

Crónicas trasandinas
Verano 2009. Nuestras vacaciones comienzan un miércoles de enero rumbo a Mendoza. Objetivo: Viña del Mar, Chile. Hacia allí vamos, contentos y esperanzados con una visita al país hermano después de muchos años; solo un interregno en el 2005- en que visitamos Punta Arenas, bien al sur del continente-, hacía 39 años que no pisábamos la tierra de O`Higgins y Salvador Allende.
¿Qué podemos sacar como primera conclusión de la experiencia chilena? Una simple y categórica verdad: es un territorio de paisajes inolvidables, y un sentimiento despreciativo hacia los argentinos.
El calor nos acompaña desde Tandil.
Nos reponemos del viaje en las termas de Cacheuta (aguas calientes)- al contrario de Picheuta (aguas frías)-, donde un original centro termal se desparrama a lo largo del río en una quebrada que la naturaleza puso para el placer de los que visitan esas excelentes aguas cálidas. Un relax, que nos prepara para las Altas cumbres del día siguiente.
El camino a las Cuevas es de una belleza indescriptible, tanto en verano como en invierno; tras varias horas de viaje-previo paso por Uspallata, Los Penitentes, Puente del Inca, un cartel nos indica que estamos en territorio chileno: “Bienvenidos a
La frontera está unificada. Hay un solo control binacional de ida y vuelta. El cruce a Chile lo controlan estrictamente los chilenos…, y ahí nos encontramos con que “no todo lo que reluce es oro”.
De entrada tuvimos que poner una “propina” para los valijeros (empleados públicos chilenos) que descargan el equipaje para su control. El dinerillo (una “coima” encubierta) no les pareció suficiente, y nos tuvieron a mal traer con los controles…pérdida de tiempo (más de cuatro horas de demora), y como frutilla del postre, nos mandaron un carabinero con perro incorporado para ver si contrabandeábamos “drogas” u otro tipo de alcaloides prohibidos.
El mal trato fue moneda corriente en los controles fronterizos; y no se te ocurra comprar algún comestible o agua en los negocios, simplemente ¡te estafan con el cambio!...Por fin, seguimos camino a Viña del Mar.
El paisaje cambia completamente. Toda la humedad que falta del lado argentino, está del lado chileno: ¡es un vergel! Y si agregamos el cultivo de los campos de vides y frutales, y otros sembradíos que se esparcen entre los dos cordones transversales de montañas que se encuentran entre las Altas cumbres y el mar. Un trabajo del hombre admirable…, y todo por una red de autopistas que te llevan en pocas horas hasta Santiago de Chile o Valparaíso, su principal terminal marítima.
Un detalle: el proyecto de autopista subterránea en
No podemos dejar de resaltar el desarrollo económico de Chile, no es un ¡bluff!, es real; como también es real la pobreza de sus clases más bajas, nadie nos la contó, la vimos en vivo y en directo en su principal puerto y en su balneario “TOP” internacional.
La llegada a Viña nos depararía una nueva “vuelta de tuerca” a la “manifiesta hostilidad hacia los argentinos”. Y es en los sectores más humildes de la escala social y económica que se pone de manifiesto de manera cruda y “sin anestesia”: “uuf…ahí llegan los argentinos”, es lo más simpático que se escucha cuando te pasan a centímetros de tu humanidad. No ocultan su desagrado.
Tal vez, la larga dictadura de Pinochet, o la genética del hombre trasandino, hace que tengan una veta de autoritarismo incorporado en sus relaciones con sus semejantes, que los argentinos habíamos olvidados en estos 25 años de vida democrática. Bueno, en Chile, está incorporado en sus relaciones societales; y de manera descarnada entre ellos y ¡por supuesto! con los extraños.
Desde el “Garzón”- el conocido mozo para los argentinos- hasta las vendedoras de los fabulosos Shopping que visitamos en Santiago y Viña; y pasando por los chóferes de buses hasta el camarero en los hoteles.
El fantasma de la dictadura que sufrieron algunos chilenos-por que otros la apoyaron-todavía es una carga pesada para ese pueblo hermano. Muchos años pasaran para curar heridas que no pasan solo por las víctimas de Pinochet, sino, que están anidadas en el alma profunda de la gente.
Este encuentro con otras lógicas sociales no nos amilana en nuestro plan de viaje. El próximo objetivo es: Isla Negra. La visita a una de las casas del poeta chileno Pablo Neruda, es un ritual obligado para todos los que transita esta parte de América Latina.
Neruda en Chile convivió en tres casas diferentes: una en Santiago, conocido como
Sin embargo, si uno pregunta a cualquier habitante dónde vivió el famoso poeta, señalarán de inmediato hacia una calle empinada con suelo de arena que lleva por nombre, por supuesto, Neruda.
Margarita Aguirre cuenta en su libro:
"Neruda compró la casa de Isla Negra a un español socialista, viejo capitán de navío, retirado, que la construía para vivir con su familia. Como la casa estaba a medio hacer, el poeta pudo terminarla a su gusto; continuó la estrecha ala de cemento con un ancho living-room de piedra, en el cual abrió un enorme ventanal que causa el asombro de los arquitectos y entendidos: desde allí pueden verse la playa, el rompiente de olas, el vasto cielo y una larga extensión de costa que va hasta el puerto de San Antonio. Entre el living y el ala de los dormitorios y del comedor hay una alta torre. El piso inferior de la torre está relleno de conchas marinas y allí se encuentra el gran timón de un barco junto a un farol que iluminó alguna callejuela del puerto; en el segundo piso de la torre estuvo el dormitorio del poeta, dormitorio redondo con ventanas de mar, que da a un pasillo que luego se ensancha bajo el tejado y tiene la baranda sobre este segundo piso de la casa se sube por una escala de cordel, como la de los barcos. Junto a ella se encuentra
Diseminados por la casa hay una colección de barcos en miniatura, casi todos ellos de gran valor. No faltan, desde luego, la colección de barquitos armados dentro de botellas, las marinas más diversas, de los más diversos pintores, el unicornio del narval y los colmillos de elefante con escrituras antiguas. Un inmenso globo terráqueo descansa en un rincón. Encima de la mesa hay una brújula china, un sistema planetario, piedras, pitos marineros, caracoles, libros sobre pájaros y plantas, narraciones de viajes y las poesías del conde del Villa mediana.
Afuera hay un mástil con banderas marinas, y a su lado, un tercer mascaron de proa”
De la proa a la popa, todo el interior de la casa del poeta es como fue su vida y obra: una poesía.
Satisfechos seguimos nuestro itinerario hacia
Chile, territorio asentado sobre el círculo de fuego del pacifico, volcánica, sin plataforma marítima y un clima que la convierte en un jardín con forma de país, vale la pena recorrerlo.
.
Un especialista presentó una crítica visión sobre los cambios del hábitat en las sierras
El especialista afirmó que tales siniestros “en un 99 por ciento son intencionales, directa o indirectamente. Es directo cuando una persona va y prende, mientras que resulta indirecto cuando alguien tira una colilla o produce un fuego y lo apaga mal, por ejemplo”. Zugbi dijo que los incendios se aceleran “por los cambios de hábitat, ya que la vegetación autóctona está adaptada. En la sierra de Tandil tenemos una vegetación xerófila - resistente a la sequía- y petrófila (vegeta entre grietas)”. Añadió que “hay plantas que son bulbosas y que pueden vivir con un milímetro de agua por año. Nunca se prendieron fuego, pero ahora se prenden porque está todo modificado. Se han introducido especies forestales”, relató. Definió a la región como “Pampa. Son 400 mil kilómetros cuadrados que incluyen parte de la provincia y que están modificados por el hombre. Pampa quiere decir llanura sin árboles”. Cuestionó que la gente “en vez de ponerlos donde corresponde, los pone en los cerros. Aquí dominaba un arbusto –la chilca- y una combinación de especies. No había el tipo de vegetación que encontramos hoy”.
El manejo del agua
Zugbi afirmó que las consecuencias de la modificación del ambiente “no son sólo los incendios, sino que hay un tema mucho más principal del cual desde 1880 viene hablando Florentino Ameghino: la seca y las inundaciones”. Razonó que en el caso de la seca, “el problema no lo podemos manejar, pero el agua, sí. Habría que hacer los 14 diques marcados en las sierras del Tandil por Florentino Ameghino”. El concepto central es la retención del agua, pero “estamos haciendo las cosas al revés”. Ricardo Zugbi dijo que “el cambio de flora hace que el agua corra mucho más ligero que cuando teníamos una flora antiquísima. Hace 80 años llovían cien milímetros y se hacía un charquito en una tranquera de De la Canal. Hoy les provoca medio metro de agua. Lo que tardaba tres meses hoy llega en tres días”, ejemplificó. Pero el problema no es sólo local, ya que “varió la flora en toda la provincia. Hay un proverbio en el medio ambiente que hay que saber escuchar y por eso salió esa palabra nueva que es sustentabilidad”. Relacionó tal concepto con la idea de Ameghino, quien sostenía que “hay que preservar las especies, pero a la vez darle de comer a las personas”.
Grave riesgo
Zugbi dijo que los incendios afectan a las especies bajando la cantidad existente en cada comunidad, en tanto que “se pierden por la modificación del hábitat: senderos en la sierra, urbanización, forestación y otras introducciones que se hacen sobre un espacio natural”. Su idea es que el hábitat habría que preservarlo “tal cual estaba y producir alimentos en el llano”, ya que de lo contrario “se pierden cantidad dentro de especies paisanas, autóctonas o indígenas, o entran en riesgo de extinción”. El tal sentido, explicó que “de las 321 especies del sistema de Tandilia –de las cuales hay 29 endémicas que no están en ningún lugar del planeta- un 35 ó 40 por ciento está en peligro de extinción, según la Unión Internacional de la Naturaleza. La situación es grave”. La problemática no sólo abarca las sierras sino también el medio urbano, mencionando el especialista que observa “modificaciones en insectos a causa de introducción de especies vegetales. Esos insectos van a lacerar una hoja, que generará un hongo que traerá nuevas enfermedades”.
Las acciones recomendables
Para el especialista, lo más recomendable sería “sentarse a hablar en una mesa grande sobre qué ciudad queremos. Espero que algún intendente la convoque algún día”. Considera que las definiciones deben surgir desde los técnicos, en tanto que “los funcionarios deben dedicarse a gerenciar y dirigir la ciudad. Los técnicos deben interpretar a la comunidad sobre el tipo de ciudad y de vegetación que queremos”. Bajo tal óptica, el ambientalista mencionó que “he visto paseos en los que han hecho senderos para ir a tomar mate en cuatro por cuatro, los que modificaron toda la flora; hay casas de gente común que introduce especies vegetales que van invadiendo a la autóctona y luego vienen los problemas por el cambio del medio”. “Con el paraíso que tenemos acá, no estoy con la idea de seguir haciendo paseos y plazas” agregó y planteó que “había que corregir el arbolado urbano, sacar las especies que no van y poner de la floresta indígena”. Abogó por “un proyecto de 20 años a cumplir por varios intendentes, y no forestar más en las sierras”. Consultado acerca de la posibilidad de instrumentar la figura del guardafaunas, Zugbi dijo que “su función sería fundamentalmente hacer docencia y capacitar bien a los guías”.*
Notas Relacionadas:
En el mes de mayo de 1609, el filósofo y matemático italiano Galileo Galilei recibió una carta de uno de sus antiguos alumnos, Jacques Badovere, que le llamó poderosamente la atención. El texto, sellado en París, confirmaba el rumor de la existencia de un extraño artilugio que permitía observar con extraordinaria nitidez objetos que se encontraban a una gran distancia.
Con esta única descripción, Galileo fue capaz de construir su primer telescopio que, a diferencia del que se había ideado en Holanda, no deformaba los objetos. El 21 de agosto de 1609, apenas terminado su segundo telescopio –que ya contaba con nueve aumentos-, Galileo se presentó ante el Senado de Venecia para ofrecer una demostración que tuvo lugar en la cima del Campanile de la plaza de San Marco. Y, como era de esperar, los espectadores quedaron entusiasmados pues, ante sus atónitos ojos, la isla veneciana de Murano, situada a algo más de dos kilómetros, parecía encontrarse únicamente a pocos cientos de metros.
Este acontecimiento, que marcaría para siempre la historia de la Astronomía, llevó a la Organización de Naciones Unidas a declarar 2009 como Año Internacional de la Astronomía.
El objetivo del proyecto consiste en divulgar el papel de la astronomía y su contribución a la sociedad y la cultura. El Año Internacional de la Astronomía 2009 es una iniciativa de la Unión Astronómica Internacional (UAI) con patrocinio de la UNESCO y de la ONU. Las actividades del AIA-IYA2009 se realizarán a tres niveles: local, regional e internacional. Cada país contará con un nodo nacional, formado por representantes de todos los centros profesionales y asociaciones de aficionados a la astronomía interesados en participar. (leer más...)
Los custodios de la semilla (poema palestino)
Incendiad nuestra tierra quemad nuestros sueños arrojad ácido a nuestro canto cubrid de polvo la sangre de nuestra gente masacrada cubrid con vuestra tecnología las voces de todo lo que es libre selvático e indígena destruid destruid nuestra hierba y nuestro suelo derribad nuestras fábricas y todos los pueblos construidos por nuestros antepasados cada árbol, cada casa cada libro, cada ley todo lo que es justo y armonioso arrasad con vuestras bombas cada valle borrad con vuestra imposición nuestro pasado, nuestra literatura, nuestras metáforas despojad la selva y la tierra hasta que ningún insecto ningún pájaro ninguna palabra puedan encontrar ya un rincón donde esconderse haced esto y aún más no tengo miedo de vuestra tiranía no me desesperaré jamás porque conservo una semilla un pequeño germen vivo que custodio y plantaré de nuevo.