergman y Abel Posse dan el tono; un tono que remite a los argumentos explícitos de Luciano Benjamín Menéndez. Y todo lo demás es historia.


Una conocida que dispone de varios millones de dólares y vive en una preciosa casa en Nordelta proclamó suelta de cuerpo: “La clase media tiene que defenderse”, dando por sentado que ella pertenecía a tan primoroso club. Debemos admitir que dice la verdad de sus aspiraciones. En todo caso, el temario del country –seguridad, policía, delincuentes y libre circulación por las rutas argentinas– la incluye, y contiene todas las aspiraciones de la hegemónica “clase media”. ¿Y las otras? No existen, en todo caso hay que reconstruirlas.


Mientras la sociedad argentina tuvo una clase dominante que actuaba como dirigente las demás discurseaban proyectos más o menos “propios”. No bien el único programa se redujo a vivir en paz, a que nadie te joda, a poder disfrutar de lo obtenido y sacarle el mejor provecho posible, un horizonte genocida se abrió para la sociedad argentina. En ese horizonte todos los que constituyen alguna clase de obstáculo –los pobres, los inmigrantes, los sometidos a condiciones de marginalidad, los que dependen de la acción del Estado, los minusválidos, etcétera– son sospechosos de integrar la vasta conjura que impide a la gente respetable dedicarse a nada. Esto es, que nada tenga que importarte salvo hacerse las lolas, o cambiar una esposa de 45 por una más tilinga de 22, mientras todos tratan de seguir siendo indefinidamente adolescentes.


El 2001 mitigó durante una fracción de segundo histórico esta paupérrima perspectiva que el menemismo terminó de instalar con tanto éxito; pero no bien el 3 a 1 se estabilizó, cuando el viento de cola del mercado mundial volvió a mostrar que Dios era argentino con buenos precios agrarios internacionales, cada cual volvió a sus asuntos, esperando que el gobierno se hiciera cargo de todo lo demás. Con la reaparición del conflicto social –la 125 trajo a la superficie los sedimentos más miserables y constitutivos de una sociedad que no repensó nada– los temores revivieron, movilizados por el nuevo horizonte de crisis; todas las pústulas de la sociedad argentina se recobraron; y una vez más quedó claro que los responsables de la dictadura terrorista no eran sólo tres comandantes militares sino la compacta mayoría que –implícita o explícitamente– militó bajo las banderas del “por algo será”.


Ahora se entiende: la sociedad argentina se observa a sí misma desde la perspectiva de la clase media adolescente, porque de ese modo no es responsable de nada; y si no es responsable otro tendrá que hacer lo que haya que hacer, para que comprar Chanel Nº 5 en el duty free shop deje de ser un engorro. Y ese otro se parece peligrosamente al Fino Palacios.


Nos vemos




Fuente: BAE (tomado del blog: El Club de los Filomatas)

martes, 24 de noviembre de 2009

Qué se siente...Sufrir de la próstata


Iniciamos una nueva etiqueta: Qué se siente...(espere las próximas que serán muy interesantes)




Por: DANIEL RABINOVICH
"¡Andá, viejo prostático!".


El insulto dolió, aunque la piba que manejaba la enorme camioneta tenía prioridad de paso.


Lo que pasa es que yo me distraje porque venía pensando en una de mis amigas. Me distraje porque venía pensando en una de las partes de mi amiga. Me distraje porque venía pensando en dos de las partes de mi amiga, a quien vería esa tarde.


Cuando empezás a orinar finito es la primera señal.


Cuando no podés emprender el trayecto de regreso a casa sin vaciar la vejiga antes de subir al coche es la segunda.


Cuando debés parar en la esquina céntrica donde tus fuerzas ya no soportan ni contienen las aguas y pasás una enorme vergüenza frente a las personas que te miran pensando cosas horribles es la tercera.


Y cuando el ascensor no termina nunca de llegar al piso once y sentís el enorme alivio mucho antes de abrir la puerta de tu casa es la definitiva. Por suerte subías solo.


Sufrís de la próstata.


No importa que hagas dieta y tu abdomen se achique. Sos un prostático.


Lo normal es que a tu edad tu pito no sea un motivo de gran orgullo. Ni de orgullo. Y mucho menos de gran. Ni por su aspecto ni por su tamaño. Tampoco es que antes fuera de exhibición, pero lo cierto es que es otra de las partes de tu cuerpo que se achica.


Pero la próstata no. Hagas lo que hagas, te cuides como te cuides, ella se empieza a agrandar con la edad.


Nos enteramos de su existencia por los comentarios de nuestros abuelos, luego por los padres y ahora… ¿Qué sabía yo de la próstata hace unos años?


Luego de cumplir los cincuenta, nuestro médico de cabecera nos dice que debemos hacer un chequeo urológico completo.


Vamos a visitar al urólogo y nos revisa. Esa es una parte bastante desagradable. La manera que tienen de acceder a la información, luego de escucharnos y revisar nuestra analítica, es metiendo su dedo índice en nuestro ano y haciendo una revisación con cara de "qué interesante lo que toco"…


A ver si me explico: el lugar es un consultorio, la calefacción es poca y el tipo que acabamos de conocer y que viste guardapolvo nos pide que bajemos los pantalones y nos mete un dedo en el ano.


La naturaleza ha colocado la próstata en un lugar lleno de cosas muy interesantes. Para más exactitud, dentro de un lugar. Ese es el error. Dentro de la vejiga. De manera que cuando se agranda, comprime la vejiga.


Por la zona están los testículos, el pene, el ano… toda la parafernalia del aparato genital y los lugares de salida, de evacuación. Y de placer, claro.


O sea que cuando la muy guacha se agranda, jode todo lo que la rodea.


Por suerte no duele. Jode pero no duele. Incordia y pone a prueba nuestro aguante pero no duele.


La medicina, el "arte de comunicar incertidumbre", ha adelantado y mucho en el tratamiento de la próstata. Incluso en la reducción de su tamaño por medio de persuasivos medicamentos. Cuando los mismos fallan, siempre queda el recurso de la cirugía. Y los médicos felices, nos dicen que todo va a ser mejor, que va a estar todo perfecto y que vamos a recuperar nuestra capacidad de retención y evacuación de la orina y la plenitud de nuestra vida sexual. Que no volveremos a mojar el piso del ascensor.


Es verdad lo que dicen. Lo que no nos dicen es lo complicado del trámite.


Prepararse para la cirugía, dejar de trabajar por un par de semanas o más, pedirle permiso al cardiólogo para visitar el quirófano, hacer las ecografías correspondientes y, sobre todo, juntar el coraje para enfrentar anestesia y posoperatorio. Y jugarse la vida… sí, la vida en que todo vuelva a funcionar como antes. Normal.


Volver a orinar de vez en cuando, en unos pocos segundos, con un vigoroso chorro. Normal.


Y volver a tener un orgasmo y una eyaculación visible. Normal.


Le hice señas a la piba para que pasara, reconociendo su derecho, aceptando sin remilgos la prioridad de su calle y envidiando el tamaño de su camioneta. Sobre todo comparada con mi pequeño y veterano Volkswagen.


En cuanto arrancó, repitió el insulto:


"¡Viejo prostático!".


Yo pensaba en su juventud, en su enorme y brillosa camioneta, en la inexistencia total de próstata en su cuerpo y en que probablemente ignorara gran parte de los datos anatómicos referentes a la misma.


Y sobre todas las cosas pensaba en mi amiga, a quien vería en un ratito, tan contenta con mi estado de salud, con mi vigor y sabiduría, con mi experiencia prostática.


Entonces, mientras ella pasaba frente a mí, bajé la ventanilla y le grité:


"¡Prostático sí, pero viejo las pelotas!".


Puse primera y me fui, contento, a la casa de mi amiga.



Fuente: Soho.com.co

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